Lo que leyó el Presidente de la AAA en el Senado

Servicios Esenciales

Prensa Sin Censura

[…] Más allá de la infraestructura, las bombas y las tuberías, esta emergencia tiene un rostro humano. Como puertorriqueño, entiendo perfectamente la frustración de cada familia que abrió una llave y no encontró agua. Sabemos que detrás de cada interrupción del servicio hay adultos mayores, niños, personas con diversidad funcional, comercios y ciudadanos que merecen un servicio estable y confiable. Por ellos es que nos hemos puesto las botas y hemos salido a la calle a hacer lo que la gente espera que hagamos: resolver. Hemos atendido la emergencia con sentido de urgencia y con total transparencia, dándole cara a nuestro Pueblo y manteniéndolo informado sobre cada avance, como ellos se merecen, porque la transparencia es parte de la responsabilidad de quienes servimos.

Sin embargo, también tenemos la obligación de hablar con la verdad. La ruptura del Superacueducto, al igual que gran parte de las averías que enfrentan nuestros sistemas de agua potable, no es un problema que surgió de la noche a la mañana.

Se atendieron emergencias, pero muchas veces con parchos para resolver temporeramente, sin atacar los problemas de raíz con soluciones permanentes.

Ingeniero Luis R. González Delgado

Estamos hablando de infraestructura crítica con décadas de uso, cuyo deterioro acumulado requería atención e inversión sostenida durante muchos años y que no se le dio. Durante demasiado tiempo, las decisiones dificiles, pero necesarias, se fueron posponiendo. Se atendieron emergencias, pero muchas veces con parchos para resolver temporeramente, sin atacar los problemas de raíz con soluciones permanentes. Se acumularon rezagos en mantenimiento, modernización e inversión. Y hoy ese descuido nos está pasando factura de la peor manera: dejando a nuestra gente sin un servicio esencial.

La diferencia es que esta administración no está dispuesta a seguir postergando las soluciones. No estamos aquí para dejarle el problema a las próximas generaciones, porque eso sería hacer lo mismo que hicieron los que estuvieron en estas posiciones antes que nosotros. Estamos aquí para enfrentar este problema de infraestructura y para resolverlo de manera permanente. Estos proyectos los adelantamos por un (1) año para comenzar en julio.

Por eso hemos puesto en marcha una agenda histórica de reconstrucción y modernización de la infraestructura de agua, con más de 7 mil millones de dólares encaminados para proyectos que fortalecerán la confiabilidad y resiliencia del sistema durante las próximas décadas. Son siete mil millones de dólares que van a estar destinados a poder resolver este problema histórico, de manera permanente.

No vinimos a colocar parchos temporeros. Eso quedó en el pasado. Nuestro compromiso es transformar la infraestructura que sostiene la calidad de vida de nuestra gente y el desarrollo económico de Puerto Rico. Esa es la responsabilidad que asumimos y ese es el trabajo que estamos realizando todos los días.

Son siete mil millones de dólares que van a estar destinados a poder resolver este problema histórico, de manera permanente.

Entendemos también las preocupaciones de los alcaldes y de ustedes, los legisladores ya que son los funcionarios electos, llamados a responder directamente ante el Pueblo. Quienes mantienen una cercanía directa con el Pueblo escuchan de primera mano sus reclamos y preocupaciones. Por eso estoy aquí hoy, a pesar de que han sido días de poco descanso y de largas jornadas de trabajo.

Comparezco ante ustedes porque rendir cuentas es parte de nuestra responsabilidad como servidores públicos.

Sepan que luego que culmine esta vista, me trasladaré de inmediato a supervisar los trabajos que aún nos quedan para garantizar el servicio. Estar aquí también es una gran oportunidad para explicarles a ustedes y al Pueblo de Puerto Rico los hechos, responder preguntas y presentarles con datos la realidad que enfrenta nuestro sistema de agua potable. Existen tropiezos; claro que los hay y, lamentablemente, los hemos estado enfrentando casi a diario. Son situaciones dificiles, muchas de ellas inesperadas y otras, producto de años de rezago en la atención de nuestra infraestructura. Pero nada de eso nos va a detener en el compromiso que tenemos de hacer el trabajo que nuestra gente espera y merece.

Todos los presidentes de la Autoridad han enfrentado grandes retos, al igual que este servidor. Yo no quiero pasar por esta silla como alguien que miró hacia otro lado. Quiero que se me recuerde como alguien que asumió los problemas de frente y trabajó para resolverlos.

