Política
Para Prensa Sin Censura
Saludos al pueblo de Puerto Rico. Hoy [ayer], 18 de julio de 2026, volvimos a tomar las calles con dos propósitos: reclamar nuestro derecho inalienable a la independencia y proclamar que solo con el poder político que da la independencia podremos enfrentar exitosamente los grandes problemas provocados por la condición colonial que sufrimos.
A 128 años de dominio colonial de los Estados Unidos sobre nuestro archipiélago, a 74 años del engaño del ELA, y a diez años de la imposición por parte del gobierno de los Estados Unidos de la ley conocida como PROMESA y de la dictadura de la Junta de Control Fiscal, se hace cada vez más evidente la crisis del sistema colonial.
El modelo económico, basado en la extracción de riquezas para beneficio de los grandes intereses, mientras el pueblo padece austeridad y pobreza; las políticas de desplazamiento que condenan a muchas y muchos compatriotas al exilio, fraccionando comunidades y familias; el ataque a nuestros recursos naturales; el desamparo de los servicios públicos, manifestado sobre todo en las intermitencias de los servicios de agua potable y de electricidad y en la falta de acceso a servicios de salud; el asedio al que han sometido a la educación pública en todos los niveles, en particular a la Universidad de Puerto Rico: todo esto ha dado paso a una gran indignación, pero también, a una renovada voluntad de lucha y resistencia.
A la denuncia contra las injusticias y desigualdades del colonialismo de la que por tanto tiempo ha sido portavoz el independentismo puertorriqueño, hoy se unen grandes sectores del pueblo, lastimados por las contradicciones y limitaciones del proyecto económico colonial, por la ausencia de democracia y por la imposibilidad de lograr la transformación profunda que necesita nuestro país mientras continuemos en una situación de subordinación política frente a los Estados Unidos.
Ante la crisis actual, ¿qué hacer? La realidad desenmascara las contradicciones del colonialismo, pero para transformarlo se requiere un proyecto alterno. Las más de veinte organizaciones que convocamos esta actividad entendemos que la superación del modelo actual requiere la independencia, que es la única herramienta eficaz para que Puerto Rico se desarrolle sobre los principios de la justicia social. Quienes creemos en la independencia afirmamos que, solo a través de ella, esa transformación es posible. Tras siglos de colonialismo, únicamente rompiendo con sus ataduras y obteniendolos poderes plenos que esta confiere podremos empezar a crear un país distinto. Por eso, nos manifestamos una vez más, para que el derecho de la Independencia se haga sentir y crezca en Puerto Rico.
La emancipación que implica lograr la independencia política plantea muchas transformaciones: la transformación del gobierno actual, controlado por los grandes intereses, incapaz de enfrentarse al gobierno de Estados Unidos o a la Junta de Control Fiscal, deberá dar paso a un gobierno de amplia participación ciudadana y del pueblo trabajador; el proyecto económico diseñado para beneficio del gran capital, en especial para el capital estadounidense, tiene que ser superado para dar paso a un proyecto económico centrado en el desarrollo y protección de lo nuestro, y que nos permita unirnos al mundo. Urge reconocerle prioridad a la infraestructura, a la vivienda asequible para todos y todas, y a políticas agrícolas sustentables que promuevan la soberanía alimentaria. Una política que dé fin con la práctica del desplazamiento, que dificulta la permanencia de nuestra gente en sus propias comunidades. La política destructora del ambiente, que ve en la naturaleza una fuente de materia prima para el beneficio de unos pocos, tiene que ser sustituida por una política de respeto y protección de nuestros recursos naturales, que promueva un desarrollo armonioso con el entorno del que formamos parte y del que dependemos.
En momentos en que la política del odio busca imponerse en Estados Unidos, en partes de América Latina y del mundo, solo la independencia nos garantiza democracia verdadera, con reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres, de las comunidades LGBTTIQ+, de las personas afrodescendientes, de la población con diversidad funcional y de los inmigrantes que son parte, también, de este pueblo.
