Los deshonorables

Editorial

JAIME TORRES TORRES 

Prensa Sin Censura 

Se codean con curas y pastores anexionistas y son amigos de influyentes periodistas.

Son convictos y cuando salen ejercen como analistas políticos.

Reciben puños y bofetadas cuando se emborrachan o se empolvan la nariz y alardean de jaquetones en la calle.

Se creen intocables fetiches; infalibles dioses del partidismo, pero son una legión de ladrones que desperdician lo que en estos días de sed y oscuridad falta en la mesa del ciudadano de a pie.

No tienen educación y sin embargo ocupan posiciones muy lucrativas en los gabinetes de las administraciones populares y novoprogresistas.

Si son alcaldes acomodan a sus familiares con SUELDAZOS en municipios vecinos; agencias y corporaciones públicas.

Prometen maravillas en campañas electorales y después se las clavan al Pueblo.

Tienen la sartén de la Comisión Estatal de Elecciones agarrada por el mango y formularon enmiendas a un código electoral que los favorece, tanto que los podría perpetuar en el poder.

Juran lealtad a los dueños del capital que financian sus campañas.

La demagogia es su especialidad común.

Son expertos en gaslighting.

No pocos aparentan lo que no son, llevando una doble vida.

Visten con saco y corbata para, cuan ‘celebridades’, debatir en programas de TV, presumiendo del intelecto del que carecen.

La política partidista es su medio de sustento, tanto así que escalan el ranking social, amasando fortunas y propiedades millonarias.

No pocos se pasan la Constitución por el forro. 

Azules y rojos mojan en la misma copa de la corrupción.

La mayor parte son fundamentalistas que enajenan a sus seguidores con jornadas de ayunos y oraciones.

Se supone que fueron electos para servir a los mejores intereses del Pueblo.

Pero han jodido al País, privatizando el patrimonio y abandonando por décadas la infraestructura de acueductos que hoy tiene con sed y seco un Archipiélago rico en agua.

Desfalcaron el erario y hoy son responsables de la opresión de la Ley PROMESA y la imposición de la Junta de Control Fiscal que durante 10 años, con sus políticas de austeridad, destruye la UPR y el sistema de Salud.

Son tus empleados, pero vienen a servirse y a mamar de la marchita teta del erario público.

Se creen intocables fetiches; infalibles dioses del partidismo, pero son una legión de ladrones que desperdician lo que en estos días de sed y oscuridad falta en la mesa y alacena del ciudadano de a pie.

Viven de tu sudor.

Muchos roban. 

Son un chiste.

Un pedo de indecencia.

Esclavos del amo imperial cuya bota y culo lamen y besan.

Son los DESHONORABLES.

(Nota: Opinión basada en el récord que no pretende generalizar que la totalidad del espectro bipartita carece de honor.)

Representante popular Georgie Navarro. Foto/Facebook

Un comentario en “Los deshonorables”

  1. Algunos tienen educación formal y títulos, como De Castro Font, Edison Misla, Guillito Rodríguez, La Tata Charbonier… Y otros más no han pisado la cárcel, porque tenían «gatilleros» para el trabajo sucio, como Pedro Roselló, Norma Burgos y otros que se agenciaron pensiones a la medida. La lista es más larga que la esperanza de un pobre.

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