Quiero que en el futuro la gente recuerde a este servidor y a su equipo de trabajo como los que dieron la batalla y pusieron en marcha importantes proyectos que le devolvieron estabilidad a nuestro sistema de agua potable, como el proyecto de mejoras de la Planta Enrique Ortega en Toa Alta; el inicio del proyecto de mejoras de la Planta de Filtros Hatillo-Camuy; el que logró la estabilidad del sistema de agua de San Juan y la zona metropolitana; y el que puso en marcha el proyecto de mejoras a la planta Sergio Cuevas. Me gustaria que también nos recuerden por la capacidad que tenemos de implantar juntos soluciones efectivas para problemas históricos.

Quizás carezco del arte de hablar y decir palabras rebuscadas, pero les garantizo que soy un trabajador incansable y que tengo el compromiso de hacer las cosas bien, sin adornos, pensando cómo podemos pensar fuera de la caja y hacer más con menos.

Sé que muchos quisieran, al igual que yo, que las situaciones que vivimos actualmente no estuvieran ocurriendo. Sé también que, cuando surge una averia, otros tienen la expectativa de que todo se resuelva de inmediato. Y entiendo las críticas, porque nacen de la frustración de quienes necesitan el servicio.

Hoy, como cristiano, como hombre de Fe y como servidor público, quiero pedir disculpas a todos los que en algún momento han abierto el grifo de sus hogares y no han visto caer una sola gota de agua. Les pido disculpas porque durante años nuestra gente ha tenido que enfrentar las consecuencias de una infraestructura que no recibió la atención necesaria, de mantenimientos que se pospusieron y de problemas que se fueron acumulando con el tiempo.

También les pido disculpas porque hoy les ha tocado vivir una situación dificil no importa que estamos trabajando para corregir problemas que llevan años desarrollándose. Nada justifica que no tengamos un servicio tan preciado. Es una realidad que asumo con responsabilidad y con la determinación de trabajar incansablemente para devolverle a nuestra gente el servicio que merece.

Reconocemos el sacrificio, la frustración y las dificultades que esto ha provocado en miles de familias puertorriqueñas. Sabemos que el acceso al agua potable no es un privilegio; es un servicio esencial que nuestra gente merece recibir de manera confiable y continua.

Por eso, estas disculpas no pueden quedarse solo en palabras. Tienen que venir acompañadas de acciones concretas y de resultados. Y ese es precisamente el compromiso que hemos asumido al ocupar la presidencia de la Autoridad.

Este servidor, junto a esta administración, está decidido a transformar la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.

A traves de proyectos estratégicos de mantenimiento, rehabilitacion y modernización, estamos sentando las bases para un sistema más confiable, más resiliente y mejor preparado para responder a las necesidades de nuestra gente. Esa es la encomienda que se nos ha dado, ese es el compromiso que vamos a cumplir.

Nuestra meta es que, a partir de este verano, los ciudadanos de la Región Metro comiencen a ver cambios reales y tangibles en la calidad y estabilidad del servicio de agua potable. ¿Cuándo? Desde hoy mismo lo estamos viendo. No estamos prometiendo perfección de la noche a la mañana, pero sí estamos comprometidos con un cambio real.

Como anunció la Gobernadora, adelantamos por un año los trabajos en mejoras de infraestructura en la planta de Sergio Cuevas a un costo de S170 millones, proyecto que estará en construcción, mientras a la vez reparamos cuatro filtros que han estado fuera de operación desde el 2020 en la misma planta, los cuales deben concluir antes de que finalice este año. Estos dos proyectos a corto y largo plazo mejorarán drásticamente el flujo de agua que le llevaremos a todos los residentes de los municipios Trujillo Alto, San Juan, Carolina, Gurabo, Canóvanas, Juncos, Caguas, y Guaynabo.

Sabemos que el camino no será fácil y que, en ocasiones, la espera puede ser larga. También sé que todavía quedan grandes retos por delante. Pero también sabemos que Puerto Rico merece una Autoridad que funcione, que responda y que esté a la altura de las necesidades de su gente.

Por eso hoy reafirmo mi compromiso, nuestro compromiso pues hablo en nombre de todos los empleados de la AAA, que vamos a trabajar todos los días con sentido de urgencia, responsabilidad y empatia; enfrentar los problemas sin excusas; reconstruir la infraestructura que sostiene nuestro desarrollo; devolverles la confianza a nuestros abonados y garantizar el servicio de agua que cada puertorriqueño merece.

Ingeniero Luis R. González Delgado

Foto/captura de pantalla

Deja un comentario