Capricho anticultural de la Junta del Museo de Arte de Puerto Rico

Cultura

Carta enviada el pasado 30 de agosto de 2026 a la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico, de parte de los artistas participantes del primer programa de arte comisionado del MAPR, solicitando reconsideren su postura y se restituya BORINQUEN, obra maestra de Rafael López del Campo, al zaguán de entrada del Museo.

Estimados miembros de la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico:

Reciban un cordial saludo.

Nos dirigimos a ustedes con el mayor respeto institucional y profundo sentido de responsabilidad cultural, en calidad de artistas y custodios simbólicos del acervo que honra la misión del Museo de Arte de Puerto Rico.

Haber sido comisionados para contribuir a su colección inaugural constituye no solo un privilegio, sino también un compromiso sostenido con la integridad de su visión fundacional.

Reconocemos y valoramos la labor diligente que esa Junta ha ejercido en la conservación, restauración y exhibición de las obras que conforman dicho acervo, permitiendo así su disfrute continuo por parte del público al que fueron destinadas.

Sin embargo, resulta imperativo señalar una ausencia significativa que, tras un prolongado lapso, continúa sin resolverse.

Nos referimos a la escultura Borinquen, del fenecido maestro Rafael López del Campo, concebida expresamente como pieza de recibimiento para el zaguán de entrada del Museo.

Esta obra fue conceptualizada, junto a todas las que están en su lugar, como parte del Programa de Arte Comisionado e integrada desde su origen al discurso curatorial y arquitectónico del proyecto institucional, bajo la dirección de Adlín Ríos Rigau, en consulta con los arquitectos Otto Reyes Casanova y Luis Gutiérrez.

La ausencia de Borinquen en su emplazamiento designado no solo representa una omisión en términos museográficos, sino también una interrupción en la narrativa simbólica que articula la experiencia del visitante desde su ingreso. Concebida como umbral estético y conceptual, esta escultura encarna una bienvenida identitaria que dialoga con la totalidad del recorrido expositivo. Su reinstalación permitiría, en consecuencia, restituir la coherencia del proyecto original y completar la secuencia espacial que integra atrio, teatro, escalinatas, jardines y salas.

En virtud de lo anterior, exhortamos respetuosamente a esa Honorable Junta a considerar la restitución de esta obra en el lugar para la cual fue creada. Tras más de veinticinco años de espera, su reintegración constituiría un acto de justicia cultural, así como una reafirmación del compromiso institucional con la memoria artística del país.

Agradecemos de antemano su atención a esta solicitud, que entendemos redunda en beneficio del patrimonio colectivo y del público que da sentido a la existencia misma del Museo de Arte de Puerto Rico.

Atentamente,
Antonio Martorell

Respuesta de la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico

El Museo de Arte de Puerto Rico reitera su postura a través de carta dirigida a los artistas, negándose a restituir la obra a el lugar, para el que fue diseñada en el zaguán de entrada del museo.

La comunidad artística puertorriqueña enfrenta una enorme decepción ante la negativa del Museo de Arte de Puerto Rico, en honrar la memoria y el legado, de Rafael López del Campo, uno de los grandes Maestros de la escultura contemporánea puertorriqueña, al negarse a respetar el diseño original de la institución que coloca su obra maestra BORINQUEN en el zaguán de entrada de la institución.

En una reciente entrevista a través de Radio Universidad, moderada por Rosa Luisa Márquez, el Maestro Antonio Martorell y la Dra. Adlin Ríos-Rigau narraron a toda la comunidad artística del país y público en general, los eventos más recientes en torno a esta lamentable controversia que lleva más de 26 años, ¡sin resolver!

Al centro de la misma se encuentra la obra maestra de Rafael López del Campo, BORINKEN, una bella escultura monumental, en bronce sólido, de 8 pies de alto. Fundida, en Pietrasanta, Italia, utilizando la técnica clásica de cera perdida, lo que la convierte en una obra única, en el catálogo de nuestro patrimonio artistico nacional.

Cabe señalar además, que esta obra ganó el primer premio de escultura en la XV Feria de Arte DÍA MARGUTTA. La obra es una representacion de una hermosa joven india taína, sentada en un dujo, escuchando el sonido de las olas del mar, en un caracol que sostiene junto a su rostro, una referencia lírica y poética, de nuestro legado ancestral taíno.

