El camino adverso del PIP

Opinión

Antonio Camacho

Frente Anti Electoral

“Esta lucha es larga. Una lucha para 15 rounds”, dijo una vez Rubén Berríos Martínez.

Desde el 1948, que el PIP participó por primera vez en las elecciones generales, han transcurrido 76 años, 20 elecciones, 20 derrotas. Sin lugar a duda, cualquier boxeador que reciba contundentes derrotas, no por 15 rounds sino por 20, de seguro sufre de daño cerebral, y si se empeña en seguir el combate, es locura.

Cuando la ilusión empaña el razonamiento, la realidad no cuenta. Los deseos se imponen con la certeza de que todo es posible —Todo es posible cuando las condiciones son favorables, no así cuando son desfavorables—. 

La elecciones en Puerto Rico son un instrumento diseñado por el imperio para hacerle creer a los ilusos que viven en una democracia y así perpetuar el estatus quo.

El imperio controla todos los medios de difusión masiva. Aunque le den participación a un partido que no sea del beneplácito del imperio, esa participación es limitada.

Los partidos afines con los intereses y políticas del imperio reciben fondos ilimitados de organizaciones no gubernamentales y de la empresa privada.

Las campañas de descrédito de los medios, ya sea directamente o a través de sus agentes propagandísticos contra un partido que amenace en lo más mínimo los intereses del imperio como el PIP, es masiva e imposible de neutralizar con recursos limitados.

El partido de la derecha, PNP, tiene el control de la prensa escrita, de los fondos públicos, de la Comisión Electoral, de los tribunales y la educación.

El adoctrinamiento del pueblo en contra de su propia libertad ha calado en el subconsciente de gran parte de la población.

Ante esta realidad, las posibilidades que tiene el PIP de ganar unas elecciones en Puerto Rico, independientemente de las alianzas que haga, son cero. No puede ganar unas elecciones y estará condenado a seguir su carrera de derrotas si se empeña en el error. Si su objetivo es vivir del figureo y del fondo electoral, de las aportaciones económicas y de las dietas y comisiones de su senador y representante, es otro cantar. 

El liderato del PIP tiene una responsabilidad ineludible consigo de contestar con total honestidad la siguiente pregunta. ¿En qué ha ayudado la participación del PIP en las elecciones coloniales a la descolonización de la psiquis de nuestro pueblo?

No se puede descolonizar a un país sin antes descolonizar la mente del pueblo. En los últimos 80 años, hemos visto como se ha ido esfumando el sentimiento libertario y multiplicándose el anexionista.

Si la contestación a la pregunta es sincera y no la seduce el oportunismo, le señalará al liderato del PIP el camino correcto a seguir. Las elecciones en la colonia no son el camino, son la principal herramienta en el adoctrinamiento colonial de nuestro pueblo.

Si genuinamente el PIP, en algún momento, ha tenido como agenda la descolonización de Puerto Rico, su estrategia eleccionaria ha sido totalmente inútil y contraproducente y seguirá siendo inútil y contraproducente no importa cuántas vueltas le dé a la noria participando en las elecciones.

Si el PIP, contrario a la participación electoral, optara por el camino correcto de la descolonización de nuestro pueblo y se convirtiera en un partido de educación y agitación, recibiría el apoyo físico y financiero de todos los sectores más conscientes dentro y fuera de Puerto Rico, y se convertiría en la fuerza avasalladora que transforme la realidad colonial. 

Dentro de la mentalidad clasista y exclusivista del liderato del PIP, es imposible esa transformación –ni siquiera podrían ser honestos con su realidad– por lo que están condenados a seguir perdiendo rounds hasta quedar paralizados por daños cerebrales sufridos.

Rubén Berríos, joven. Foto/redes PIP

Deja un comentario