Padre denuncia caos en Albergue de Protección a Víctimas en Bayamón y revela que teme por su vida y la de su hijo

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

En el Mes de la Prevención del Maltrato de Menores, el pequeño Luis Ezequiel Morales vive un calvario de abusos familiares e institucionales, que si no fuera por las confesiones de su padre a Prensa sin censura su tragedia pasaría inadvertida en Puerto Rico.

Luis Ezequiel es un niño de 9 años, estudiante de educación especial, cuya custodia la tiene su padre Luis Enrique Morales, luego de una separación conyugal por alegado maltrato y violencia doméstica. Su propio progenitor, alega, se enamoró de la madre de su niño, en un cuadro de disfunción familiar que detonó en amenazas de padre contra su hijo adulto y de intentos de presunto secuestro.

En el proceso el pequeño Luis Ezequiel es la persona más afectada. Hace dos meses quiso atentar contra su vida al intentar lanzarse de espalda del segundo nivel del Residencial Los Lirios en Santurce y su padre lo salvó.

Posteriormente, el niñito fue hospitalizado en San Jorge. De alta, ante amenazas de su abuelo paterno y su obstinación por remover al menor, Fiscalía de San Juan falló a favor del padre, pero tuvieron que mudarse por amenazas.

Así fue que en marzo pasado padre e hijo llegaron al Albergue de Protección a Víctimas y Testigos en Bayamón, bajo jurisdicción del Departamento de Justicia.

La experiencia allí fue un desastre.

Algunos medios han reseñado las condiciones del lugar. Incluso, el Secretario de Justicia, Licenciado Domingo Emanuelli ha realizado visitas e inspecciones al albergue y la situación no mejora, yendo de mal en peor.

Luis Enrique y Luis Ezequiel temían por su seguridad, pero allá les fue mucho más difícil. El pasado 21 de marzo llegaron y no soportaron dos semanas.

El niño, que contrajo sarna en la institución, casi es objeto de una agresión durante el desayuno por pedir una segunda porción de avena. “El lugar está abandonado. Son condiciones infrahumanas. En las paredes hay excremento; en los colchones hay manchas de sangre. Los inodoros no funcionan. Tuvimos que convivir con algunos delincuentes. Y tuvimos que salir y regresar a Los Lirios. Y tememos por nuestra seguridad”, comenta Luis Enrique, quien asegura que hay varias querellas en el Departamento de la Familia, pero al presente no han sido diligenciadas.

Él piensa que posiblemente deba ocurrir una desgracia, como la muerte del niño o su propio deceso, para que las autoridades gubernamentales respondan. “Temo por la seguridad de mi hijo. Mi prioridad es él. Nos sentimos abandonados por el estado. He decidido hablar porque este no es un caso aislado. Son muchos y el Departamento de la Familia no es diligente. No hace su trabajo”, puntualizó Luis Enrique Morales, quien urge de ayuda para que a su hijo de educación especial, al menos, se le garantice el pan de la enseñanza.

Ciertamente, este caso entraña serias violaciones a Ley 246 de Seguridad, Bienestar y Protecciόn de Menores, la cual define maltrato como “toda forma de perjuicio y humillaciόn” hacia un menor.

El Artículo 59 establece 5 años de cárcel, multa no menor de $5 mil o ambas penas.

Además, por maltrato institucional se entiende cualquier acto en el que incurre un operador de un hogar de crianza o cualquier empleado o funcionario de una institución pública o privada mientras negligencia es el tipo de maltrato que consiste en faltar a los deberes o dejar de ejercer las facultades de proveer adecuadamente los alimentos, ropa, albergue, educación o atención de salud a un menor.

En negligencia institucional incurre el operador de un hogar temporero o cualquier empleado o funcionario de una institución pública o privada que cause daño o ponga en riesgo a un menor de sufrir daño a su salud e integridad física, mental y/o emocional, incluyendo abuso sexual.

En el Albergue de Protección a Víctimas y Testigos en Bayamón aparentemente se violaron los derechos del pequeño Luis Ezequiel Morales. Su padre optó por comunicarse con Prensa sin censura para visibilizar el caso esperanzado en seguridad y mejor calidad de vida para su hijo.

“Ya estoy desesperado. Necesitamos urgentemente ayuda del Departamento de la Familia y del Departamento de Educación porque mi hijo debe estudiar. Es un niño de educación especial y esto complica nuestra situación”, concluyó el hombre de 39 años al denunciar problemas de plagas de roedores, cucarachas, contaminación con hongos y plomo además del presunto uso de drogas en el lugar.

Luis Enrique y su hijo Luis Ezequiel.

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