En una iniciativa sin precedentes, liderada por el Maestro Antonio Martorel, gran parte del grupo de artistas, que formaron parte del programa de arte comisionado original de la institución, enviaron una carta dirigida a la junta de síndicos del MAPR, con la petición de que la misma considerara honrar el diseño original y fundacional de la institución, colocando la obra en el lugar para el que fue diseñada. El zaguán de entrada al museo, siendo esta una de las piezas más importantes y emblemáticas de esta gestión original.

Algo que quedó claro en esta entrevista y es importante recalcar, es que la obra, no es, ni fue una donación, como tal, por lo que no aplica la explicación que ofrece la institución en su carta de respuesta. La obra es parte del diseño original del museo, que al quedar corto de fondos en el proceso, fue costeada por los arquitectos, para mantener la integridad y propósito del diseño original.

Composición digital de All About Art.

La explicación que plantea el museo NO APLICA ya que sería como cambiar de lugar el telón en mundillo del teatro, diseñado por el Maestro Martorell, solo para responder a un nuevo discurso curatorial, de la institución, esa obra fue creada con ese propósito y lugar en mente, como parte del concepto original de la institución, por lo que eso aquí no aplica.

Sucede lo mismo en el caso de BORINQUEN, que para su exposición en el zaguán, se reforzó el piso, donde descansaría la pieza, para soportar su peso y gran tamaño y además se creó una iluminación cenital especialmente diseñada par iluminar la escultura.

Uno de los detalles más importantes para este argumento, es que el único elemento arquitectónico que fue alterado de la fachada original, del viejo edificio, fueron sus puertas de entrada principal. Las nuevas fueron diseñadas en cristal para que la obra pudiera ser apreciada y disfrutada por el público desde afuera, estando el museo abierto o cerrado, de día o de noche, actuando como custodia y guardián de nuestra colección nacional.

Una decisión consciente y cuidadosamente premeditada, con un propósito claro, igual que todas las demás obras pertenecientes al programa de arte comisionado original.

Han llegado rumores a la redacción de nuestro medio All About Art, que no han sido confirmados, por lo que no podemos acertar sean correctos, de que un pequeño grupo de personas dentro de la junta de síndicos, ha expresado preocupación por que la obra sea demasiado étnica para ocupar el lugar privilegiado para el que fue propuesta y diseñada.

Mientras que otros están más que dispuestos a honrar el diseño original del museo y colocar la pieza en el zaguán de entrada.D

De ser cierto, es algo muy lamentable porque todas las piezas que custodia nuestro museo son mucho mas que objetos de arte, son narrativa, e historia, testimonio de nuestra herencia y legado. Es tiempo de pasar la pagina y darle fin a 26 años de controversia, ¡innecesaria!

Todo este asunto requiere un examen de conciencia profundo, y desde nuestra plataforma queremos hacer un llamado a toda la comunidad artística y público en general al discernimiento. Estamos conscientes que muchos temen tomar posturas, aunque sabemos que piensan igual a nosotros porque esta controversia trasciende el discurso artístico y cultural.

En un país donde la gentrificación y el desplazamiento son la orden del día, donde no se respetan los temas más apremiantes de nuestra gente y donde un pequeño sector, desde el privilegio, pretende secuestrar la narrativa oficial y nuestros símbolos nacionales para utilizarlos a conveniencia, dándoles un uso panfletario y superficial.

¿Dónde vamos a trazar la raya? ¿Cuándo decimos basta ya? El respeto no se otorga, se gana y se mide con nuestras acciones, con dignidad. Nuestros símbolos y nuestra historia no pertenecen a un pequeño grupo, nos pertenecen a todos y deben ser tratados con orgullo, amor, respeto y deferencia.

El cambio comienza desde nuestros hogares y en nuestras comunidades. Si no exigimos respeto hoy, ¿qué les hace pensar que lo tendrán mañana? El llamado es a la unión, desde el respeto, pero también a la lucha. ¡Todos somos Borinquen!

Nota del Editor: Hoy día la escultura Borinquen se encuentra segura en un almacén en Ponce.

BORINQUEN, obra maestra de Rafael López del Campo, retirada del Museo de Arte de Puerto Rico. Foto montaje digital/suministrada por All About Art

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