Periodistas que cubren desastres naturales están expuestos al trauma

Nota del Editor: Segundo de una serie de artículos. La autora publicó este reportaje originalmente en su trabajo de grado en creación periodística titulado “La cobertura de los desastres naturales y sus efectos en la salud mental de periodistas en Puerto Rico”. Puede leer su investigación completa aquí.

Por Norihelys Ramos Rodríguez

Periodista

Es jueves, 21 de septiembre de 2017. Las vías están intransitables en San Juan, la capital de Puerto Rico. Hay inundaciones, derrumbes, carros volcados, semáforos rotos, postes rajados y árboles caídos. Jorge Muñiz se encuentra en el área, con su cámara de video, capturando los daños causados por el huracán María.

Está conmovido por la devastación. En el archipiélago no hay energía eléctrica ni agua potable. Tampoco acceso a internet. Ese día, recibe señal en su celular por un momento y le envía un mensaje de voz a su hermano, que vive en Estados Unidos. Le dice llorando: “Puerto Rico está destruido”.

Jorge es reportero y fotógrafo para EFE, una agencia internacional de noticias. Califica la cobertura del huracán como una experiencia traumática. Por tres semanas, trabajó sin detenerse. Todos los días, escribió cerca de 25 notas. Cubrió conferencias de prensa y, también, visitó comunidades alrededor del país. Fue testigo de la desgracia y del sufrimiento de la gente.

El huracán María azotó a Puerto Rico, de sureste a noroeste, con vientos de hasta 155 millas por horas e inundaciones de hasta 38 pulgadas de lluvia. Según las autoridades, causó $100,000 millones de dólares en daños. Su fuerza superó en potencia a otros huracanes en la historia del país. Se considera como el mayor desastre natural que ha conocido la población puertorriqueña en 85 años.

En una ocasión, el periodista viajó en helicóptero con la Guardia Nacional desde San Juan hasta Jayuya, un municipio montañoso de la zona central. En el camino observó canales de agua marrones, cultivos tumbados y casas caídas por barrancos.

“Era otra visión. No es lo mismo estar en un carro que ir mirando el paisaje desde un helicóptero. En la zona metro vivimos como en una burbuja y cuando empecé a ver todo el desastre que había pasado, fue impactante. Te afecta porque pudo ser tu casa o la de un familiar. Uno se hace mil preguntas: por qué nos pasó esto, si habrá gente muerta ahí, si podránreponerse”, dice pensativo y en voz baja.

Muñiz tiene 42 años. Comenzó su carrera como reportero deportivo en el periódico The San Juan Star y desde el 2006 cubre todo tipo de noticias para la Agencia EFE. Durante la emergencia, sintió mucha tristeza y desmotivación. No quiso ejercer el oficio. Pensó que su trabajo no era suficiente.

“Yo veía tanta necesidad. Me decía: qué yo hago aquí entrevistando a gente sufriendo. ¡Fue horrible! Porque uno se pone en los pies de ellos y uno quisiera tener todos los recursos del mundo para ayudar. Pero, lo más que puedes hacer es darle compañía. Decirles que nosotros también sufrimos esto. Que aunque somos periodistas, no estamos exentos”.

Los desastres naturales alteran el funcionamiento de una sociedad. Son eventos que producen daños materiales y pérdidas humanas, causan estrés colectivo y tienen consecuencias psicológicas en las personas implicadas. No solo afectan a las víctimas primarias, aquellas que están expuestas directamente, sino también a los profesionales de la comunicación que realizan la cobertura.

Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), América Latina y el Caribe es la segunda región más propensa a sufrir desastres naturales en el mundo. Entre el 2000 al 2019 ocurrieron 1,205 fenómenos.

Las inundaciones son el desastre más común de la región. En este periodo, se registraron un promedio de 17 huracanes por año. Las simulaciones de modelos climáticos pronostican que la intensidad de los ciclones tropicales aumentará por el alza de temperaturas del planeta.

Existen cinco categorías de huracanes para conocer la fuerza del viento y la capacidad destructiva. Por ejemplo, el huracán categoría 1 es de intensidad mínima y el huracán categoría 5 es el más violento.

Por Puerto Rico, pasó el huracán María en 2017, categoría 4 y el huracán Fiona en 2022, categoría 1.

Aunque en Fiona los vientos fueron de hasta 85 millas por hora, hubo un impacto significativo en inundaciones y deslizamientos, y más de la mitad de la población quedó sin energía eléctrica. Además, en los últimos cuatro años, el país caribeño ha enfrentado una secuencia sísmica de más de 24 mil temblores, que incluye un terremoto de 6.4 de magnitud.

Impacto del Huracán María a Punta Santiago en Humacao. Foto/Prensa sin censura

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