Israel intensifica la represión contra periodistas: detienen al director de Al Mayadeen en Cisjordania

Prensa Sin Censura es parte de la Red de Periodismo Descolonial de Abya Yala Soberana y socio de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ).

Periodismo

“La detención de al-Lahham ha generado una amplia condena entre círculos políticos y mediáticos palestinos y árabes, que denuncian este hecho como parte de una ofensiva sistemática contra la libertad de prensa en los territorios ocupados. No es la primera vez que el periodista es blanco de agresiones: en octubre de 2023, su casa fue allanada y sus hijos detenidos por el ejército israelí. Desde entonces, ha sido objeto de hostigamientos constantes junto a otros corresponsales del canal, como Hana Mahameed, quien ha recibido amenazas directas por su cobertura del conflicto en Gaza y Cisjordania.

Por Revista De Frente

Abya Yala Soberana

En las primeras horas de este lunes 7 de julio, fuerzas de ocupación israelíes arrestaron al reconocido periodista Nasser al-Lahham, director de la oficina del canal panárabe Al Mayadeen en la ciudad de Belén, al sur de la ocupada Cisjordania.

El allanamiento a su domicilio no solo incluyó la detención arbitraria del comunicador, sino también actos de vandalismo deliberado, como la destrucción de mobiliario y la confiscación de teléfonos personales de él y su familia.

La detención de al-Lahham ha generado una amplia condena entre círculos políticos y mediáticos palestinos y árabes, que denuncian este hecho como parte de una ofensiva sistemática contra la libertad de prensa en los territorios ocupados. No es la primera vez que el periodista es blanco de agresiones: en octubre de 2023, su casa fue allanada y sus hijos detenidos por el ejército israelí. Desde entonces, ha sido objeto de hostigamientos constantes junto a otros corresponsales del canal, como Hana Mahameed, quien ha recibido amenazas directas por su cobertura del conflicto en Gaza y Cisjordania.

Este nuevo arresto ocurre en el contexto de una política sostenida de represión contra periodistasque se ha intensificado desde el 7 de octubre de 2023, cuando el movimiento Hamas lanzó la operación militar conocida como “Tormenta de Al-Aqsa”, marcando el inicio de la actual fase de guerra en Gaza. Desde entonces, Israel ha desplegado una campaña sistemática de censura, intimidación y eliminación física contra la prensa, tanto palestina como internacional.

El periodismo como objetivo militar

Desde el inicio del conflicto hasta julio de 2025, más de 200 periodistas han sido asesinados en Gaza, según cifras de la ONU y organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ). De ellos, al menos 82 murieron solo en el año 2024, una cifra récord que convierte a Palestina en el lugar más peligroso del mundo para ejercer el periodismo.

Entre las víctimas se cuentan trabajadores de Al Jazeera como Samer Abu Daqqa, asesinado en Khan Yunis en diciembre de 2023, y Ismail Al-Ghoul, muerto junto a su camarógrafo en julio de 2024. También fueron asesinados periodistas independientes como Yahya Sobeih y Hassan Aslih, este último en un ataque aéreo contra un hospital. Varios de estos comunicadores habían sido previamente amenazados o etiquetados como “terroristas” por el aparato de inteligencia israelí.

A estos crímenes se suman los constantes bombardeos contra oficinas de prensa, como las que albergaban a Al Jazeera, la agencia Anadolu y Al Mayadeen, la confiscación de equipos de transmisión, la prohibición de operaciones mediáticas y el bloqueo de sitios web informativos.

Detenciones y persecución en Cisjordania

Mientras los bombardeos se concentraban en Gaza, en Cisjordania la represión se materializó en arrestos masivos de periodistas. Según CPJ, al menos 86 comunicadores palestinos han sido detenidos sin cargos desde octubre de 2023, muchos de ellos bajo el régimen de detención administrativa, sin juicio ni acceso a defensa. Las fuerzas israelíes también han sido denunciadas por golpear, amordazar y someter a interrogatorios prolongados a los detenidos, incluyendo a mujeres periodistas.

Los operativos suelen estar acompañados de allanamientos nocturnos, destrucción de viviendas y confiscación de materiales de trabajo, como cámaras, computadoras y libretas de notas. Estas acciones buscan no solo silenciar voces, sino eliminar el testimonio directo desde el terreno, criminalizando la documentación de los crímenes de guerra en curso.

Ataques a la prensa internacional

La censura israelí no se limita a la prensa palestina. El acoso se ha extendido también a corresponsales extranjeros. En junio de 2025, un equipo de la BBC fue retenido a punta de fusil, esposado y obligado a entregar sus equipos en los Altos del Golán. Organizaciones internacionales han documentado una creciente hostilidad hacia periodistas de medios globales, especialmente aquellos que cuestionan la versión oficial del gobierno israelí.

A nivel nacional, se ha impuesto una censura férrea a medios israelíes críticos, sumado al avance de leyes que criminalizan la difusión de información considerada “hostil al Estado”, lo que ha generado un clima de autocensura y miedo incluso entre periodistas hebreos.

Silenciar la verdad

Las detenciones como la de Nasser al-Lahham, las muertes de decenas de reporteros y la ofensiva contra medios como Al Mayadeen, Al Jazeera y otros, revelan una estrategia deliberada del Estado israelí por suprimir toda narrativa alternativa en torno a la guerra en Gaza y la ocupación en Cisjordania.

Frente al genocidio denunciado por organismos internacionales, el periodismo se ha convertido en el principal enemigo del silencio impuesto. Y es precisamente esa función —documentar, narrar, testimoniar— la que ha convertido a los periodistas palestinos en objetivos militares.

En palabras del activista Sinan Shaqdeh, la detención de al-Lahham “es parte de un intento de eliminar a los medios que no repiten la versión oficial israelí sobre el conflicto”. En un escenario marcado por la impunidad y la desinformación, resguardar el ejercicio del periodismo es hoy también una forma de resistencia.

Nasser al-Lahham. Foto/RDF

Deja un comentario