Derrota del sionismo  y del imperio del rey loco

                    Geopolítica-Opinión

Primero de dos artículos.

Por Antonio Camacho

Para Prensa Sin Censura

Embobado por la retórica del asesino de niños y criminal de guerra Benjamín Netanyahu, el rey loco perdió la cabeza, aunque hay quien diga que no se puede perder lo que se carece.

Benjamín Netanyahu llevaba varios días con el presentimiento de que le quedaban pocos años de vida. Su corazón le estaba fallando y las acusaciones por corrupción en su contra, las protestas en las calles y las acciones militares en Gaza complicaban su salud. No quería irse a la tumba sin realizar su misión en la vida. Las escrituras le habían revelado que él era el escogido y que la mano de Yahvé lo guiaba en la conquista de todo el Oriente Medio hasta refundar el Gran Israel. 

El ejército israelita ya había cumplido parte de la profecía, pues tenía control de una parte de Egipto, Jordania, Líbano y Siria, pero el mayor obstáculo era la maldita nación persa que franquea el avance hacia Irak. Israel solo no podría vencer a los persas, pero no será difícil convencer a Donald, el rey loco, “Es cuestión de inflarle un poquito el ego con unos cuantos halagos, y ya lo tenemos”.

Tan pronto el criminal de guerra pisó la Oficina Oval, soltó el gran secreto, hasta ese momento, desconocido en los cuerpos de inteligencia del imperio. “¡Tenemos infiltrada a toda la cúpula militar iraní hasta el tuétano!” susurró en los oídos ávidos del rey loco. “

“Cronometramos cada uno de sus movimientos y contamos con una oposición lista a tomar el poder!”

El malvado sionista zalameramente se filtraba por los desquiciados oídos del rey loco. “No vas a creerlo”, murmuraba, ¡“el general Esmail Qaani, tú has oído hablar sobre él, es nuestra pieza clave!” – modulaba la voz para crear el entusiasmo deseado. “Es un fiel hijo legítimo deSion, lo preparamos desde joven y lo infiltramos como chiita en la inteligencia iraní. Su servicio es inigualable”. 

El criminal sionista se levantó del asiento, dio varios pasos y se volteó de repente—, “Esta operación, al igual que convuestro máster plan en Venezuela será bien rápida y nada va a fallar. ¡Nada va a fallar!” —repitió el malvado criminal con la certeza que sus palabras le calentaban la oreja a su interlocutor—.

El rey loco escuchó el nombre de Venezuela y guardó silencio. Sin saber por qué, le vino a la memoria la película El Padrino y pensó, “Qué bien nos fue en Venezuela con la magnífica colaboración que recibimos de mandos de las fuerzas armadas y del gobierno, no tiene parangón, sin ellos no hubiese sido posible la operación, espero que se hayan repartido y disfrutado de lo lindo las 30 monedas de oro que pagamos por la captura de Maduro.

Perdón, me confundí con la traición de Judas Iscariote a Jesús, 50 millones de wdólares debí decir. 

El rey loco, regocijado en lo bien que le fue la operación en Venezuela y celebrando el asesinato de los guardaespaldas cubanos y el petróleo que se roba, se tragó el anzuelo del iluminado sionista. Sin pensarlo dos veces exclamó, ¡“Tira primero que yo te acompaño hasta la adorable victoria, Netanyahu”¡ Los ojos le brillaban de euforia, se relamía, saltó varias veces sobre la butaca y exaltado continuó, ¡“Me quedaré con todo el petróleo iraní, ¡y de paso le cortaré las venas a los comunistas chinos! ¡Vamos a hacer mucho dinero, Benjamín! Gracias por su atención”.

Sin más contemplaciones, contrario a todos los pronósticos de “Think Tanks”, estrategas militares, analistas, expertos en geopolítica y de historiadores del pueblo iraní queaseguraban al unísono que un ataque contra la República Islámica de Irán era una aventura descabellada que conduciría inevitablemente a la derrota, el rey loco y sustarados halcones de guerra bajo las lisonjas del sionista se lanzaron a ciegas en la madrugada del último día de febrero -mes del amor- a atacar sin piedad al pueblo iraní.

A un mes de la guerra, los resultados de su increíble estupidez ya se pueden ver a miles de leguas de distancia:Israel y el imperio del rey loco perdieron la guerra contra Irán, un país con una cultura de más de 6,000 años, pero de atrasados e ignorantes, según los agresores. ¡“Aún no se sabe, ¡no ha terminado la batalla” !, dirán algunos. No es necesario que termine la pelea para saber que un gallo tuerto,exhausto y con un pulmón perforado no se puede defender.Podrá tirar dos o tres patadas al aire, batir las alas, desplegar el rabo, intentar alzar el pico, pero no le queda para más.

Deja un comentario