Crónica-Cultura
Jaime Torres Torres
Prensa Sin Censura
(Vieques, 21 de junio de 2026) – La fe y religiosidad popular se cultivan mejor desde la sencillez y humildad de la gente.
Esa fue la experiencia ayer en el Centro de Usos Múltiples de Vieques, escenario de las Fiestas de Cruz auspiciada por la Iglesia Episcopal de todos los Santos.
Fue una tarde de adoración a la Cruz, inequívoco símbolo de redención. Para celebrarse a las 3pm de la víspera del Día de los Padres, la asistencia fue muy buena, gracias a la presencia de devotos de Vieques, Fajardo y Loíza.
Hubo fieles que ofrecieron la fiesta de rezos y plegarias cantadas al patrón de las causas difíciles: San Judas Tadeo.
Hubo quienes ofrecieron la Fiesta de Cruz por salud, prosperidad económica, oportunidades de trabajo para hijos y nietos.
Nada es imposible para el que tiene Fe y aunque sea tan ínfima como un grano de mostaza será lo suficientemente poderosa para hacer posible lo imposible.
Hubo quienes la ofrecieron por salud, prosperidad económica, oportunidades de trabajo para hijos y nietos.
Este periodista la ofreció por justicia pa’ Bieké.
A cada persona se le entregó un folleto con los rezos y los nombres de los músicos y coristas.
La literatura incluye la historia de las Fiestas de Cruz y su relevancia sociocultural.
Las Fiestas de Cruz en Puerto Rico son una antigua tradición que une devoción, música, promesas de fe, cultura y comunidad, versa el folleto que documenta que surgieron tras el terremoto que estremeció a Borinquen del 2 de mayo de 1787.
El cantante y moderador Emil Cabrera recordó que las personas se reunieron alrededor de una cruz desprendida de un templo para rezar, pedir protección y agradecer.
Así comenzó la práctica de religiosidad popular que ayer, con sencillez, un conjunto de músicos y el coro de la Iglesia Episcopal Todos los Santos celebraron con genuina entrega y regocijo.
Los nueve escalones del altar, decorado con telas doradas y verdes, flores y velones, son un distintivo de la expresión de fe y algarabía que integran a un pueblo en la esperanza.
Que viva, que viva
La Santísima Cruz
Que esta misma noche
Nos de salud.

“Vamos a visualizar y vivir la estampa de la experiencia de la cruz”, dijo Emil en alusión a la redentora entrega de Cristo durante su crucifixión.
En el calvario fue puesto
Todo el cuerpo de Jesús
El sol su luz nos presenta
La luna en triste quietud.
Fue una tarde de fe, devoción y camaradería. La Fiesta de Cruz de Vieques se celebró en el Centro de Usos Múltiples de Vieques, gracias a la cooperación de la administración del alcalde Junito Corcino.
Hubo varias pausas para saborear picadera y endulzar el paladar con anís.




La labor de los músicos fue extraordinaria, abordando los cánticos tradicionales al estilo de Santurce que se caracteriza por la guaracha y el vals.
Se ensayaron las voces del coro que integran Fabián, Clara, Pamela y Héctor, pero los músicos no habían coincidido hasta ayer. El conjunto, en su mayor parte de padres puertorriqueños, lo integran el pianista y director Nelson Escalera, el cantante Emil Cabrera, el guitarrista Fabián Martínez, el bajista Alejandrino Colón y los percusionistas Dajhan Vargas y Emil Cabrera, hijo.




En el segmento final se escucharon “Salve de los cielos”, las “Letanías” interpretadas en latín y “Adiós Reina del Cielo”.
Sin contener las lágrimas, doña Marla Feliciano recorrió el salón con la delicada Cruz amarilla y blanca que algunos besaron y tocaron mientras presentaban sus intenciones.
Salve de los Cielos
Reina incomparable
Salve de los hombres
Amorosa Madre.
Transcurridas poco más de tres horas de sano compartir, confundidos entre saludos efusivos los presentes disfrutaron de un sancocho.
Ayer desde Vieques, gracias a la comunidad de fieles y a los presbíteros Luis Barrios y José A. Díaz, almas nobles y sencillas saludaron a la Santa Cruz y los misterios de la pasión y muerte de Jesús y la corredención de María.
Estampa elocuente de la puertorriqueñidad.
Expresión perenne de nuestro carácter de ‘moriviví’.
Y alegre manifestación espiritual de la religiosidad popular.

