Geopolítica–Análisis
Por Manuel Ludueña
Para Prensa Sin Censura
“¡Ven aquí, Odiseo famoso!
Ningún hombre pasa sin escucharnos.
Conocemos todo lo que ocurre en la tierra,
todo lo que sucedió en Troya, todo lo que será.”
Homero, Odisea, Canto XII
Los territorios, los bienes comunes y las poblaciones de Abya Yala están sometidos a una presión desproporcionada por una DOMINACIÓN GEOECONÓMICA que vulnera la autodeterminación de los pueblos en nombre del progreso, el desarrollo, el crecimiento. Pero se trata, en última instancia, de una neocolonización de la modernidad.
Se acentúa la primarización de las economías locales, se limitan los modos de vida, se confiscan los sentidos y la soberanía de nuestros países, se profundizan las desigualdades -locales y mundiales-que favorecen el crecimiento de los países tecnomilitares.
La DOMINACIÓN es ejercida, en Abya Yala, desde 1492 por las monarquías europeas y desde 1823, con el abuso de la Doctrina Monroe, por EE. UU.
Actualmente, se amplifica de modo comercial o por intercambios, con extractivismo y aliento del consumismo, también, con otras potencias como por caso, China.
Todos ellos dentro de un proceso de neocolonización de la modernidad del Abya Yala, África y parte de Asia, en pos de una reconfiguración tecnológica, militar, financiera, de las cadenas de valor y del transporte y accesibilidad globales. El uso estratégico del poder económico para alcanzar objetivos geopolíticos, tiende, a condicionar las visiones territoriales del poder militar mediante el dominio financiero, comunicacional, tecnológico y de la información en las relaciones internacionales.
Estamos en uno de los momentos de mayor incertidumbre, al anteponer las previsiones economicistas por sobre las necesidades sociales y los limites ambientales. La presión que se ejerce sobre las condiciones de vida de las poblaciones, la biodiversidad, los océanos, el cambio climático, la desertificación, la desaparición de especies, conllevan efectos, en gran medida, irrecuperables.
Las dirigencias de los países más industrializados son incapaces de orientar una reconfiguración que evite lossacrificios y la creciente ausencia de horizonte. El voraz operar de la acumulación y concentración de riquezas de las elites, por medio de empresas transnacionales y el condicionamiento de las instituciones gubernamentales, deshumanizan a todos lospueblos del mundo.
El sometimiento ejercido por el 1% de las grandes riquezas, con un accionar auto referencial, sobre el resto de la población mundial, conlleva a un accionar de resistencias activas, basadas en valores, en una ética de la vida y de sus saberes en todos los continentes. En Abya Yala se traduce en la defensa de sus antepasados, territorios y vecindarios, produciendo localmente, así como movilizándose y peticionando a las autoridades, ante el embate violento, represivo, discriminatorio y de sacrificio de la comunidad de vida.
La modernidad pregona ilusiones mientras fagocita y, como un espejismo, oculta y pervierte con falsas narrativas y promesas en tanto, todo lo vuelve instrumental, mero medio, como a todo aquel que escucha el canto de las sirenas. La vida es la única medida por el buen vivir, por vivir bien, por vivir feliz.
La DOMINACIÓN GEOECONÓMICA se desentiende del sentido de la vida y de la responsabilidad que deviene de milenios como custodios de nuestro propio destino como humanidad. Las deidades ficticias, el fetichismo de las cosas, la omnipotencia yel barbarismo de la modernidad de la civilización eurooccidental anula y arrastra a otras civilizaciones milenarias hacia un neocolonialismo multidimensional.
Solo los pueblos salvarán a los pueblos.
Manuel Ludueña, junio 2026
El autor es Integrante de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos, de Encuentro Verde por Argentina, del Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir y de Abya Yala en Clave de Geopolítica.

