Salsa
JAIME TORRES TORRES
PRENSA SIN CENSURA
Puerto Rico ya no es Salsa.
La llave la tienen Cali, Colombia y el Callao, Perú.
Puerto Rico era Salsa cuando aun existían disqueras como MP y RMM; cuando aun se podía escuchar nueva música en la radio y podías ver a tus orquestas favoritas en la plaza de recreo de tu pueblo.
Salsa [¿recuerdas que Puerto Rico fue el país más feliz del mundo?] es alegría, optimismo, laboriosidad, solidaridad y sentimiento.
Eso es Cali, Colombia.
Hablamos de IDIOSINCRACIA e IDENTIDAD, pero eso aquí se perdió.
¿Por qué y desde cuándo Puerto Rico no es Salsa?
Desde que comenzó la venta de las radioemisoras y la consolidación de las grandes cadenas, como SBS, a la que pertenece Z, hoy en quiebra…
Desde que la misma radio optó más por la JODA que por la divulgación de música…
Desde que el merengue se priorizó sobre el género…
Desde que la balada romántica recibió mayor difusión…
Desde que los salseros se enfocaron más en las salas de conciertos como Bellas Artes y se olvidaron de las tarimas populares [¿cuánto costaría hoy el boleto de un baile amenizado por El Gran Combo y Santa Rosa?]
Desde que la cosa urbana y los reguetoneros se apoderaron de la industria…
Desde que se generalizó que es muy caro pagar a una orquesta de 10 o 12 músicos…
Desde que las emisoras insistieron en tocar los discos de los artistas fallecidos y se olvidaron de los vivos…
Desde que se descartó la idea del balance entre salsa tradicional y contemporánea…
Desde que se permitió que una ‘piña’ de promotores lleven a los mismos artistas a fiestas patronales y festivales…
Desde que se rehúsa pagar al músico lo que cuesta su trabajo…
Desde que aparecieron seudos ‘cantantes’ que sin la ‘tablet’ son incapaces de cantar un éxito con pistas…
Desde que a los talentos que se esmeran por producir discos de excelencia y calidad no se les respalda,,,,
Desde que firmas comerciales asociadas a la salsa prefieren auspiciar a traperos y reguetoneros…
Desde que en eventos multitudinarios, como las Fiestas de la SanSe, se le pagan largos miles a artistas como Carlos Vives cuando con un cuarto de millón de dólares pueden pagar justamente a diez orquestas….
Desde que crecen varias generaciones que desconocen las obras de Tite Curet, Johnny Ortiz, Cortijo e Ismael Rivera…
Desde que siguen desapareciendo las leyendas sin un relevo generacional…
¿Qué podemos hacer?
Divulgar la música de los nuevos salseros…
Promover el baile de salsa entre los jóvenes…
Mercadear con sagacidad e ingenio la salsa de buena calidad que se sigue grabando…
Respaldar la incursión en la salsa de artistas urbanos como Bad Bunny y Rauw Alejandro…
Cubrir los nuevos lanzamientos de Salsaneo…
Desarrollar conceptos de salsa y música urbana como la serie Salsa Meets Jazz: algo así como Clave versus Denbow… [regalito de Prensa Sin Censura y este periodista para el que lo quiera registrar]
Reprobar el ‘pay per play’ para que a la salsa de excelencia se le garantice difusión sin paga…
Promover concursos y espectáculos como Objetivo Fama, pero dedicados al género…
Visibilizar a las mujeres que cantan y tocan salsa…
Respaldar los intercambios culturales con ciudades como Cali…
Publicar notas, como hace Prensa Sin Censura, sobre los exponentes [músicos, cantantes, compositores, arreglistas, etc.] que aun viven y pueden contribuir al género, aunque los promotores parezcan sentenciarlos al olvido…


Saludos a todos, me parece que El Sr Jaime Torres Torres lo expulsó correctamente , TOTALMENTE de acuerdo con su planteamiento, Creo que existe un tipo de “MAFIA” en la industria musical Local que No le han dado paso a grandes talentos de 🇵🇷. El ejemplo de Jerry Ferrao es el más simbólico de cómo se discrimina con un artista local Y irónicamente Jerry es muy reconocido en diferentes países como : Perú,Colombia,México Argentina y Europa por sus música. Asimismo esta Primi Cruz,Guasabara ,Osvaldo Noel y muchos otros artistas y agrupaciones todos con propuestas musical. Me parece que es tiempo de que haya leyes más estrictas para garantizar igualdad en la contratación a nuestros Talento Local .
Felicito a el Sr Torres por su aporte a tan importante tema .
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por el comentario Wilfredo
Me gustaMe gusta
Soy de Cali, Colombia y resido hace 40 años en La Isla del Encanto. Cuando llegué aquí en 1986 traía unas expectativas muy altas sobre lo que iba a encontrar en la isla en materia musical. Desde Colombia veíamos a Puerto Rico como una de las cunas de la Salsa y jamás imaginé lo que encontraría al llegar a estas tierras. Lo que prometía ser el paraíso de cualquier salsero, en aquel tiempo era el paraíso del merengue. Mi primer baño de realidad me lo di en la primera fiesta a la que asistí, en donde lo único que sonaba y se bailaba era merengue y por el lado algo de Rock. La Salsa casi que brillaba por su ausencia, salvo lo que se escuchaba en la extinta Radio Voz y lo que ponían a competir con los merengueros de la época en Z93 y Salsoul.
