El infierno de Hiroshima y Nagasaki: 76 años después

Roberto Torres Collazo

Para Prensa sin censura-Opinión

El 6 de Agosto se conmemoran 76 años del acto terrorista que estremeció el mundo, con la muerte de aproximadamente 300 mil personas, en su mayoría madres, hermanos, abuelos, niños, discapasitadas, mujeres, la destrucción de la naturaleza, animales y desaparición casi total de Hiroshima y Nagasaki.

Todo un verdadero infierno de dolores, gritos, fuegos, cenizas, destrucción y muerte que cayó desde el cielo japonés desde dos aviones estadounidenses en 1945.

Todavía hoy hay niños y niñas que nacen con deformaciones físicas debido a que sus madres sobrevivientes se expusieron a las radiaciones y la onda de expansión en forma de fuego. Fue como si la tierra en unos minutos en Hiroshima, a las 8:15 de la mañana, se hubiese convertido en un infierno y 3 días después en Nagasaki.

Los exhorto a reflexionar y preguntarnos: ¿Qué si esos que murieron quemados y muertos en Japón hubiesen sido mis hijos o hijas, madre, padre, hermano o abuelo? ¿Caerá en el futuro otra bomba atómica en algún otro lugar del mundo o aquí mismo en Estados Unidos? Se estima que hay más de 13,000 mil ojivas nucleares en el mundo.

Si ocurriera un ataque nuclear en otro lugar, ¿vale la vida de los otros menos que la mía o de mis seres queridos? ¿Es justo que los seres humanos nos destruyamos unos a otros? ¿Somos los dueños absolutos de nuestras vidas? ¿Somos los dueños absolutos del mundo? ¿Basta rezar para lograr la paz? Sobre esta última pregunta recordemos que habían pilotos en Vietnam que rezaban antes de tirar bombas que barrían aldeas y ciudades completas.

¿Quién nos otorgó el derecho de destruir la creación de Dios? ¿De qué sirven los tratados internacionales de prohibición de armas nucleares si Estados Unidos tiene 5, 550, China 340, Francia 290, Israel 90, Pakistán 165, Corea del Norte entre 40 y 50 y otros gobiernos que no se comprometen?. Tal vez la pregunta más importante sea, ¿Qué podemos hacer colectivamente para oponernos a las amenazas de guerras?

No basta oponerse a las guerras es necesario ponerse de lado de las víctimas en cualquier parte del planeta.

Muchas son las actividades que se pueden realizar para prevenir una guerra nuclear. Como educarnos para la paz, usar nuestros talentos, unirnos a grupos pacifistas, apoyar organizaciones nacionales e internacionales comprometidas con la paz y un largo etc. y cada cual puede comprometerse. Esta es la palabra clave: comprometerse. Comprometerse denunciando públicamente las guerras imperialistas antes que sea tarde y nos hagamos cómplices silenciosos de los millones de muertes, heridos y destrucción que pueden ocurrir actualmente debido a la enorme capacidad tecnológica y militar de las grandes potencias.

Recordemos que en la actualidad una de las grandes amenazas contra la humanidad es una guerra nuclear. Necesitamos un compromiso unidos, porque solos es muy poco lo que podemos hacer. Esto es si queremos prevenir un ataque nuclear,si verdaderamente queremos un futuro de paz para nuestros hijos, hijas, sobrinos, nietos y no un infierno en la tierra como el ocurrido en Hiroshima y Nagasaki.

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