Cultura
Por Raymond Stewart
Para Prensa Sin Censura
Podrá existir el debate entre salseros, influencers y fanáticos en las redes sociales, hay opiniones para todos los gustos y siempre aparecerán preguntas como: ¿quién fue el mejor sonero de la historia?, ¿quién merece el título de «Sonero Mayor»?
Sin embargo, muchas veces se olvida la historia y el significado de ese reconocimiento.
El título de «Sonero Mayor» no nació por una moda ni por una encuesta en redes sociales. Ese nombre se ganó con una trayectoria extraordinaria y pertenece a Ismael Rivera, quien abrió caminos, llevó el son y la salsa con una autenticidad incomparable y dejó una huella profunda con su estilo, su improvisación y su inmensa influencia afroantillana.
Nadie puede restarle méritos a grandes figuras como Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Chamaco Ramírez y muchos otros que llevaron la salsa a otro nivel con su talento y su legado. Todos engrandecieron el género y marcaron generaciones.
Pero una cosa es reconocer la grandeza de cada uno y otra es desconocer el origen de un título que la historia ya consagró. En mi opinión, si hoy estuvieran vivos Héctor Lavoe, Cheo Feliciano y Chamaco Ramírez, con el respeto que siempre demostraron hacia la historia de la salsa, reconocerían que el único «Sonero Mayor» es Ismael Rivera.
Las nuevas generaciones tienen todo el derecho de expresar sus preferencias. Sin embargo, la historia no debe reescribirse por las emociones del momento ni por el impacto de las redes sociales. La historia se construye con hechos, con legado y con el respeto que los propios grandes artistas se profesaron entre sí.
Por eso, para mí, solo hay un Sonero Mayor: Ismael Rivera, un artista irrepetible que abrió caminos y cuyo legado continúa siendo una referencia obligada para todo el que ama la salsa.
(El autor es un experimentado periodista senior, hombre de radio e historiador puertorriqueño.)

