El Altar de la Patria espera por ti y por mí para orar por la reconciliación y unidad de los puertorriqueños

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura-Opinión

Puertorriqueña y puertorriqueño que lees estas líneas; que te desvela el saqueo de Borinquen y lo polarizados que estamos sus Hijas e Hijos, te invito aunque sólo asistas tú a que optemos por la providencia de Dios para afianzar nuestra resistencia y lucha por la liberación de Borinquen del yugo colonial.

Posiblemente desconoces de la existencia de dos monumentos que casi nadie visita: el Altar de la Patria y Vientre Maternal de la Nación Puertorriqueña en la Catedral San Juan Bautista en el Viejo San Juan.

Pensarás que Dios, omnipresente, está en todas partes, no hay duda. Mas estos monumentos, hace 12 años, fueron consagrados para elevar a la Divinidad las intenciones de la Nación.

Propongo, tomando las medidas correspondientes de prevención del Covid-19, considerar este lugar como un destino común, donde semanalmente nos reunamos en un mismo espíritu, conciencia y corazón a interceder por la Patria.

En la presente coyuntura de gentrificación, en que hemos perdido el Palacio Arzobispal y la sede del antiguo Seminario Conciliar, urge que reconozcamos el misticismo de ambos monumentos y, convencidos del poder trascendental de la oración, te invito a que lleguemos y con humilde y desprendida hermandad, recemos juntos el Rosario, leamos poesía, cantemos y elevemos a Dios nuestras plegarias por Puerto Rico.

La Catedral de San Juan está abierta de martes a sábado entre las 10am y 4pm. Solo debemos coordinar y llegar allí con Fe, Esperanza y Amor para presentar nuestras oraciones convencidos de que serán escuchadas por Dios y María en su advocación de Madre de la Divina Providencia, Patrona Principal de toda la Nación Puertorriqueña, decretado así por el Papa Pablo VI en su bula Inter Negotia de 1969.

Estos monumentos se erigieron el 15 de agosto de 2009 por el Arzobispo Metropolitano de San Juan, Monseñor Roberto Octavio González Nieves OFM en conmemoración de los 200 años de la entrega que hizo el Obispo puertorriqueño Don Juan Alejo de Arizmendi de su Anillo Episcopal a Don Ramón Power y Giralt, Diputado a las Cortez de Cádiz; del cuadragésimo aniversario de la bula papal y del 25 aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II a Puerto Rico.

Altar de la Patria.

Estas históricas efemérides son contextualizadas por Monseñor Roberto en su documento “¡Bendición!, Carta Pastoral sobre identidad católica y piedad popular en Puerto Rico”.

“Las tiernas y enérgicas demostraciones del Ilustrísimo Señor Obispo permanecerán siempre grabadas indeleblemente en lo más íntimo de mi corazón. Su Señoría Ilustrísima me elevó hasta el honroso y peregrino extremo de desprenderse del anillo de su sagrada dignidad, en que simbólicamente me representó sus amadas ovejas, para recomendarme la defensa y protección de los justos derechos de mis compatriotas. Sí, los sagrados derechos de mis amados compatriotas que jamás serán violados”, expresó Power y Giralt en una comunicación dirigida el 26 de octubre de 1809 al entonces gobernador Brigadier don Salvador Meléndez Bruna.

En el documento “¡Bendición!, Carta Pastoral sobre identidad católica y piedad popular en Puerto Rico”, el Arzobispo señala que con motivo del bicentenario de esta ceremonia decidió erigir el Vientre Maternal y el Altar de la Patria en la Sala Capitular de la Catedral.

Vientre Maternal de la Nación Puertorriqueña.

“Se trata de un monumento que celebra la raíz cristiana y católica de la identidad nacional puertorriqueña en el lugar histórico donde el Obispo Juan Alejo de Arizmendi le entregó su anillo episcopal a Don Ramón Power y Giralt. Es el lugar donde la fe se convierte en patria y en el vientre maternal de la Nación Puertorriqueña. Es un espacio privilegiado para la oración por la Patria, y consagrar la patria a Dios. Es un lugar de encuentro con nuestra identidad. Este monumento debe impulsarnos a promover nuestros legítimos derechos en un espíritu de armonía, igualdad, interdependencia, paz, justicia, amor, solidaridad y gratitud en la gran familia de las naciones que Dios ha creado en su infinito amor”.

En momentos en que perdemos a Puerto Rico y nos perdemos a nosotras y nosotros mismos con tanta polarización y antagonismos, me convenzo de que, aunque seguramente no seamos muchas y muchos, al menos algunos podríamos orar por la reconciliación y unidad de los puertorriqueños desde estos monumentos.

La oración jamás será en vano. La oración por la Patria jamás será una pérdida de tiempo. Todo lo contrario. Será signo de resistencia y robustecimiento del carácter, Espíritu e identidad nacional para combatir y enfrentar la sentencia del imperio: el desplazamiento de los boricuas y su disolución en alguno de los 50 estados del norte para reservar este paraíso a los ricos del mundo, parte de los cuales vomitarán aquí sus vicios e inmundicias.

Te invito a que escribas a: jaimetorrestorres@gmail.com para coordinar el primero de no pocos encuentros en el Altar de la Patria y Vientre Maternal de la Nación Puertorriqueña. ¡Así sea!

Imagen de María, Madre de la Divina Providencia, Patrona Principal de toda la Nación Puertorriqueña.

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