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Por Roberto Torres Collazo
Para Prensa Sin Censura
Las puertorriqueñas y puertorriqueños están padeciendo constantes apagones y masivos cortes de agua potable.
El gobierno usa el pretexto de la sequía y fallas de energía eléctrica. Sobre masivos fallos en la energía, realmente fue su privatización y sobre los cortes de agua, aunque es real la seguía, el problema radica mayormente en el manejo inepto gubernamental. Hace años hay falta de mantenimiento de las infraestructuras (viejas tuberías, roturas frecuentes, desperdicio en los salideros, tanques, estaciones de bombeo) falta de planificación, falta de empleados, desperdicios de aguas, falta de prioridades.
¿Qué tiene que ver Dios con el agua? Si no hay el preciado líquido no hay salud, educación, alimentación, higiene, ni desarrollo, es decir, no hay Vida (con mayúscula). Esto genera sufrimientos, ansiedad, incertidumbre, sentido de abandono particularmente para los enfermos, adultos mayores, madres solteras, la clase trabajadora, los empobrecidos.
Dios no es un sádico que le guste ver a la gente pasándola mal. También tiene mucho que ver porque el agua es un regalo del Creador y no somos sus dueños.
El agua, como todas las bondades de la Madre Tierra. también es un bien común para la vida humana y no humana, que está primero que nada por encima de las ganancias según leemos en el libro del profeta Isaías 55,1: “A ver ustedes que andan con sed, ¡vengan a las aguas! Vengan ustedes que estén sin plata, pidan trigo sin dinero y coman, pidan vino y leche sin pagar”.
Sin agua literalmente no hay vida ni material ni espiritual y el Profeta Jesús según Juan 10,10 anota: “… yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”.
Es repudiable que entre los presuntos representantes de Jesús haya obispos, sacerdotes, pastoras, ministros… salvo honrosas excepciones, que son un escándalo con un silencio cómplice que no denuncian las injusticias como los profetas y Jesús. ¡Son unos cobardes! Piden a su membresía orar como si eso fuera suficiente, sin embargo, Dios no escucha las oraciones mientras no haya justicia, nos dice Isaías 1,15-16 hablando en nombre de Dios, “Cuando oran con las manos extendidas, aparto mis ojos para no verlos; aunque multipliquen sus plegarias no las escucharé… dejen el mal y aprendan hacer el bien”.
El libro de los Proverbios 31,8 refuerza lo que hay que hacer, “Abre la boca en favor del mudo, sostén la causa de todos los desamparados. Abre la boca y juzga a los pobres y afligidos con verdadera justicia”.
Los líderes serán juzgados con mayor rigor. El libro de la Sabiduría 6,1-9 declara, “Porque rigurosa es la sentencia para los que tienen un alto puesto. Se tiene compasión de los pequeños y se les perdona… él se preocupa por todos, pero a los poderosos los juzgará a fondo”.
La gobernadora Jenniffer González debe tomar urgentemente los pasos correctos para superar y prevenir futuras crisis de agua y luz. El liderazgo cristiano debe animar más a la solidaridad, la compasión y la esperanza entre las comunidades, denunciar inspirados en el Nombre de Jesús de Nazaret las injusticias y acompañar las comunidades en sus sufrimientos, necesidades, aspiraciones y luchas.
Hay grandes ejemplos de profetas (el que anuncia y denuncia, no el que predice el futuro) que acompañan al pueblo como el padre Pedro Rafael Ortiz de la Iglesia Católica, la decana del Seminario Evangélico de Puerto Rico Agustina Luvis Núñez, la pastora Eunice Santana de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo, el reverendo Ignacio Estrada Cepero de la Iglesia Luterana, el pastor Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez de la Iglesia Bautista, el teólogo pentecostal Julio Álvarez Rivera, el teólogo metodista Enrique Zambrana, el maestro José Alayón de Iglesia discípulos de Cristo, entre otros.

