Geopolítica
Tercero de varios artículos.
Por Felipe de J. Pérez Cruz
Para Prensa Sin Censura
A la inclusión de Cuba en la lista infame de patrocinadores del terrorismo, se añadió, la acusación de que somos una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Las medidas de castigo contra instituciones, empresas y funcionarios partidistas y gubernamentales, han tenido su clímax con la fabricación de una perversa causa penal contra el General de Ejército Raúl Castro, y continúan.
La última “orden ejecutiva” del presidente fascista del 1ro. de mayo, reforzó de manera extraordinaria el entramado de medidas extraterritoriales, para forzar un cerco terrible de aislamiento y bloqueo comercial y financiero.
Se concitan a viejos y nuevos lacayos en la región, para reeditar el aislamiento que lograron articular en los años sesenta del pasado siglo. Truena la derecha proyanqui en las capitales occidentales para que los gobiernos se sumen a la extraterritorialidad del bloqueo.
En la Unión Europea avanza el consenso fascista para retirar los acuerdos de colaboración con Cuba.
El gobierno fascista del país del Norte ha vuelto a permitir la preparación en su territorio de acciones terroristas. Como nueva y peligrosa “novedad” han aparecido las operaciones de propaganda de guerra, que incorporan, una publicitada preparación de las fuerzas armadas del imperio para agredir e intervenir militarmente dentro del país. El abanico de pretextos para atacarnos va en aumento… ¿Por ser base militar rusa? ¿O china?, ¿Por tener uno u otro sistema de armamentos? [¿El último es la presencia en el país de “drones iraníes”?
El territorio del imperio puede estar infestado de todo tipo de armas ofensivas, sus misiles impactarían sobre Cuba en cuestión de minutos, oleadas de modernos aviones y drones están listos para destruir y asesinar… ¿Y Cuba no puede tener sistemas de defensa, uno u otro armamento? Es la misma lógica imperial y el mismo manual utilizado contra Irak, Libia, recién contra Irán. Se prepara la opinión pública estadounidense para que apoye la guerra contra Cuba.
Se mueven millones de dólares en el aseguramiento financiero y logístico de la disidencia mercenaria. Los agentes y esbirros de la contrarrevolución tarifada, infestan las redes que se dicen sociales con mensajes de odio, tergiversaciones, calumnias, regodeos malsanos con nuestros deterioros materiales, con protestas de caldero una población colocada frente a sus límites existenciales.
Hacen campaña con la corrupción y las insuficiencias y errores que no están a la cuenta del bloqueo. Pretenden motivar el desaliento, la ira, la desunión y la desmovilización cultural e ideológica.
Otra nueva modalidad de agresión consiste en que la mafia cubano americana y sus émulos más recientes del odio y el ciberterrorismo, se han dado a la tarea de reclutar mercenarios entre la delincuencia interna.
Resulta muy claro, que el objetivo final de la administración Trump con la presión del bloqueo no es solo el colapso económico. Una crisis humanitaria, una explosión social, un éxodo masivo y/o la combinación de estas variables de estallido, son suficientes para justificar la intervención militar.
No puede existir duda alguna de los preparativos para una probable agresión militar, incluida la desembozada amenaza de secuestrar o asesinar al General de Ejército Raúl Castro y al primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
El Autor es historiador y profesor universitario en La Habana, Cuba.

