La crisis de salud y la culpa compartida

Rhina M. Jiménez M.S.

Para Prensa sin censura

Dicen por ahí que cuando la responsabilidad es compartida significa que es de todos y no es de nadie. Cuando algo va mal, las personas tienden a buscar un culpable a como de lugar. Son rápidos para juzgar y mucho más rápidos para zapatearse las responsabilidades. Un ejemplo de esto es la situación con los servicios de salud en Puerto Rico. Muchos nos hemos visto afectados de una forma u otra por la crisis de salud, pero hemos perdido de perspectiva que a la hora de “echar culpas”, todos somos responsables. Es como el meme de Spiderman, donde se presenta una caricatura de varias versiones del superhéroe señalándose el uno al otro. En este caso tenemos al gobierno, representado por el Departamento de Salud, los proveedores, los planes médicos y los pacientes. Todos con diferentes roles, pero igualmente responsables.

El sistema de salud actual es uno capitalista y no vale de nada en medio de esta crisis, pretender cambiar inmediatamente algo sobre lo cual no tenemos control. De nada vale soñar con sistemas de salud socializados e idealizados, cuando nuestro modelo económico de gobierno depende de un país capitalista del cual nosotros somos una simple colonia.

Tampoco vale la pena recordar lo que nos privatizaron y ya no nos pertenece que, aunque no era perfecto, resolvía. Tenemos que quitarnos esa paja mental de estar enfocados en lo que quisiéramos tener o tuvimos y enfocarnos en lo que hay ahora. Únicamente en el presente es que podemos hacer cambios, siempre y cuando cada parte entienda de una vez sus roles y responsabilidades. Porque la culpa siempre es huérfana.

Tenemos en un extremo a los proveedores y en otro extremo a los planes médicos. Ambas partes trabajando la mayoría de las veces en contra del paciente, quien está en el medio. Algunos proveedores pretenden atender a los pacientes a control remoto por medio de la telemedicina, la cual es una buena herramienta usada de la peor forma posible, debido a su falta de regulación.

Los proveedores necesitan ser mucho más competentes a la hora de justificar intervenciones, medicamentos o tratamientos. No pueden sustituir su falta de competencia con herramientas diagnósticas de alta tecnología o con la última droga del mercado sin antes tratar otras opciones. Deben empezar por tratamientos sencillos y si no resultan, entonces seguir con otros más específicos. Si fallan en eso, es casi seguro que los planes se nieguen a pagar por los servicios.

Los planes médicos obviamente velan por sus intereses económicos, porque son un negocio como cualquier otro que necesita generar ganancias. Cuando evalúan la justificación brindada por algún proveedor, toman en consideración muchos factores especialmente la existencia de otras opciones de tratamiento más baratas. Desafortunadamente, en el proceso de evaluación de la justificación no siempre se tiene en consideración el bienestar del paciente. El tener a intermediarios que decidan el curso del tratamiento, responde más a los intereses económicos de las aseguradoras que a la necesidad del paciente.

Sin embargo, cuando los proveedores son competentes y tienen un plan de tratamiento para justificar los servicios, se pueden lograr aprobaciones. Cuando ese es el caso y el paciente tiene acceso a servicios impagables, ahí el “demonio” se convierte en la salvación.

De igual forma, los pacientes tenemos responsabilidad en el asunto. Debemos leer nuestras pólizas y en el caso de poder escogerla, debe adaptarse a nuestras necesidades. Si es una póliza del gobierno, tenemos la responsabilidad de entender cuáles son los procesos para recibir el servicio. Debemos evitar los aumentos en costos para los planes médicos por el mal uso de los servicios ya que se puede traducir en un aumento de primas y deducibles para todos. Eso incluye el usar la sala de emergencias solo para emergencias, manejar responsablemente los medicamentos, tener adherencia al tratamiento para evitar complicaciones y utilizar como primera opción al médico primario. Esa mala costumbre de ir corriendo a un especialista antes de visitar al médico primario, causa saturación de pacientes que demandan el servicio y aumenta los costos.

Encima de los proveedores, los planes y los pacientes está el Departamento de Salud. Que solo “juega para su equipo” y poco les importa la salud de los pacientes, las quejas de los proveedores y los abusos de los planes.

Llevan tres años canalizando todos sus recursos y dinero exclusivamente para atender la pandemia. Limitaron el acceso a los servicios presenciales y violaron los derechos a los pacientes al negarles acceso físico a facilidades médicas. Otros pacientes, muertos de miedo por el bombardeo mediático durante la pandemia, optaron por no ir a recibir servicios a tiempo. Con suerte algún buen emergenciólogo, cuya especialidad haya obtenido en una universidad acreditada, le pueda ayudar cuando no tenga otra opción aparte de la sala de emergencias. Porque para colmo de males, el Departamento de Salud pretende tener a cualquier médico sin destrezas ni competencias, ejerciendo un rol esencial en las salas de emergencias.

Si todos tenemos igual responsabilidad en la crisis de salud actual, entonces solo queda una cosa que hacer para que todos nos beneficiemos de igual forma. Tenemos que cambiar nuestra visión y reenfocarnos en la medicina preventiva. Desafortunadamente, aún no estamos preparados para iniciar esa conversación.

Foto/Shutterstock

4 comentarios en “La crisis de salud y la culpa compartida

  1. Así que el llamado «sistema Arbona» de salud pública «no era perfecto, pero resolvía». Cuando Pedro Roselló lo desmanteló, los colegios profesionales de la salud y otros sectores relacionados lo aplaudieron a rabiar (salvo la ULEES y otros pocos), porque pensaban en los beneficio$ para sus cuenta$ bancaria$. Solo se hartaron los amiguetes de siempre y ahora estamos con un CARÍSIMO y MALÍSIMO sistema de salud, que controlan las aseguradoras. Ya es tarde para ablandar habichuelas…

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    1. Ciertamente así sucedió. Lo que resolvía no era perfecto, la verdad nada lo es y, la solución que impusieron no fue la mejor. Sin embargo, nuestro sistema de salud no lo controla exclusivamente las aseguradoras. El mismo responde a nuestra economía capitalista. Considero que no es tarde para que todas las partes asuman sus responsabilidades y busquen soluciones. No podemos cambiar el sistema de inmediato, pero si podemos cambiar nuestra visión hacia la medicina preventiva. Empezando con el compromiso del paciente, la actitud de los proveedores, el apoyo de las aseguradoras (rediseñando sus programas de bienestar), la reestructuración de la política pública del Departamento de Salud y la auditoría de los fondos asignados a salud. No podemos demonizar a las aseguradoras sin primero exigir al DS responder por la corrupción del dinero recibido. Por ejemplo, las aseguradoras no tienen la culpa de que Vieques no tenga hospital. El Dept de Salud y su secretario son los responsables.

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      1. No, las aseguradoras no son las únicas responsables del desastre. Y con decirlo no se resuelve. Hay que reunirse a pensar y diseñar un cambio radical, un futuro de país. ¿Quién se apunta?

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