Crimen ambiental en Río Grande: asesinan una Ceiba

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura-Ambiente

Dicen que la persona que mata una Ceiba es capaz de asesinar a su propia madre.

Al final de la Calle 502 de la Urbanización Río Grande Estates ha ocurrido un crimen ambiental de seria proporción: una Ceiba, árbol sagrado de nuestros aborígenes taínos, se seca, amenazando sus ramas la seguridad de los vecinos inmediatos.

Cinco meses atrás la Ceiba estaba en plenitud de salud, pero de regreso al lugar, cercano al domicilio de este periodista independiente, hemos descubierto el lamentable escenario que se espera que investiguen el Municipio de Río Grande y su alcalde Ángel ‘Bori’ González y el propio Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

En conversación con varios vecinos que no quisieron aparecer en cámara durante una transmisión en vivo en la página de Prensa sin censura en Facebook se revela alegadamente que la Ceiba se enfermó y secó después del paso del huracán María en septiembre de 2017.

Sin embargo, el resto de la flora y vegetación de la finca privada alquilada a ganaderos luce saludable y vigorosa.

El experimentado arbolista, Carlos Montalvo-Mont dijo que se trata de un crimen ambiental, cuyos asesinos se desconocen porque los vecinos entrevistados insisten en atribuir su muerte a los estragos de María.

“El Árbol Nacional de Puerto Rico, Ceiba Pentandra, al igual que otros Seres Arbóreos cuando se comete un Arboricidio con sustancias tóxicas, se observa que su hueso o tronco principal se torna seco, pero se mantendrá anclado por décadas. Se tornará peligroso cuando lentamente se vayan cayendo sus ramas solamente. El tronco permanecerá”, dijo Montalvo-Mont a Prensa sin censura.

Tras ver el video en vivo, el arbolista observó que otros árboles también fueron víctimas del aparente crimen ambiental.

“Las Palmas Reales y el árbol de Ficus Benjamín se observan secos y sin hojas. Puede que sus raíces estén vivas y en cuatro meses salga algún tallito del árbol”, señaló esperanzado.

La finca aludida en Río Grande Estat colinda al norte con Coco Beach y parte de la Reserva Natural Las Picúas. En el área se observan ilesas decenas de ceibas.

La Ceiba asesinada, según el arbolista, podría tener algunos 80 años. “De acuerdo a su altura, debe tener esa edad”, sostuvo.

Los vecinos han amarrado una soga para halar y desprender las ramas a medida que se secan.

No se comprende cómo el desarrollador de la urbanización y el propio Departamento de Recursos Naturales y Ambientales no protegieron la especie endémica arbórea con un muro o una verja que pudiera salvaguardar su seguridad.

Los vecinos insisten que fue el huracán María, pero el veterano arbolista no duda de que hubo manos siniestras en este asesinato ambiental que pasa inadvertido por las autoridades municipales y estatales.

Cinta de presión que utilizan los vecinos para arrancar las ramas secas y evitar que al caer ocasionen daños a su propiedad.
Ceiba de la Calle 502 de la Urbanización Río Grande Estates.

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