Justicia Social
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
Hoy es un héroe nacional: cargó como Cruz sobre sus hombros la opresión hacia los pobres que se revelan en los vendedores ambulantes y agricultores de Borinquen.
Sin prensa y sin influencers, Pellito se rebeló y movilizó miles al Capitolio.
Lo conocí por las redes cuando hace varios años transmitía la intención de un suicidio por desengaños de la vida.
Poco después lo vi enfocado durante una Navidad en su negocio de pascuas junto a su padre en la Finca Los Pellos.
En Cayey lo vi cerrar filas con Lisha Organic.
Luego, como un acérrimo crítico del alcalde de este pueblo Rolando Ortiz Velázquez.
Pedro ‘Pellito’ Santiago estudió en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), pero no terminó por razones personales.
Nunca he tenido el privilegio de estrechar sus manos, pero terminé de comprender que es una persona auténtica cuando alzó su voz a favor de los residentes de la Comunidad Carrasquillo en Cayey, amenazada según lo documentado en este medio independiente por los intereses de gentrificación y desplazamiento del alcalde Ortiz Velázquez.
Hace 14 días aproximadamente vi en las redes su catarsis cuando funcionarios del DTOP intervinieron con él con la intención de limitar las operaciones de su negocio como vendedor ambulante.
Nunca vi una catarsis tan dramática y explosiva en las redes, transmitida en tiempo real, como la experiencia de su intención de suicidio.
Esta vez Pellito despotricó indignado contra los funcionarios del DTOP que se tuvieron que marchar en sus autos oficiales porque los grabó en vivo y los desarmó con la VERDAD.
Y comenzó a caminar sin rumbo fijo, transmitiendo en vivo en redes su desafiante odisea.
Primero solo, pero la consistencia sumó simpatizantes hasta 14 días después llegar con arrolladora fuerza al Capitolio.
Su agotamiento, sus ‘lazarillos’ y sus adoloridas rodillas me revelaron al Cristo de camino al calvario.
Fue inevitable la narrativa religiosa fundamentalista. También la retórica del consenso al margen de organizaciones político partidistas.
Pero el mensaje llegó: ¡puñeta! Este Pueblo no aguanta más atropellos.
Pellito saca la cara por los pobres porque respira y padece como los pobres.
Poco a poco se sumaron individuos de a pie; también camaleones y encubiertos…
Pellito habló sin filtros y emplazó a la gobernadora Jenniffer González cada vez que pudo.
No necesitó políticos ni artistas a su lado. Solo a un Pueblo indignado que, en medio de la presente corruptela y de la inconcebible crisis de suministros hídricos en un país rico en agua, se lanzó a la calle.
Los miles que se sumaron lo hicieron indignados por la opresión a los vendedores ambulantes y los agricultores. Pero la lucha integró a enfermeros, policías y maestros; pero sobre todo a un Pueblo de gente común y corriente que sufre y padece los aumentos en la gasolina, la comida y los servicios esenciales.
Pellito se alza como un nuevo héroe nacional. Lo subestimaron. Pero se inmortalizó caminando solo con su ‘lazarillo’ y Compañera.
Durante su ‘Viacrucis’ envió mensajes contundentes a la gobernadora Jenniffer González, que ha perdido el liderato de un gobierno en absoluto caos.
Cientos y miles se unieron en representación de las penurias de un Pueblo que se las ingenia para sobrevivir.
La rebelión de Pellito, según el pensador y psiquiatra Frantz Fanon, no es solo una exigencia política, sino un proceso de sanación y transformación psíquica.
Fanon, en su obra Los condenados de la tierra, plantea que la rebelión es el catalizador que elimina la inferioridad internalizada, permitiendo el nacimiento de un «hombre nuevo».
Pellito, con su emancipación, afirma la esperanza en sí de un Puerto Rico rebelado contra la asfixiante política pública de un gobierno obstinado en borrar del mapa a sus pobres.
Pellito, como usted estimada y estimado lector y también quien suscribe, es un colonizado hastiado de las injusticias.
En su obra Retrato del colonizado, Albert Memmi argumenta que el colonizado que se rebela no busca reformar el sistema, sino destruirlo por completo.
Pellito establece un antes y un después.
No hubo necesidad de prominentes figuras del espectáculo ni de personalidades políticas.
Con Pellito, ¡puñeta!, clamaron los agricultores, los vendedores ambulantes, los placeros, frltikineros y, como diría Willie Colón, los capitanes de la mandinga de la narcolonia portorricensis.
Pellito no solo representa al Jíbaro y obrero campesino. Te representa a ti y a mí en la presente coyuntura de la maldición de un Puerto Rico sin puertorriqueños: resistir hasta el coño; resistir a morir, resistir hasta sobrevivir…
Pellito encarna el ‘parto’ al que alude Paulo Freire en su “Pedagogía del Oprimido”.
“La liberación es un parto doloroso. El hombre que nace de él es un hombre nuevo; hombre que solo es viable en y por la superación de la contradicción opresores-oprimidos […]”
Pellito sí es el mesías de la conciencia nacional.

