Cultura
Servicios Combinados
El Ayuntamiento de Dublín ha colocó vigilantes de seguridad junto a una estatua de Molly Malone en Dublín para disuadir a la gente de tocarle los pechos. El consistorio implementó un programa piloto tras las quejas de personas sobre los tocamientos a la escultura.
El ayuntamiento también recubrió las partes de la estatua que se han decolorado por el contacto con la gente.
«El Ayuntamiento de Dublín no quiere que nadie toque ninguna obra de arte, ni en interiores ni en exteriores, para evitar daños y costosas reparaciones», dijo un portavoz a medios internacionales.
La baja altura del pedestal y el espacio alrededor de la estatua permiten que las multitudes se congreguen fácilmente, y la estatua de Molly Malone es un elemento destacado de las visitas guiadas.
Moverla de sitio
El ayuntamiento ha evalúo otras posibles opciones para evitar que la gente toque la estatua, como moverla de sitio, colocar una barandilla alrededor o elevar el pedestal sobre el que se asienta.
«Se realizó una semana piloto de vigilancia para empezar a educar a quienes interactúan con la estatua, pidiéndoles que no la toquen ni pisen el pedestal y explicando las razones para no hacerlo», reza el comunicado del ayuntamiento.
Fue una estudiante, Tilly Cripwell, la que empezó la campaña popular para que la estatua sea tratada con más respeto porque creía que el tocamiento de los pechos por parte de transeúntes y algunos turistas daba «pésimo ejemplo» a los jóvenes, pero criticó la idea de poner vigilancia por considerarlo «poco perspicaz y a cortoplazista».
Sin embargo, sí celebró las obras de restauración de la escultura anunciadas como un «avance importante».
¿Quién era Molly Malone?
La estatua de Molly Malone se erigió en 1988 en homenaje a una legendaria dublinesa que vendía mariscos en las calles de la capital irlandesa. No está claro si el personaje está basado en una persona real o ficticia, pero la figura representa a la comunidad obrera dublinesa.

También es la protagonista de una canción popular tradicional que cuenta la historia de la hija de un pescadero que vendía berberechos y mejillones en una carretilla.
Según la letra, Molly murió de fiebre, pero luego regresó como un fantasma, todavía empujando su carretilla por las calles de la ciudad.

