Cumplí con mi resolución de Año Nuevo… ¿Y tú?

Jaime Torres Torres 

El 1 de enero de 2024 compartí en familia una cena que consistió de arroz con gandules, pasteles, ensalada de papas, morcilla y arroz con dulce, aparte de las cervecitas y el vinito por el lado.

Al día siguiente me subí a la báscula y, tras la atragantada de año nuevo, pesaba alrededor de 212 libras. Me había descuidado tras en recientes años alcanzar mi peso ideal.  

Me dije: “Oye, ¿estás consciente de que podrías revertir la diabetes tipo 1 que neutralizaste con dieta y ejercicios? ¿Sabes que la panza no te permite usar los pantalones que te regalaste? ¿Qué harás?”

Mi respuesta fue proponerme como resolución de año nuevo perder, al menos, 20 libras.

Como neurocoach, recordé la poderosa presuposición que establece: “si es posible para otros, también lo es para mí”. 

Así como en años recientes me propuse dejar el tabaco y lo logré, reconocí que con fuerza de voluntad y ajustes en mi estilo de vida podría alcanzar mi peso ideal.

Asumí perder las primeras 10 libras entre enero y junio controlando la ingesta de carbohidratos, limitando la azúcar y caminando cuatro millas diarias llueva, truene o ventee. 

En junio había bajado a 202 libras. La segunda parte de la resolución fue despedir el 2024 debajo de las 190. Y lo logré con actividad física los siete días de la semana [caminando a paso ligero o corriendo bicicleta], tomando mucha más agua, consumiendo más ensaladas y esporádicamente limitando la cena.

Hoy 1 de enero de 2025, Día de Año Nuevo y a pesar de que ingiero de todo por porciones, menos golosinas [las peligrosas ‘oreos’ con mantecado de vainilla que tanto me gustaban y ya no tomo ‘coke’] la báscula marcó 188 libras. 

Ahora la resolución de 2025 es bajar a 180, a mi paso y con otra máxima del neurocoaching y la programación Neurolingüística: la flexibilidad de comportamiento en armonía con mi modelo de mundo.

Las preguntas serían:

¿Qué necesitas corregir, cambiar o modificar en tu vida? ¿Cómo te beneficiaría y sería de provecho a tus seres queridos?

Si para otros es posible, también para ti.

¿Qué te lo impide?

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