Una afrenta más al estudiantado puertorriqueño de la UPR

Expresiones de la Representante del PIP, Nelie Lebrón Robles sobre nuevas normativas para programas de la Universidad de Puerto Rico

(Sábado 18 de enero de 2025) – “La directriz firmada por el presidente de la Universidad de Puerto Rico, dirigida a “optimizar los recursos y garantizar la sostenibilidad y excelencia académica de la Universidad de Puerto Rico” es la más reciente afrenta al estudiantado nacional, cuya aspiración es formar parte de la comunidad universitaria que tanta calidad profesional ha contribuido al país y al mundo.

Una vez más, vemos como se ataca a nuestra Universidad para que parezca no ser pertinente a las necesidades del Puerto Rico del siglo XXI. El querer limitar el acceso a 64 programas educativos de la Universidad, con la excusa de que no son costo efectivos es reducir el propósito mismo de lo que es una Universidad: ofrecer oportunidades educativas que no solo redundan en una preparación para ingresar al campo laboral, sino colaborar con el desarrollo de un ser humano total, con conciencia de su rol como persona puertorriqueña en un mundo globalizado, de pensamiento crítico, con la capacidad de tomar decisiones que fortalezcan su futuro y con un alto sentido de justicia. Que pueda construir una filosofía de vida que vaya dirigida a mejorar la calidad de su entorno.  La Universidad no es solo el lugar donde vamos a aprender un oficio.

La carta que escribe el presidente Ferrau a la comunidad universitaria da al traste con los esfuerzos que por años se han llevado a cabo para fortalecer los programas educativos ofrecidos por los recintos, en particular aquellos que han sido incluidos en esta moratoria y que no hay duda que son el principio del final para estos bachilleratos y grados asociados. Programas como el de educación especial, educación en inglés, matemáticas, educación agrícola, relaciones laborales, literatura comparada, entre otros, de pronto desaparecerán como posibles alternativas de estudio. ¿Dónde quedan los esfuerzos de la Universidad para el desarrollo de un esfuerzo pro activo para el reclutamiento de estudiantes para estos programas, que estarán directamente afectadas no solo en sus deseos de estudiar, si no en sus economías, al tener que considerar hospedarse y aumentar sus gastos si tienen que trasladarse a otros recintos a estudiar?  De tener que moverse a Río Piedras, por ejemplo, ¿dónde se hospedarán, dado el hecho que Torre Norte será derribada y la residencia del interior del recinto aún no está terminada? ¿Se ha considerado el impacto que esta decisión tendrá incluso en la posibilidad que nuestro estudiantado decida no estudiar, debido a la dificultad que redundaría tener que cambiar planes de estudio a meses de comenzar el año académico 2025-26?

Mientras hay dinero para gastar en delegaciones a Washington que no resultan en otra cosa que gastos inconsecuentes, plebiscitos y consultas que no conducen a nada, la Junta de Supervisión Fiscal continúa estrangulando a la UPR y quien paga es la juventud que desea estudiar en la mejor universidad del país y una de las mejores de nuestro hemisferio. Aún peor es que sea el propio presidente de la Universidad quien se preste para adelantar lo que a todas luces es un plan para viabilizar la privatización de la Universidad de Puerto Rico. Esto es inaceptable. Nos toca a todos y todas defender nuestra universidad».

Representante del PIP, Nelie Lebrón Robles.

2 comentarios en “Una afrenta más al estudiantado puertorriqueño de la UPR

  1. Cerraron el programa de recreación en la UPRRP, único y vanguardista. Aprendían y usaban la terapia recreacional y atendían pacientes en hospitalizaciones o estadías prolongadas (pediátricos a geriátricos, siquiátrícos, confinados, en instituciones residenciales, comunidades en entornos de violencia, programas de alcance y ambulatorios, programas de enriquecimiento escolar). Estos cierres confirman una agenda de invisibilización y menosprecio a un país que se nos cae encima con nuestra pobre salud mental colectiva. Quien cierra programas esenciales no es consciente del trabajo que se pasó para idearlos, crearlos y viabilizarlos, ni tienen visión ni vocación de servicio y ayuda al necesitado. Peor aún, olvidan y se alejan de la misión esencial de la UPR: servir y atender las necesidades y urgencias del país.

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