Gentrificación
JAIME TORRES TORRES
PRENSA SIN CENSURA
Se pasa el portón de la antigua Base Aeronaval Roosevelt Roads que sigue después del acceso a la Playa Los Machos y se maneja por varios kilómetros antes del llegar al terminal de lanchas de Ceiba.
Si te demoras mejor es que te quedes en tu casa porque los cráteres de la carretera que finalmente te conduce al muelle no permiten avanzar.
Cuando llegas, obligado debes dirigirte al área de estacionamiento. Al mediodía no vimos personal. La impersonalidad de un sistema automatizado en el que se te advierte que el costo son $15 por 24 horas [si te pasas por un minuto pagas el doble] preocupa en caso de que se te pierda el tickete o se moje.
Si cuando llegas al parking resulta que ya se fue la guagua que te transporta al terminal, para no perder la lancha o el ferry tendrás que caminar mochila en espalda alrededor de una milla para llegar a la ventanilla a validar tu boleto.
¡El boleto! Solo un 22% ATI pone a la venta en línea. La otra opción es llegar al terminal, pagar $15 de estacionamiento e intentar conseguirlo en la ventanilla. Este medio independiente consiguió uno ida y vuelta [solo $2] para el senior que suscribe gracias a la gestión de la residente Ivette Rivera.
Se respira profundo y se libera estrés al no perder la lancha. Bajo la carpa de espera una multitud de turistas, predominantemente familias norteamericanas.
En vísperas de la Semana Santa, un viernes al mediodía como este pasado 27 de marzo, no encontramos los grupos de familias boricuas y estudiantes universitarios que antes de la presente gentrificación solían viajar a la Isla Nena y a Culebra a descansar y pasarla bien.
Ya en el interior del ferry La Borinqueña se escucha todo menos el himno nacional… Solo instrucciones en inglés y español recordando que es prohibido comer e ingerir refrigerios.
Una residente sentada al lado de este periodista comenta en voz alta que el personal de HMS Ferries y de la Autoridad de Transporte Integrado (ATI) no interviene con los turistas que ignoran las reglas porque no todos hablan inglés.
Te relajas; respiras profundo e intentas conciliar el sueño. Entre 50 minutos y una hora después ya estás en Isabel II.
El reloj marca las 2pm y en la calle frente al terminal hay una congestión de tránsito de taxistas, guías, residentes, turistas en carritos de golf y transeúntes.
La emprenderora y gentil Dimary aguardaba por Prensa Sin Censura para durante poco más de una mostrarle un poco de la nueva cara de Vieques, antes de llegar a Sun Bay para la documentación y cobertura de la asamblea de pueblo en contra del aumento a las tarifas.

