Nota del Editor: cuarto de una serie de artículos. Prensa sin censura agradece a la autora, Dra. Martha Quiñones Domínguez, economista y planificadora, por su excelente, oportuna y reveladora colaboración.
Dra. Martha Quiñones Domínguez
Especial para Prensa sin censura
Pero cómo responder a ¿cómo lograr desarrollo y crecimiento? ¿Cómo un país pequeño puede superar el problema estructural colonial, la subordinación política, la dependencia, el estancamiento económico y la descomposición social? ¿Cómo se puede enfrentar la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la degradación ambiental, la enajenación, la criminalidad, la adicción a la ayuda o dependencia (fondos externos, inversión externa), el patriarcado, el racismo y la desesperanza? ¿Cuál es el secreto para atraer inversión externa sin desembocar en la trampa de la remisión del excedente hacia la metrópoli? Y ¿cómo lograr romper la ideología colonial impuesta para construir ese Puerto Rico deseado?
Cuando analizamos los casos encontramos que parten de un enfoque alternativo, alejándose de la ortodoxia, rompiendo fronteras disciplinarias, reconociendo la complejidad del desarrollo e integrando las herramientas de economía empática con inteligencia social y la planificación transversal.
Es entender el desarrollo que genera crecimiento económico, más mejoras a la calidad de vida, que conlleva mejor educación, mejores condiciones de salud, mejores condiciones de empleo, mejores ingresos, mejores condiciones de desarrollo personal, mejores oportunidades de inversión / realizar negocios, viviendas seguras, espacios seguros, mayor calidad ambiental, mejores instituciones, mejor gobierno que respete los derechos humanos.
Es trabajar transversalmente lo económico, lo social, lo ambiental, lo cultural y lo institucional, es darle dimensión al desarrollo para que transforme la sociedad, creando condiciones, para trabajar la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la degradación ambiental, la enajenación, la criminalidad, la adicción a la ayuda o dependencia. Es un cambio sistémico que va a quebrantar el problema estructural, colonial, pero requiere planes de manejo cuidadoso para la liberación por etapas, para salir de la dependencia, de la mente colonizada y requiere empatía y participación horizontal de la población para decidir la agenda de desarrollo y apoderarse de la misma.
El enfoque alternativo es presentar una nueva forma de hacer economía, una economía que provea un marco de análisis crítico y a la vez polémico (nuevo marco de análisis crítico), de manera que fomente la liberación del ser humano por medio de la calidad de vida, el bienestar y el desarrollo personal y profesional, por eso no puede ser neoliberal.
Es desarrollo desde otra óptica, desde las comunidades y esos espacios económicos que se van creando donde el capitalismo no los ocupa, ya sea en la economía registrada o en la economía subterránea, donde las personas son los agentes económicos importantes, es esa economía empática con inteligencia social que genera la economía intersticial, que es otra forma de hacer economía.
El enfoque alternativo apunta en esos espacios que son llenados por la economía social y solidaria, por las cooperativas y empresas propiedad de trabajadores incluyendo la economía no reportada, paralela, escondida o informal, así como la economía invisible del trabajo doméstico y del cuidado, comercio de trueque y voluntarios, que proveen y generan solidaridad.
Es estudiar estos espacios que generan movimiento económico y que van generando una fuerza de resistencia ante el capitalismo explotador que excluye y destruye las iniciativas locales. Es pensar más allá de las fronteras disciplinarias y de cuestionar los conocimientos adquiridos, retar los paradigmas dominantes, es inteligencia-social y empática. Es transgresora para reivindicar, repensar y reevaluar continuamente ideas y teorías establecidas y aceptadas; una forma de crítica para construir nuevas percepciones y hacer nuevas preguntas desde la resistencia, es esa economía intersticial.
Es el secreto para atraer inversión externa y balancear la inversión local, buscando un desarrollo que equilibre la economía endógena y la exógena con el apoyo de su gente. El enfoque alternativo estudia la economía y el proceso de desarrollo como un todo transversal a la sociedad con causas y efectos, integrando la economía empática con inteligencia-social.
