Tras un año de las elecciones…

Editorial

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Colonizada y colonizado que presumes de tu peritaje en Derecho, que eres Académico y te mueves en los círculos culturales del País, que eres un o una periodista influyente, que llegaste a la Legislatura o que quizás te alineas al poder mediático y corporativo:

¡Basta de hipocresías!

Tú y yo sabemos lo que necesitamos hacer para adelantar la causa de la liberación de Puerto Rico, pero seamos sinceros: tampoco queremos ceder privilegios y comodidades.

Tú intentas sobrevivir al caos, pero desde el poder, las concesiones, los favores y los acomodos que conoces muy bien.

La autodeterminación no se adelanta desde las redes, sino desde la calle. No cuando estratégicamente o a conveniencia tú lo determines.

Luchar por la libertad sin renunciar a la comodidad es una contradicción, una farsa, una mentira.

Un año después de las elecciones, un gobernador electo con solo el 32% del voto termina de hipotecar al País y a nosotros nos distrae un mono.

Las elecciones en la colonia han sido y siempre serán un embuste.

Te destruyen la UPR, empobrecen a la trabajadora y al trabajador pensionado, vacunan a nuestros niños, implosionan el Departamento de Educación, desplazan a los viequenses y culebrenses, te multiplican el costo de la vida, te roban en las facturas del agua y la luz, te venden el patrimonio de recursos naturales y te obligan a largarte al norte y diluirte en alguno de los 50 estados.

¿Y qué ocurre? Cambiamos la mirada y aparentamos que el asunto no es contigo ni conmigo hasta que amenacen nuestros bolsillos e intereses.

¿Quedará País en 2024? Lo dudo porque, aunque estés en negación, en el subconsciente sabemos que no por los estragos del lastre colonial de poco más de cinco siglos…

Un año después de las elecciones, el territorio, la cosa, la colonia, el ‘Commonwealth of Puerto Rico’, la mina, la gallina de los huevos de oro, el paraíso fiscal y el archipiélago geopolítico más apetecido del Caribe es de todos menos tuyo y mío.

¿Y tú crees que al boricua promedio le importa? No y eso es parte del epílogo de la aniquilación de la colonia.

Pudimos educar y embrutecimos.
Pudimos aprender y nos enajenamos.
Pudimos orientar y confundimos.
Pudimos fiscalizar y vivimos de migajas.
Pudimos protestar y nos callamos.
Pudimos unirnos y nos dividimos.
Pudimos despertar y nos dormimos.
Pudimos Ser y desaparecimos.

¿Pudimos morir y resucitamos?

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