No en vano mi primer concierto en San Juan fue el que hicieron los salseros en la Lomita de los Vientos frente al Capitolio, precisamente para protestar por el desplazamiento del género en la radio y fiestas patronales, y la preponderancia que tenía el merengue en aquellos tiempos.
Simultáneamente comenzaron a aparecer figuras de la «salsa monga» como Eddie Santiago que poco a poco fueron llevando de nuevo a la Salsa al lugar que había ocupado en otros tiempos. La Salsa Romántica comenzó a sonar con fuerza y poco a poco las emisoras de salsa erradicaron el merengue de su programación hasta nuestros días. Solo artistas como Juan Luis Guerra han tenido el «privilegio» de que alguno de sus merengues suene el las estaciones salseras en las pasadas 3 décadas.
Pero ese «rescate» de la salsa motelera también tuvo su final y con la aparición del Rap, con exponentes como Vico C, y luego el Reguetón, el demofráfico de la juventud dejó de ser el que promovía y mantenía la Salsa en un lugar de privilegio. Y así la Salsa se nos fue volviendo una «cosa de viejos». Basta ver por encima el público que asiste hoy día a cualquier concierto o festival de Salsa, y sin tener que hacerlo de una manera científica, un estimado a «ojímetro» indica irrefutablemente que el público que todavía apoya y asiste a esos espectáculos no baja en promedio de los 40-45 años de edad.
En las únicas actividades en las que se ve público mayoritariamente joven, relacionadas con el género, es en las de baile, como la que se lleva a cabo los martes en Eco Sports Bar, donde la juventud acude en gran número a bailar Salsa. Pero esa juventud solo acude por el baile. No asisten a conciertos ni festivales del género y los que lo hacen son un reducido número de ellos.
Todo esto la digo desde mi experiencia asistiendo continuamente a ese tipo de espectáculo. He visto esta «involución» a lo largo de los años.
¿Qué pasa con los nuevos exponentes?
Si bien es cierto, hay muchísimo talento. Ya no estamos habalndo de esos músicos casi «silvestres» que brotaban en cada esquina de Puerto Rico y que venían con algo esencial para el género: la calle.
Hoy día la gran mayoría de los muchachos que uno ve tocando salsa, son músicos de estudio, de conservatorio o de universidad. Todos leen y pocos se salen del libreto. Y creo que ahí en parte está el que esa salsa que hacen haya perdido su gancho o atractivo para el pueblo salsero. Hoy uno ve congueros, timbaleros y bongoceros tocando leyendo las partituras y haciendo una música demasiado correcta, impecable, impoluta, casi perfecta. Se perdió esa esencia que transmitían los tambores tocados desde el alma, con calle, con barrio, los trombones desgarrados de los Wille Colón de la vida, la «guapería». Igual pasa con los cantantes. Salvo una que otra excepción, se perdió la maña, el ingenio, el sabor y la clave de un Maelo, Marvin, Héctor o Cano. Hoy pareciera que importa más el físico y la pinta que la esencia del guaguancó.
Por supuesto que aún con todo lo anteriormente expuesto, la juventud y las nuevas generaciones deberían tener un lugar en la radio. No hay duda. Pero por otra parte, el negocio cambió, al igual que han cambiado la televisión y el cine, con llagada de la era cibernética y las plataformas especializadas. Y esto deben tenerlo en cuenta los nuevos exponentes y los viejos que saquen nuevos trabajos.
Mis hijos (30 y 21) crecieron en una familia del mundo de la televisión y NUNCA ven televisión. Ellos mismos crean su propia programación entre las plataformas de streaming y otros medios en las redes. Tampoco escuchan radio. Crean sus propias «play lists», a las que añaden temas que van saliendo y que escuchan en las mismas redes, y así alimentan su «programación». Es un error pensar que en estos tiempos que vivimos, la responsabilidad de la permanencia y exposición de la música recae exclusivamente en la radio. La radio hace rato, al igual que la Salsa, pasó a ser un medio de «viejos» o de «boomers» como también nos llaman.
Y esto va a seguir cambiando a la misma velocidad que aparecen plataformas y medios nuevos de comunicación y distribución. El artista que no se enganche en ese tren y lo vea pasar, simplemente va morir en el intento.
El salsero debe aprender de los reguetoneros y la manera en la que promocionan y exponen su música. Por algo es quizás el género que más vende en el mundo actualmente. No es tarea fácil pero es la única en la que se podría asegurar la permanencia del género. Lo contrario sería condenarlo a la extinción que vivieron el tango o el bolero, que hoy son casi piezas de museo.
La Salsa en Puerto Rico vive, pero está en cuidados intensivos. Hay que hacer lo que hay que hacer para salvarla. Por suerte están Lima y Medellín, Barranquilla y Cali dándole oxígeno.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Excelente Gonzalo!!
Me gustaMe gusta