Nos oponemos al uso de Puerto Rico como enclave militar de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y repudiamos el uso de nuestro suelo para la agresión contra los pueblos soberanos. Reafirmamos nuestro compromiso solidario con la soberanía y el derecho a vivir en paz de todas las naciones del mundo.
La evidencia del compromiso de los y las independentistas con las luchas antes descritas está en nuestra propia trayectoria: hemos sido parte de la reivindicación de derechos para todo el pueblo, albergando el convencimiento de que las luchas inmediatas y concretas trazan el camino hacia una independencia firme, realizable y sostenible. Por eso marchamos hoy, al igual que marchamos el 8 de marzo, el 1ro de mayo y en la jornada por la salida de la Junta de Control Fiscal.
Nos enfrentamos al imperio más poderoso del mundo con la misma convicción y constancia que ha guiado a quienes nos han precedido en esta lucha, reconociendo, dentro de nuestra diversidad, la importancia de la unidad de propósito de los sectores en lucha. Las más de 20 organizaciones convocantes ponemos en práctica el principio de la unidad en la acción de esta manera, con esta actividad y con las que se celebraron en diversos puntos de la isla. Hoy reiteramos nuestro compromiso de continuar llevando a cada rincón de Puerto Rico el mensaje de que solo la independencia nos puede conducir a un país guiado por la justicia social. Recibimos con esperanza las señales que hoy vemos claramente en tantos sectores en nuestro país, y confiamos en que culminarán en un reclamo del pueblo organizado por su independencia.
Nos enorgullece decir que en esta lucha por la independencia y la justicia social, contamos con el pueblo puertorriqueño en los Estados Unidos, que hoy también se manifiesta en las ciudades de Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts, Washington D.C., Orlando y Cleveland. La diáspora es parte integral e imprescindible en nuestro reclamo por la descolonización e independencia. Contamos, además, con el apoyo de los demás pueblos en lucha, incluyendo en Estados Unidos, que, a contracorriente de sus gobiernos, también luchan por el cambio y anhelan la justicia social.
Esta actividad es parte del trabajo que por varios años y en colaboración y hermandad ha estado realizando este conjunto de organizaciones; continuaremos con nuestra tarea de militancia y de educación en todo el archipiélago y donde quiera que haya comunidades boricuas. La nuestra es una lucha intergeneracional, que se renueva con cada generación de independentistas que se integra al trabajo organizado por nuestra liberación. La marcha de hoy es un paso más en el urgente camino hacia la liberación que recorremos juntas y juntos.
Sigamos construyendo, con esperanza y patriotismo, unidad en acción.
¡Viva Puerto Rico libre!
Organizaciones convocantes:
Alianza Nacional Contra el Desplazamiento Poblacional
Colectiva Estudiantil Combativa
Colectiva Feminista en Construcción
Comités de la Resistencia Boricua
Comité de Solidaridad con Cuba
Comité Pro Derechos Humanos
Comuna Caribe
Democracia Socialista
Diáspora Pa’lante Collective
Instituto Puertorriqueño de Relaciones Internacionales
Jornada Se Acabaron Las Promesas
Jornada Filiberto Ojeda Ríos
Movimiento Independentista Nacional Hostosiano
Movimiento 26 de abril
Movimiento Nacionalista Revolucionario
Movimiento Ñin Negrón
Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores
Partido Independentista Puertorriqueño
Patria Libre
Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Ejército Popular Boricua
Plan B Independencia


Ya es hora de que representantes de esas organizaciones y cualesquiera otras que quieran unirse, se reúnan a diseñar el proyecto de la independencia (los reclamos mínimos, la transición, la legislación básica, la organización gubernamental, el plan económico, etc.), para presentarlo al pueblo y empezar a discutirlo en las comunidades, instituciones y plazas públicas. No podemos seguir rasgándonos las vestiduras y sufriendo porque nos persiguen, nos atacan, nos ignoran. Dejemos ya los complejos de mártires y seamos los constituyentes de la república con mentes generosas: no aspiremos a la república QUE YO QUIERO, sino a la que podamos construir.
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