Editorial
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
Se codean con curas anexionistas y son amigos de influyentes periodistas.
Son convictos y cuando salen ejercen como analistas políticos.
Reciben puños y bofetadas cuando se emborrachan o se empolvan la nariz y alardean de jaquetones en la calle.
Se creen intocables fetiches; infalibles dioses del partidismo, pero son una legión de ladrones que desperdician lo que en estos días de sed y oscuridad falta en la mesa del ciudadano de a pie.
No tienen educación y sin embargo ocupan posiciones muy lucrativas en los gabinetes de las administraciones populares y novoprogresistas.
Acomodan a sus familiares con SUELDAZOS en municipios vecinos; también en agencias y corporaciones públicas.
Prometen maravillas en campañas electorales y después se las clavan al Pueblo.
La demagogia es su especialidad común.
Visten con saco y corbata para, cuan ‘celebridades’, debatir en programas de TV, presumiendo del intelecto del que carecen.
La política partidista es su medio de sustento, tanto así que amasan fortunas y propiedades millonarias.
Se pasan la Constitución por el forro.
Azules y rojos mojan en la misma copa.
La mayor parte son fundamentalistas que enajenan a sus seguidores con jornadas de ayunos y oraciones.
Se supone que fueron electos para servir a los mejores intereses del Pueblo.
Son tus empleados, pero vienen a servirse y a mamar de la marchita teta del erario público.
Se creen intocables fetiches; infalibles dioses del partidismo, pero son una legión de ladrones que desperdician lo que en estos días de sed y oscuridad falta en la mesa del ciudadano de a pie.
Viven de tu sudor.
Muchos roban.
Son un chiste.
Un pedo de indecencia.
Esclavos del amo imperial cuya bota lamen y cuyo culo besan.
Son los DESHONORABLES.

