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Por primera vez en la historia del lago de Cidra, se habla de racionar agua en Cidra: Despertar Cidreño advierte que la crisis es estructural, no solo climática
Comunicado para Prensa Sin Censura
Por primera vez desde que se construyó el embalse en 1946, las autoridades hablan abiertamente de racionar el agua potable en Cidra.
El Comité Despertar Cidreño advierte que esta crisis inédita no responde principalmente a la sequía —que en el municipio es predominantemente moderada—, sino al agotamiento estructural de un embalse debilitado por décadas de sedimentación, deforestación, contaminación y sobreextracción de agua para suplir a otros municipios.
En julio de 2026, el embalse de Cidra entró en nivel de observación debido a la caída de sus reservas, y la gobernadora Jenniffer González Colón anticipó posibles interrupciones del servicio para los abonados de Carraízo, Cidra y Toa Vaca entre la última semana de julio y principios de agosto.
Cidra figura entre las seis zonas más vulnerables de la isla, junto al barrio Jagual de San Lorenzo, Comerío, Río Grande, Canóvanas y Loíza.
La sequía moderada no explica la crisis
Según el U.S. Drought Monitor (actualización del 16 de julio de 2026), cerca del 85% del municipio de Cidra está en sequía moderada (D1) y solo una porción está en sequía severa (D2).
“Con una sequía apenas moderada, un embalse en buen estado no debería estar al borde del racionamiento. Que Cidra lo esté es la prueba de que el problema es estructural y viene desde hace décadas», señaló Eliezer Colón Rivera, portavoz del Comité.
Que se hable de racionar el agua en Cidra es históricamente inédito: en episodios de sequía anteriores (2015, 2020, 2022), el embalse llegó a niveles de observación o de ajuste operacional, pero Cidra no tenía un plan de racionamiento.
La combinación de capacidad menguada por sedimentación (≈32%) y extracción para más municipios ha llevado, por primera vez, a incluir a Cidra en la lista de racionamiento.
Un embalse que ha perdido cerca de un tercio de su capacidad
El embalse, con capacidad original de unos 1,800 millones de galones, ha perdido cerca del 32% de su capacidad de almacenaje por sedimentación, según reportes de prensa basados en datos oficiales.
La última batimetría del U.S. Geological Survey se realizó en 2007, y en 2019 la AAA excluyó a Cidra, sin explicación pública, de los estudios de sedimentación que sí realizó en La Plata y Carraízo. El dragado del embalse ha sido, en palabras del exalcalde Javier Carrasquillo, «uno de los reclamos de nosotros por décadas».
Extracción de agua para otros municipios
El Comité resaltó que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) extrae millones de galones diarios del Lago de Cidra para suplir también a Aguas Buenas, Caguas, Cayey, Guaynabo y Caimito, lo que acelera el descenso de su nivel.
Deforestación y contaminación: una lucha de casi cuatro décadas
Desde su fundación en 1987, Despertar Cidreño ha documentado más de 70 fuentes de contaminación, mortandades masivas de peces (con selenio a 70 veces el estándar), un sitio Superfund de la EPA por pozos contaminados, y episodios reiterados de deforestación en la cuenca.
En 2016, la Junta de Calidad Ambiental multó al Municipio con $25,400 por la deforestación y la construcción a orillas del lago —que afecto el hábitat de la paloma sabanera, especie endémica en peligro de extinción— bajo la administración del entonces alcalde Javier Carrasquillo.
En 2025, una nueva tala frente a la Cooperativa Cidreña, bajo la administración del alcalde Delvis J. Pagán Clavijo, motivó una victoria judicial del Comité: el Tribunal de Caguas ordenó al Municipio entregar el expediente de la tala bajo la Ley 141 de Transparencia.
Los reclamos del Comité
Despertar Cidreño reitera sus reclamos a las autoridades estatales y municipales:
1. Realizar de inmediato una batimetría actualizada del embalse para conocer su capacidad real y evaluar el dragado.
2. Transparentar la extracción de agua hacia otros municipios mientras Cidra permanezca en nivel de observación.
3. Publicar un inventario de pozos activos y un balance hídrico actualizado, y realizar un estudio científico del vínculo entre el lago y el acuífero.
4. Decretar una moratoria temporal a nuevos permisos de extracción de agua subterránea en la cuenca.
5. Detener la deforestación en la cuenca y en el casco urbano, y reforestar las zonas afectadas.
6. Hacer cumplir el Plan de Ordenamiento Territorial de Cidra para proteger el suelo rústico especialmente protegido de la cuenca hidrográfica.
«El Lago de Cidra es nuestra única y principal fuente de agua potable. Lo que está en juego no es solo un recurso natural, sino el abasto de agua para miles de familias», concluyó Colón Rivera.

