La salvación divina y unos pesitos a cambio de tu vacunación…

Editorial:

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Mañana domingo la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario Fuentes y el Secretario de Salud, Dr. Carlos Mellado regalarán $100 a los loiceños que se vacunen durante la fiesta en honor de la reina Michelle Colón, que representará a Puerto Rico en el certamen Miss Universo.

Loíza se suma a pueblos como Camuy y Coamo cuyos alcaldes también han incentivado a sus constituyentes por inocularse, particularmente a sus jóvenes, en su mayor parte desempleados.

Queremos imaginar que la alcaldesa y sus homólogos han leído lo que la propia FDA, en su documento oficial, detalla sobre los efectos adversos y las contraindicaciones de la inyección del producto de Pfizer-Moderna, en particular la miocarditis, además de dificultad para respirar, hinchazón de la cara y la garganta, sarpullido severo en todo el cuerpo, mareos y debilidad, dolor en el pecho y otras reacciones que la propia FDA insta a informar y documentar en el Sistema de Reporte de Eventos Adversos de Vacunas de la FDA/los CDC (VAERS), incluso puede reportar los efectos secundarios a Pfizer (1-800-438-1985).

Imaginamos que se mantienen al tanto de las muertes, que el Departamento de Salud no documenta, por infartos fulminantes que, tras la inoculación, han acabado con la vida de personas jóvenes y saludables.

No se habla de que con la inyección se incorpora al cuerpo de la persona la proteína S o parte del material genético del virus que causa el Covid-19 y que si esta persona estaba saludable o había desarrollado la inmunidad natural tras contagiarse con el virus ahora se expone a severos cuadros inflamatorios que degeneran en una explosión de citoquinas que afectan su sistema cardiorespiratorio detonando en arrestos cardio y cerebrovasculares, últimamente sin necesidad de ser conectadas a un respirador, además de otros daños.

Este medio independiente tuvo acceso a una investigación confidencial de un laboratorio clínico en San Juan en que voluntariamente más de 300 personas vacunadas con los productos de Pfizer-Moderna y Johnson & Johnson se le han hecho pruebas para medir su inmunidad al Covid-19 tras la inyección experimental.

Sorprendentemente, después de la vacuna han quedado indefensas y sin anticuerpos. El propósito del estudio es conocer si las personas luego de la inoculación adquirieron inmunidad. El estudio también incluyó a no vacunados que estuvieron expuestos al virus y desarrollaron inmunidad.

Incluso, el estudio confidencial, cuyos hallazgos eventualmente serán divulgados, toma una muestra de sangre a personas no vacunadas que contrajeron el virus y que al sobrevivir o superarlo alcanzaron la inmunidad natural que ahora, en algunas, relativiza o se ve afectada tras ser inoculadas.

Prensa sin censura no duda de que el virus Sars-Cov 2 sea real, pero sí objeta la falta de educación durante año y siete meses de pandemia. La información acerca de la importancia del ejercicio al aire libre; de suplementos como la Vitamina C, el NAC, la Vitamina D y el Zinc y de una nutrición balanceada y saludable, basada en su mayor parte en vegetales y frutas orgánicas, retirando de la dieta alimentos inflamatorios, como las golosinas y bebidas carbonatadas, y altos en hidratos de carbono como las harinas, las pastas y el arroz, ha brillado por su ausencia.

Nunca se consideró, a pesar de que expertos lo advirtieron, que con la inoculación se debía auscultar el cuadro inmunológico de la persona pues en personas inmunocomprometidas la supuesta bondad de la inoculación sería ineficaz.

Puerto Rico es un país enfermo que padece de enfermedades serias como cáncer, diabetes, hipertensión, renales, obesidad y sobrepeso.

Una práctica esencial en cualquier consulta con un médico primario es una orden de laboratorio para conocer, mediante un panel de linfocitos y un CBC, cómo está el sistema inmunológico de la persona respecto a conteo de glóbulos blancos, rojos, diferenciación y conteo de plaquetas. A la gente que vacunan ni le preguntan sobre condiciones y enfermedades preexistentes.

Otra falla durante el proceso ha sido la ineficacia de las pruebas para detectar el contagio con el Covid-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para la Detección y Control de las Enfermedades (CDC) han reconocido la realidad de los falsos positivos y negativos de las pruebas PCR, de antígenos y la serológica, que no tiene propósito diagnóstico y que es la del escándalo de la compra por el estado, ascendente a $38 millones, cuya compra dio paso a una investigación legislativa que quedó en nada. Por razones obvias, el estado descontinuó su uso porque, entre otras consideraciones, también revela si una persona tiene anticuerpos o no. Sencillo: si una persona tiene anticuerpos, ¿por qué vacunarla?

La situación es alarmante sobre todo ahora que Pfizer cabildea con la FDA para que el 26 de octubre autoricen la vacunación de niños entre 5 y 11 años.

Tampoco se habla del efecto nefasto de la vacunación en las embarazadas que han abortado y que, incluso han fallecido.

La campaña de vacunación se intensifica y se sumarán otros pueblos que, en lo que a todas luces es un acto que falta a la moral y ética médicas, pagarán para que la gente se vacune.

Hay mucho dinero en la calle y, aparte del presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Dr. Víctor Ramos, son muchos los que se lucran con los fondos federales contra el Covid-19. (En Carolina hay un pediatra que ha convertido su oficina en una clínica de vacunación tanto a niños como a adultos. Y de eso no se habla.)

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) asignó $76.6 millones para sufragar los costos de vacunaciónen Puerto Rico. Ahora se entiende porqué en Loíza, Coamo, Camuy y otros pueblos se persuade a la gente a vacunarse con $100, a pesar de las advertencias de la FDA.

De hecho, el documento aludido aclara que es su decisión recibir o no la vacuna y que la atención médica estándar que recibe no cambiará. Pero la realidad es otra: si quiere que su médico primario lo atienda debe llevar un resultado negativo reciente y si es positivo no lo reciben.

El gobernador Pedro Pierluisi prácticamente ha anulado las restricciones y las medidas preventivas de contagio del Covid-19, pero insiste en la vacunación compulsoria, a pesar de que tan reciente como dos semanas hubo un triunfo jurídico para los no vanacunados cuando el juez Alfonso Martínez Piovanetti falló a favor de los seis empleados de Barceloneta y Camuy que demandaron al gobierno y a sus municipios por no aceptar el documento de exención a la vacunación por motivos religiosos. El caso lo ganó el licenciado Juan Gaud.

Lo próximo será que en Puerto Rico las iglesias, que también recibirán su pedazo del pastel millonario pro vacunación de FEMA, comenzarán a promover la inoculación entre sus fieles. En comunidades hispanas de Estados Unidos ya sucede, como lo hace la Iglesia Episcopal Jesús de Nazaret en Florida central.

Feligreses obedientes e incautos, recibirán una dosis, dos, tres y quién sabe cuántas más, a cambio de unos pesitos y la salvación…

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