Modelar el sombrero rosa: la graduación más importante en mi vida como sobreviviente de cáncer

Salud y Vida

Por Bany Sepulveda Rivera

Para Prensa Sin Censura

La más reciente experiencia en mi haber modelando el sombrero rosa intenso es mucho más profunda que caminar frente al público.

Agradezco infinitamente a la modelo Caridad Fernández que tuvo la paciencia para dirigirnos con templanza y sobriedad además de una extrema humildad ajena a toda la experiencia que tiene en ese campo.

Miraba seria a un punto fijo porque imaginaba que miraba al cáncer directamente a los ojos como tantas veces hice libre de miedo y de asombro, atisbando respuesta firme, la que fuera.

Allí conocí a un grupo de mujeres muy valientes y comprometidas con darse por completo. Los que me conocen se imaginarán todas las picardías que asigné al entorno. Que mucho aprendimos unas de las otras en tan angosto término de tiempo. Escuché historias muy conmovedoras. Fui sorprendida por dos amigas que quiero mucho y fueron: Sandra Mateo y Migdalia Cruz. Mi familia fue a celebrarme y yo agradecida hasta las lágrimas.

Tuve a bien pasar revista de mi proceso. Honré la memoria de mis compañeros del Cuarto de Agujas. Agradecí desde el alma a mi Oncóloga inicial Omayra González y a su equipo de trabajo María y Marilú así como mi actual Oncóloga Omayra Reyes.

No sé si a todas nos pasó lo mismo. Me fue imposible por demás no pasar revista de todo lo ocurrido en este cuerpo que aún camina y respira. Recordé el resonar de la palabra cáncer en el diagnóstico y su severidad. Recordé el sonar de una campana que compré y que dejé como herencia a todos los que siguieran llegando muy a mi pesar. La mamografia en aquel entonces que era muestra de mi descuido personal por estar para lo demás fue evocada por mi memoria.

Hice repaso del Tetas Party y cuantos de ustedes despidieron mis tetas junto a mi. Este pecho tan desierto de tetas y tan lleno de lindos sentires palpita agitadamente con tantas memorias de difícil ingesta y de tanta esperanza también.

Recordé la lucha para que el cáncer no me tumbara el cabello y como me repartí en trenzas entre algunos de ustedes. Gracias por orar por mi. No lo niego, recuerdo lo difícil que fue todo y tanto cuando esa bomba atómica me implosionó toda sin tocarme el alma y el espíritu sindical más obtuso de mi vida; porque soy obrera de mis circunstancias.

Porque mientras la muerte me susurraba en el oído yo opté por creer que podría vivir un ratito más, defendiendo la alegría como una bandera.

Porque comprobé la importancia de hacer una ecuación simple cuando se piensa, con datos visibles, que todo está perdido. Resta tratamiento un paso a la vez y suma una posibilidad de vida aunque vengan y te arranquen en el intento.

Muchos lo hicieron mejor que yo; mi espíritu podía escuchar su rugido, yo los vi, si, bien que los vi, también los vi irse. Yo los vi , uuuuf sí que les vi. Y aún los siento aquí, aquí, aquí, en el mismo lugar que mi espíritu aún ruge en silencio para tantos y tan audible para mí. Pero es un monstruo gigante y la salida es angosta y se ve muy agotador e infinito el sendero hacia ella cuando estamos en el tratamiento.

Y nos esperaba el retrete para vaciarnos por la boca hasta no poder más y terminar rendidas en la cama, sin poder tragar y hasta la próxima. No pelo, no cejas, no pestañas, dientes partidos, uñas ausentes, alarido rudo y personal. Todo eso vino a mi memoria, es la verdad.

Mis tetas llenas de crucigramas con tanta reconstrucción pero viva, coño viva, viva y que se me note. Que yo le hago el trabajo a la vida, que la muerte me sorprenda viva para que pueda hacer su trabajo que no lo voy a hacer yo. Por lo tanto, si usted no sabe bailar y me ve bailando a todo dar, venga y bailamos y si sabe también bailamos. Que yo tampoco sé bailar y bailo como si supiera. Porque cuando me iba a morir también viví como si la muerte no existiera coñoooo.

Pero también vino a mi memoria un desfile como este al que asistí en medio de mi proceso en 2017. Fui como impaciente, nunca fui ni seré paciente, vivo intensamente, lo acepto y lo defenderé siempre.

Vi a aquellas mujeres en pasarela, en silencio pedí a Dios de forma breve: “Dios mío, si yo pudiera vivir. Dios, si yo pudiera vivir. Dios mío, si tuviera la oportunidad de vivir”. Lo repetí tantas veces a solas y en mis adentros…

Por eso, cuando Sarita Berríos me invitó a buscar esta convocatoria, me animé. En mi alma estaba la voz de lo que pedí a Dios y me concedió para ir a esta pasarela a celebrar la graduación más importante de mi vida.

Aún vivir y poder dar empuje a otras que como a mí nos ha tocado enfrentar ese monstruo gigante y a las que han abandonado su salud que regresen a hacerse su mamografia a tiempo para que no lleguen a tener la obligación de hacerla cada seis meses por ausencia de salud.

Yo soy tan mujer en todos los sentidos. Y me queda tanto que dar, tanto, tanto, tanto. Que lo digan mis niños, que les cuenten ellos, si, mis niños de tutorías.

Foto/suministrada

La verdad volvió a erguirse en mi horizonte como tantas veces en mi vida y fue muy revelador. Cuando se apagan las luces y el telón cae, se van las cámaras, se acallan los aplausos; cuando todos los que asistieron salieron de allí, me encontré sola con la verdad que no se puede debatir. Mi vida, mi salud, mi verdad, mi intensidad, son solo mía.

Y para la vida, cada quien elige a qué llamada responder y como defender su paz. A mí me ha tocado así hacerlo porque lo elijo.

Yo misma fui mi ruta, como el poema de Julia de Burgos.

Me he graduado de muchas batallas y así será siempre, más allá de la vida. No lo dude usted. La próxima vez que me vean bailando bajo la lluvia, sola, chapoteando sepan que celebro la vida. Si, soy deliciosamente intensa.

Gracias a Susan G. Komen y sus aliados por tan linda convocatoria y gracias a todas las que compartieron esta experiencia tan bella. Gracias por la risa.

Doy gracias a Dios por estar viva y por esta experiencia. Gracias a mi familia y a las nuevas amigas. Que conexión tan deliciosa. Gracias Sarita.

Mi graduación más importante. Yo la sé.

Foto/suministrada

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