Crónica
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
La planificación en Cayey es cero.
Rolando Ortiz Velázquez, evidentemente, es un alcalde de comunicados de prensa.
El pasado miércoles 2 de abril Prensa Sin Censura reservó varias horas para recorrer el casco urbano de Cayey y comunidades aledañas y los hallazgos son desconcertantes.
La pesadilla comienza al bajar del expreso 52 por la salida 39 para acceder la PR-1: el primero de varios redondeles y el más peligroso, registrándose al presente, según fuentes, extraoficialmente una treintena de accidentes. Tendría usted, para salir ileso, manejar concentrado y literalmente con diez ojos.
A pasos las ruinas del Coliseo de Cayey: convertido en depósito de basura, refugio de felinos y vertedero de escombros, a plena vista en la PR-1, en un enorme centro comercial con decenas de locales vacíos, como una confirmación de lo maltrecha que está la economía cayeyana.
El caos mayor se revela en el casco del pueblo y sus inmediaciones. Un absoluto abandono o cagadero, en palabras menos finas. Expropiaciones por doquier y en sus espacios, bares, barras y pubs para la bebelata y joda.
Constatamos que, durante la semana y en las primeras horas de la tarde, la acogedora Plaza Ramón Frade parece un cementerio. Aceras ampliadas para colocar mesas frente a los negocios a la usanza europea, con el agravante de calles más estrechas.
Pero lo más contradictorio es la acumulación de escombros de los edificios demolidos que luego llevan a los terrenos del antiguo parque de pelota de Pepe Hoyos en la Comunidad La Ley.
El antiguo edificio municipal de finanzas es un hospitalillo, con jeringuillas a simple vista, en lo que representa una amenaza a la salud.
Cerquita, en las inmediaciones del Colegio La Merced, se observan lo que una vez fueron las entradas a marquesinas de casas de terrenos en la Comunidad Carrasquillo. Años después hay un solar baldío con los árboles de tamarindo, mangó, aguacate y pana que plantaron sus dueños.
Llegamos a la cancha municipal de volibol, en la PR-14, que aunque terminada no acaban de inaugurar.
De ahí llegamos a otro absurdo: la rotonda propuesta en la esquina de la pista de la UPR en la Avenida Los Veteranos.
Las tres rotondas (la de los suspiros o grande; la que está en construcción y la que tiene los carriles para el transporte urbano inexistente) todas están en la PR-1.
Ante la falta de vivienda en Puerto Rico, es un escándalo observar el abandono de las antiguas residencias para docentes en el Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico, en la Avenida Los Veteranos.
Rolando Ortiz Velázquez, alcalde de Cayey desde enero de 1997 y ex presidente de la Asociación de Alcaldes, usted es el primer ejecutivo municipal que más cobra: su salario es de $120,000, sin considerar los gastos de representación, dieta, auto, etcétera.
Había que llegar a su municipio para constatar, como versa el lead de la historia, que la planificación en Cayey es cero y que usted es un alcalde de comunicados de prensa.
Su municipio es un desperdicio. De los lugares que visitamos solo le favorecen -sin depender directamente de usted- la Casa-Museo de la Música Cayeyana; el monumento a cayeyanos centenarios en la Plaza Ramón Frade, el anaquel de los libros libres en la carretera PR-738 y el Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico, en particular por la verde vista que deslumbra desde la plaza Agustín Stahl.


