Cuba resiste a pesar del ‘criminal’ bloqueo de EEUU

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura-Noticias

La Habana – Al aterrizar en el aeropuerto una mujer puertorriqueña fue sometida amablemente a la inspección de su maleta porque iba repleta de esmaltes, fragancias, desodorantes y lápices labiales.

– ¿Qué usted va a hacer con esto?, le preguntó la empleada de aduanas.

– Se lo regalaré a unas amistades, respondió.

El personal del aeropuerto retuvo la mercancía y le devolvió la maleta.

Caminé absorto en busca de un taxista que me llevara al hotel de La Habana y en segundos apareció un muchacho en un auto compacto para ofrecerme el servicio de transportación.

– ¿Cómo le pago?

– Con el CUC, gracias.

Se refería al Peso Cubano Convertible, cuya circulación se remonta a 1994, y que se eliminó el pasado 1 de enero de 2021. Antes de viajar por Jet Blue con escala en Panamá, cambié alrededor de $300 en CUC, moneda de transferencia que durante varios años fue una bendición para los obreros de la industria turística cubana, como taxistas, transportistas, mozos y meseras.

Cuando visitamos La Habana, un dólar equivalía a .99 en CUC y cada CUC a 26.5 pesos cubanos.

La Habana turística, a nivel hotelero y residencial, revelaba la cara más desconocida de Cuba: la de la comodidad y las buenas propinas.

Nuestra presencia en La Habana, entre el 26 y 28 de marzo de 2012, la justificaba la cobertura de la visita del Papa Benedicto XVI, entonces sumo pontífice de la Iglesia Católica.

Antes de la cobertura pudimos recorrer La Habana Vieja y visitar el edificio de la EGREM (productora y editora discográfica de música cubana), la Escuela Elemental José Martí, algunas edificaciones católicas de los tiempos de la colonización en las que, aun con la influencia de la cultura e ideología soviética, se registraba alguna actividad, y una librería.

Allí obtuvimos alrededor de una veintena de libros, entre ellos dos ejemplares de “Canciones del Mar” de Silvio Rodríguez. Cuando preguntamos el precio: ¡25 pesos cubanos! ($1.10)

Es un libro de 230 páginas con fotos, las letras y los arreglos de los primeros éxitos del Cantautor de América. Exteriorizamos nuestro asombro y una anciana, que sujetaba a dos niños, comentó: “Con 25 pesos cubanos nosotros preferimos comprar arroz y frijoles. Ustedes los turistas compran libros”.

De camino, desencajado y con un dejo de vergüenza, caminé hacia el Empedrado, rumbo a la Bodeguita del Medio. Observamos y retratamos parte de las edificaciones históricas, pero lo más que nos satisfizo fue la efervescencia cultural de La Habana Vieja. La octogenaria mulata vestida de blanco, con cigarro en boca, es emblemática, como los trovadores que, con tres, clave, bongó y guitarra, te arrullan al compás de un sabroso son. Otra forma de ganarse la vida en La Habana.

De repente, apareció un muchacho.

– “¡Conozco La Habana como la palma de mi mano! Lo puedo llevar a un paladar; o si quiere al Malecón pa’ que vacile con las jineteras”.

– “No es necesario. Solo tengo unas horas para visitar la Bodeguita”.

– “¡Conozco al dueño!

Terminé almorzando y compartiendo mojitos con el bonachón Manuel y cuando nos despedíamos, al observar que pagamos con el CUC, no lo pensó mucho.

– “Soy pobre. ¿Usted podría..?

Comprendimos que es la manera de sobrevivir de Manuel y muchos cubanos. Manuel domina todos los temas que se pudieran considerar obligados durante la conversación promedio con un turista de Puerto Rico.

De regreso al hotel, por curiosidad, primero crucé la calle, para comprar agua en un supermercado. Aun recuerdo, en tiempos del CUC y la apertura de la administración demócrata de Barack Obama a la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba y su entonces presidente Raúl Castro, que parte de las góndolas estaban vacías y en las neveras de congelados y carnes frescas no había cerdo, pollo, ternera ni pescado.

Recuerdo que no había papel higiénico ni toallas sanitarias ni pañales ni rasuradoras desechables. No había demasiado de lo esencial que nos sobra acá, pero abundaba la dignidad.

De 2012 al presente han transcurrido casi 10 años. El CUC o Peso Cubano fue eliminado, a juicio nuestro en detrimento de los intereses del turismo capitalista estadounidense y no necesariamente a favor de la abuelita de la librería de La Habana Vieja que antes de comprar el libro de Silvio prefiere invertir sus pesos en arroz y frijoles.

“Ya se ha expresado que este ordenamiento no constituye la solución mágica a todos nuestros problemas presentes en nuestra economía. Sin embargo, favorecerá la creación de las condiciones necesarias para avanzar de manera más sólida”, dijo recientemente el presidente Miguel Díaz-Canel, flanqueado por su predecesor Raúl Castro.

Imagen/TeleSur

Con Donald Trump, errático por sus fundamentalismos, se retrocedió dramáticamente el camino avanzado por Obama y Castro. Se espera que se reanuden las relaciones diplomáticas con la administración demócrata de Joe Biden, aunque la preferencia del Tío Sam tras casi 60 años de bloqueo económico, comercial y financiero sería anexionar a la Antilla Mayor.

Mientras, tras la eliminación del CUC, recrudecen la inflación y la escasez de productos esenciales de higiene personal, además de arroz, frijoles y cerdo.

Incluso, fuentes de entero crédito revelaron a Prensa sin censura que, paralelo a la inflación, se propaga un mercado subterráneo del dólar y el euro.

El próximo 23 de junio se votará en la Organización de las Naciones Unidas contra el bloqueo estadounidense a Cuba, impuesto hace casi 60 años por el presidente John F. Kennedy, como represalia imperial contra la Revolución Cubana y con la clarísima intención de rendir por hambre a los cubanos.

El domingo 27 de junio el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico reclamará el fin del bloqueo durante la celebración del Maratón Cultural Solidario en respaldo a la inoculación popular contra el Covid-19 en la Antilla Mayor.

“El mantener el bloqueo contra Cuba y su recrudecimiento en medio de la pandemia es un acto agravado de genocidio del gobierno de los Estados Unidos. Han transcurrido varios meses con Joe Biden en la presidencia y aún permanecen intactas más de 240 medidas impuestas por Donald Trump dirigidas a recrudecer esa política criminal y tratar de doblegar al pueblo cubano mediante toda clase de agresiones […]”, publicó Milagros Rivera, portavoz de la Brigada Juan Rius Rivera, en las redes sociales.

El récord periodístico y la realidad son contundentes: es bloqueo, no embargo…

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