Comunidad
Nabilx Graniela Marty
Para Prensa Sin Censura
Por este medio comparto mi decisión de renunciar al Consejo Asesor La Federación LGBTQ de Puerto Rico.
Esta decisión no surge de un desacuerdo menor, sino de una profunda preocupación por la dirección política y ética que ha tomado la Federación y, en particular, la organización de Orgullo Boquerón 2026.
Como caborojeñe de crianza, con 23 años vividos en Cabo Rojo y con una familia históricamente arraigada en este municipio, me resultó indignante ver al alcalde de Cabo Rojo recibido y agradecido públicamente en la inauguración del orgullo.
Mi familia —como tantas otras— ha sido desplazada por el aumento desmedido en las rentas, la falta de oportunidades y el costo de vida. Este desplazamiento no es accidental: es el resultado de décadas de mal manejo municipal bajo administraciones del PNP, mucho antes y también después de la elección del alcalde actual.
Desde su elección, la renta en Cabo Rojo ha aumentado un 56%, sin que exista protección alguna para que les jóvenes caborojeñes puedan quedarse en su propio pueblo. El municipio ha apostado al desplazamiento forzado, y la Federación, al legitimar públicamente a quienes han permitido este deterioro, se coloca del lado equivocado de la historia.
A esto se suma la indiferencia ante el Proyecto Esencia, un megaproyecto elitista y ecocida que amenaza con hacer a Cabo Rojo inaccesible, profundizar la pobreza y acelerar el desplazamiento masivo. Defender la vida queer también implica defender la tierra, el territorio y la posibilidad real de permanecer en él. Sin libertad de género no hay democracia, pero sin protección ambiental tampoco.
Mi permanencia en este espacio siempre fue un acto de solidaridad con mi comunidad LGBTQIA+. Sin embargo, continuar afiliade a un ente que toma decisiones políticas que contradicen mis principios éticos y mi compromiso con la justicia social sería irresponsable de mi parte.
También reconozco que la Federación ha fallado en organizar a la comunidad más allá de lo performativo, especialmente ante las medidas conservadoras que el gobierno mayoritario del PNP ha impulsado contra la comunidad trans. La falta de estrategia, movilización y acción colectiva efectiva es un problema que no podemos seguir ignorando.
Me retiro con indignación, pero también con claridad. Expresaré mi postura públicamente y con mis comunidades del área oeste, porque lo ocurrido en la inauguración de Orgullo Boquerón 2026 no es un detalle: es un síntoma de una desconexión profunda entre la Federación y las realidades materiales de muches LGBTQIA+ que no tienen el privilegio económico de permanecer en este archipiélago.
Les deseo reflexión, madurez política y un compromiso más amplio con las luchas que van más allá de la tarima y la visibilidad. La defensa de nuestras vidas también implica defender nuestros hogares, nuestros ecosistemas y nuestras posibilidades de futuro.

