(Nota del Editor: Esta nota es parte de la cobertura de Prensa sin censura de la situación en los condominios de Puerto Rico.)
JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
Varios residentes, que incluso temen por su seguridad ante la posibilidad de colapso de parte de la estructura, abrieron sus puertas para revelar las condiciones de la infraestructura del condominio Sandy Hills en Luquillo.
“Vivo alquilado, pero te digo esto está malo y abandonado, con una plaga de gatos que es malo para la salud y eso por causa de una vecina de la Torre Este, que los alimenta todos los días a la misma hora y no le dicen nada. Además, hay problemas con el recogido de basura”, confesó a Prensa sin censura el reconocido músico Charlie Sepúlveda.
Previo a la publicación de este reportaje no fue posible contactar para una reacción a los administradores de Loyalty Management. Las fotos que acompañan la historia también dicen más que mil palabras.
El deterioro de la infraestructura en las torres Este y Oeste de Sandy Hills, aparte del salitre y el hecho de que hace poco más de 50 años fueron construidas sobre una enorme laja en la zona marítimo terrestre al lado de la desembocadura del Río Sabana en Luquillo a pasos del Corredor Ecológico del Noreste, obedece en general a la falta de mantenimiento tras el paso del huracán María.
Los vecinos revelaron, entre otros asuntos, que aunque los titulares pagan tarifas mensuales de mantenimiento, que fluctúan aproximadamente entre $150 y $500, el deterioro es cada vez más dramático.
“Se hizo derrama de $1.6 millones para sustituir cuatro elevadores, dos por torre, y uno hidráulico que sube del estacionamiento, que nunca ha funcionado como corresponde”, dijo una titular, adulta mayor y residente en Sandy Hills durante poco más de 30 años.
Desde la playa, a simple vista, se ven columnas y pisos con grietas así como barandas, pasamanos y rejas en los balcones desprendidas por la oxidación.
“Los balcones se clasifican como fachada y le corresponde a la administración repararlos”, sostuvo.
Los daños de María conllevaron estimados de una inversión de $18 millones. La pared del dormitorio de la señora, que teme por su seguridad, pudiera colapsar por un movimiento telúrico.
“Yo tengo temor de que la pared de mi apartamento colapse por la enorme grieta que tiene”.
Sandy Hills ha sido administrado por distintas juntas. Los residentes entrevistados aseguran que nunca han tenido un plan maestro o estratégico que los dirija. “Lo que hacen es tratar de apagar fuegos”, dijo otro titular que también quiso mantener su nombre en el anonimato por temor a represalias.
En 2021, durante una pasada presidencia, en asamblea se le presentaron opciones para contratar una compañía constructora que reparara los edificios y los pintara. “Había casi 2 millones separados para eso, del dinero que pagó la aseguradora post María. Nos dieron más, pero la administradora de entonces arregló las verjas de las piscinas y nos dieron dinero a nosotros para reparar algunas cosas. La constructora comenzó en 2021, con un gerente de proyecto que es ingeniero estructural. Nosotros los titulares escogimos a una de las tres compañías que nos presentaron. Comenzaron por la Torre Oeste con la cara que da hacia la calle. Hubo vecinos que se quejaron por los desprendimientos de cemento. Así comenzó una controversia. Y se paralizó la obra”.
Sandy Hills consiste de 276 unidades y de esa cantidad, alrededor de 80, hoy se alquilan a corto plazo.
Es precisamente este negocio el que goza de gran demanda en Luquillo y sus condominios, como Playa Azul, por su inmediatez a la playa. Algunos titulares han vendido a norteamericanos y otros, tras invertir en mejoras, habilitan sus propiedades para alquiler.
El pasado sábado 20 de enero se celebró una asamblea de titulares. Durante la jornada de la mañana discutieron la necesidad de un seguro catastrófico y seleccionaron un producto de la empresa Multinational.
“Se habló de un cambio de fachada, donde ellos van a construir unas terrazas de madera en los pisos de abajo. Solo pueden estar un año puestas, pero no se habló del control de la plaga de las palomas, de la reparación de las grietas y el desprendimiento de pasamanos y rejas”.
En la asamblea vespertina se consideraron enmiendas al reglamento vigente. “En general sustituyen el reglamento y no es a favor del titular. Hay errores y omisiones”.
Además, otro titular, Martín Rivera Gómez, profesional de bienes raíces que ejerce como vocal de la presente junta de no más de seis miembros, dijo que el problema en Sandy Hills es la polarización entre sus titulares y vecinos.
“Nunca se logra armonizar ni se logra un balance en las ideas y manera de pensar. Aquí hay influencias de personas extranjeras que quieren montar su negocio aquí o quieren venir a pasar tiempo de calidad en el condominio, pero imponiendo su manera de pensar y sus costumbres sobre las de nosotros. Eso crea un desplazamiento”.
Desde María se presume que Sandy Hills va en reversa, según Rivera Gómez, que en el pasado ha sido parte de otras juntas. “Las condiciones en que está es porque dieron poco dinero que se ha malgastado. Las prioridades son atender los negocios del alquiler a corto plazo y la piscina para los turistas, cuando los techos de los dueños de los apartamentos en el ‘penthouse” suelen filtrarse. Más de la mitad de los tensores en la laja o la piedra que, como un refuerzo, estabilizan las torres están rotos y no han sido reemplazados. De nada vale embellecer los apartamentos por dentro si están colgando de un edificio que se puede derrumbar”.
Sandy Hills, sin embargo, está elevado 31 pies sobre el nivel del mar. La marejada ciclónica afecta directamente los condominios y residencias de Playa Azul y La Pared. “Estamos en una loma, sobre una roca. Eso es una ventaja, pero lo que necesitamos es terminar con la polaridad y que se armonice para que las prioridades se pongan en perspectiva y podamos maximizar, pero aquí lo que hay es una gente haciendo fuerza”, indicó.
El entrevistado sustentó sus palabras al revelar que recientemente se contrató una compañía para labores de pintura y reparación, pero la despidieron. “Hubo varias personas dándole órdenes al contratista y el ingeniero no supo armonizar. Y llegó un momento en que otras personas de la junta decidieron despedirlos”.
Prensa sin censura supo que la señora Brenda Martínez es la administradora de Sandy Hills y trabaja para Loyalty Management. Al momento de redactar este artículo, poco antes de las 5pm del jueves 25 de enero, este medio independiente se comunicó en busca de una reacción al 787-889-2416 y dejó un mensaje.
“Nosotros lo que deseamos es que Sandy Hills vuelva a ser lo que fue”, concluyó Rivera Gómez, vocal de la junta del Condominio Sandy Hills.
Galería de Fotos























Mientras se menciona que la culpa o parte de la culpa es de los turistas nunca se van a resolver los problemas.
Tienen que enfocarse en los problemas para poder resolverlos.
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YO SIENDO PROPIETARIO LE HAGO UNA HIPOTECA AUNQUE SEA PEQUENA ,DOY EL PRONTO DE UNA CASA Y LUEGO LE DEJO AL BANCO QUE SE LAS ARREGLE.PREFIERO TENER EL CREDITO DANADO QUE CORRER EL RIESGO CON MI VIDA Y KA DE LA FAMILIA.
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