Residente: ¿del cañaveral a la molienda?

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Después de “Querido FBI”, respuesta de Residente al asesinato de Filiberto Ojeda Ríos en 2005, el grupo Calle 13, talento exclusivo de White Lion Records, firmó un contrato muy provechoso con la multinacional Sony Latin.

La primera entrega de René Pérez y sus hermanos Eduardo e Ileana Cabra, hoy iLe, incluyó temas como “La aguacatona”, “Hormiga brava”, “Vamo animal” y “La madre de los enanos”.

Hubo dos versiones: la de letras explícitas y contenido no apto para menores y la limpia, que en verdad tuvo poco de pulcritud.

Pensamos: “bueno, después de su descarga contra los federales por la emboscada y asesinato de Filiberto, Calle 13 busca su nicho en la música urbana”.

El segundo disco siguió la línea del primero y se observaron señales de cambio (tal vez madurez y sofisticación) cuando Calle 13 grabó “La Perla” con Rubén Blades.

Desde entonces, las colaboraciones con luminarias de la canción de contenido social se sucedieron unas a otras, llegando Calle 13 y Residente a lugares insospechados en el espectro de la música urbana cultivada por talentos puertorriqueños.

Oiga, las colaboraciones de René con Mercedes Sosa (“Un niño en la calle”), con Serrat (“Nada personal”) , Silvio Rodríguez (“Ojos color sol”) y Susana Baca (en “Latinoamérica”, también con Lucecita en vivo) catapultaron su carrera e imagen a otro nivel.

Residente con el Cantautor de América, Silvio Rodríguez. Foto/Twitter

Su combatividad a políticos de dudosa reputación como servidores públicos, como Fortuño y Santini, y su militancia en la cruzada contra el corrupto Ricardo Rosselló en el verano de 2019 terminaron de convencer a no pocos que Residente era el nuevo juglar de la canción social y de denuncia política.

El disco “Residente” y su mega éxito “Hijos del Cañaveral” consolidaron su proyección como un artista de un discurso en plena evolución estilístico y de contenido de sobrada pertinencia y actualidad social.

Pero, los que lo idealizamos por el desierto de autenticidad que caracteriza la música popular contemporánea, comprendimos rápido que René nadaba entre dos mares: el de la música con conciencia y la del ‘Flow hijo e puta’, como lo acaba de grabar con Don Omar.

Imagino la lucha interna que en términos éticos, artísticos e intelectuales debe librar porque pienso que es imposible complacer a dos públicos: a la fanaticada joven que le gusta el ‘maleanteo’ y el ‘bellaqueo’ y el público selecto que prefiere escuchar música, aunque sea urbana, para pensar acariciando la esperanza.

Al final del día es un asunto de credibilidad, según mi opinión. Hay quien dirá que es ‘marketing’ y teatro porque quien canta el ‘Flow Hijo e Puta’ es Residente y el que cantó “Hijos del Cañaveral” posiblemente René Pérez.

¿Del cañaveral a la molienda? Pensándolo bien, tiene todo el derecho en una cultura urbana donde hoy amanecimos con unas estrellas y mañana con unos estrellados…

Residente al inicio de la carrera de Calle 13 en 2005.

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