Esa inteligencia social mira los espacios, recoge el conocimiento, las creencias, las expectativas y la experiencia de la población local y las incorpora en los proyectos de inversión, en las políticas públicas con participación de esa población para lograr el apoyo público. Con planificación transversal que es a la inversa de abajo hacia arriba aprovechando esos espacios de la economía intersticial (hendidura o espacios entre partes) y el aparente desorden. Es transversal por sus complejidades asociadas con los mecanismos de participación, los incentivos y las consecuencias no intencionales, es el desarrollo como la búsqueda de eslabonamientos productivos con fuerzas que generan inversión.
El enfoque alternativo es ofrecer participación a la comunidad como una herramienta capaz de descubrir recursos y habilidades ocultos, mal utilizados o ignorados. El desarrollo depende del acervo de ese capital social que no visibilizamos, esas creencias, actitudes que, al combinarse con los demás factores, o la inversión genera efectos que no hemos podido reconocer pero que transforman, por eso son de liberación.
Los ciudadanos se convierten en los protagonistas de sus propias historias de desarrollo, esos que están en lucha continua, que son la voz de los que no tienen voz, pero que permiten que todos hablen. En ese proceso descubrimos las aportaciones no visibilizadas y valoradas de las mujeres en la construcción de ese desarrollo diferente. Es volver a lo que fue, dentro de la condición colonial, lo que generó los cambios, conversaciones, discusiones difíciles, debates informados, debate democrático con educación y conocimiento de ideas. Los cambios en las instituciones se comienzan con esos debates que recomiendan transformaciones, con ciudadanos participativos que refuerzan la democracia. Es observar la realidad, estudiar lo que se tiene para desde ahí poder construir el cambio social, los eslabonamientos posibles de esos proyectos que también dejaban espacio a otro proceso de desarrollo.
¿Qué podemos hacer? Buscar nuevas alternativas que permitan derrotar viejos esquemas y que podamos lograr transformar la economía capitalista-neoliberal-dependiente por una nueva economía que integre aspectos sociales, ambientales, culturales y económicos de forma transversal, eso es el enfoque alternativo.
Una nueva economía, donde el ser humano es central junto con el medioambiente, una economía centrándose en valores de solidaridad, con prácticas diversas, incorporando nuevas prácticas incluso en los sectores públicos y privado, donde la transversalidad incluya los ejes de género, raza, ambiente, pobreza, derechos humanos, inclusión con una mirada de igualdad, justicia y equidad.
Surgen las rutas que señalan los caminos por dónde ir, son actos de afirmación con fermentación social que tiene agendas comunes, horizontales, independientes de la política partidista y colonial. Los encontramos en diversas comunidades pequeñas, aisladas que han desarrollado redes que crean esa economía social y solidaria, donde la gente importa. Pero hay que realizar cambios de importancia en las estructuras económicas y sociales para ir transformando. Se ha realizado en algunos municipios, pero el miedo o la intervención central las destruye. Así que se prefiere actuar a la sombra y conseguir resultados inesperados que generan cambios de pensamientos dominantes, neoliberales y dependientes en movimientos solidarios y comunitarios.
Atrevernos a señalar las limitaciones del modelo colonial sería el próximo paso para buscar soluciones posibles. Reconocer la condición colonial que limita, y desde allí poder trazar cambios para entender cómo hacer una economía que responda a nuestra sociedad, al bienestar y calidad de vida, una economía descolonizada.
Es superar esa realidad colonial y falta de autoestima e impotencia para pensar diferente. Debemos comenzar a retar el sistema económico y social, cambiar de paradigmas, para orientarlo a uno que propicie el desarrollo del bienestar de la sociedad. Las pequeñas acciones de proyectos económicos que se han ido gestando han creado la base para transformar esos procesos en liberadores, pero enfrentan el reto del poder hegemónico colonial y capitalista-neoliberal-dependiente.
Para poder cambiar y ser creativos tendríamos que buscar poder, poder para decidir y fortalecer lo que creemos (para unos es la soberanía, otros le llaman obtener poder, o tener la capacidad para hacer algo), pero no podemos esperar, debemos actuar con ese poder en la calle, para ir creando y transformando.
La herramienta está en la economía empática con inteligencia social como una nueva forma de hacer economía, de transformar la sociedad, donde exista el diálogo con compromiso, una economía que utiliza la herramienta de la planificación transversal para cambiar la forma de hacer democracia.

