Marco Rubio involucra al independentismo boricua en el informe sobre Cuba como capital del comunismo del Siglo XXI

Imperialismo

Declaraciones del MINH sobre las referencias a Puerto Rico en el informe Cuba: The Capital of 21st Century Communism

20 de julio de 2026

Las referencias a Puerto Rico contenidas en el informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos constituyen un nuevo intento de deslegitimar las luchas de los pueblos por su autodeterminación mediante la fabricación de amenazas externas y la criminalización de la solidaridad internacional.

El secretario de Estado, Marco Rubio, parece incapaz de distinguir entre el terrorismo y la solidaridad entre pueblos que comparten una historia de colonialismo, intervención y resistencia.

Confundir los lazos fraternales entre naciones que defienden su soberanía con actividades criminales no solo distorsiona la realidad, sino que pretende justificar la continuidad de una política exterior basada en la confrontación y la injerencia.

‘La verdadera amenaza para la estabilidad y la democracia en América Latina y el Caribe no proviene de la cooperación solidaria entre pueblos, sino de una larga historia de intervenciones, imposiciones y políticas de cambio de régimen promovidas por el gobierno de los Estados Unidos’.

Ángel Rodríguez León y Carlos Vega

Resulta particularmente llamativo que el gobierno de los Estados Unidos acuse a Cuba de prácticas que reflejan su propio historial de intervención en América Latina y el Caribe. La historia demuestra que Washington ha promovido, financiado o respaldado golpes de Estado, intervenciones militares y operaciones encubiertas contra gobiernos que han procurado responder a los intereses y aspiraciones de sus pueblos.

Asimismo, es ampliamente conocido el apoyo brindado por Estados Unidos a regímenes dictatoriales de derecha, así como el entrenamiento de fuerzas represivas responsables de graves violaciones a los derechos humanos en nuestra región. Esa trayectoria histórica convierte este informe en un ejercicio de evidente doble vara.

Frente a ese historial, Cuba ha desempeñado un papel reconocido internacionalmente por su contribución a la paz y la cooperación entre los pueblos. Su participación en los procesos de diálogo que contribuyeron al acuerdo de paz en Colombia, así como la labor solidaria de sus brigadas médicas y de cooperación internacional en decenas de países, reflejan una política de solidaridad que contrasta con la lógica de intervención y confrontación que caracteriza la política exterior estadounidense hacia América Latina.

Las luchas de los pueblos no responden a conspiraciones imaginadas desde Washington ni son el producto de planes diseñados por gobiernos extranjeros. Surgen de condiciones concretas de desigualdad, dominación y exclusión. Los movimientos sociales, independentistas y de liberación nacional existen porque persisten realidades de opresión que los hacen necesarios.

Pretender reducir esas luchas a la influencia de un tercer país revela una visión paternalista que niega la capacidad de los pueblos para definir su propio destino.

Puerto Rico constituye un claro ejemplo de esa realidad. Nuestra aspiración a la independencia y a la plena soberanía no nace de orientaciones provenientes de La Habana ni de ninguna otra capital. Es una lucha con profundas raíces históricas, fundamentada en el derecho inalienable de nuestro pueblo a la libre determinación y en la necesidad de superar una condición colonial que ha limitado durante más de un siglo el desarrollo pleno de nuestra nación. Quienes participamos de esa lucha lo hacemos por convicción, por compromiso con nuestro país y por la responsabilidad histórica de construir un futuro de justicia, dignidad y soberanía para Puerto Rico.

Por ello, rechazamos cualquier intento de presentar al movimiento independentista puertorriqueño como un instrumento de intereses extranjeros. Esa narrativa busca desacreditar una causa legítima mediante la desinformación y el miedo. Nuestro movimiento tiene pensamiento propio, liderazgo propio y objetivos definidos por las necesidades, aspiraciones e intereses del pueblo puertorriqueño.

Al mismo tiempo, reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo cubano frente al bloqueo económico y frente a las políticas de aislamiento y hostigamiento impulsadas por el gobierno de los Estados Unidos. Esa solidaridad nace de principios compartidos de justicia, autodeterminación y respeto entre los pueblos, no de subordinación política.

La solidaridad internacional es un principio ético y político que fortalece las luchas por la libertad; no convierte a quienes la practican en agentes de ningún Estado.

La verdadera amenaza para la estabilidad y la democracia en América Latina y el Caribe no proviene de la cooperación solidaria entre pueblos, sino de una larga historia de intervenciones, imposiciones y políticas de cambio de régimen promovidas por el gobierno de los Estados Unidos.

Esa historia está ampliamente documentada y ha dejado profundas heridas en nuestra región.

Puerto Rico continuará defendiendo su derecho a decidir libremente su futuro. Lo hará desde su propia historia, con su propia voz y junto a todos los pueblos que creen en la justicia, la paz, la soberanía y el respeto al derecho de cada nación a construir su propio destino.

Carlos Vega y Ángel Rodríguez León

Copresidentes MINH

Suministrada

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