‘No matarás’: recordatorio a Milei

Geopolítica

Por Manuel Ludueña

Para Prensa Sin Censura

En medio del conflicto bélico que Estados Unidos e Israel iniciaron contra el pueblo de Irán, el presidente de la República Argentina reafirmó su postura a favor de quienes provocaron el conflicto en Medio Oriente, como si el país fuera parte de la guerra. En el 34 aniversario del atentado a la embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires, el mandatario aseguró que “frente al terrorismo no puede haber tregua”.

La gestión del gobierno, ejercida por el Poder Ejecutivo de la Nación Argentina, corroe los principios históricos de no agresión, de búsqueda pacífica para la resolución de conflictos y de propender a superarlos en el marco de la Naciones Unidas, como toda instancia que pudiera llevar o contribuir a desestabilizar el ámbito internacional. 

La diplomacia de la agresión, de la descalificación que desalienten la búsqueda de resoluciones sin accionares bélicos, invierte la base de los principios de velar por una vida digna para todos los habitantes, resguardando los bienes comunes.

El presidente aseguró que: “Argentina combate el terrorismo y defendemos la libertad. Israel es un aliado estratégico de nuestro país y, por eso, reafirmamos nuestro compromiso porque creemos que es lo correcto. Llevamos la moral como política de Estado”. Aceptar esa expresión es contribuir a diseminar enfrentamientos con otros pueblos del mundo o, aún peor, declarar la voluntad de asociarse para favorecer enfrentamientos militares, lo cual envilece la investidura para representar internacionalmente al pueblo argentino. 

Es inaceptable que los pueblos queden involucrados como partícipes de declaraciones perpetradas con relación a alinearse militarmente contra otros pueblos hermanos de la Tierra. Más aún cuando puede dar lugar a transformarse en táctica para reforzar la seguridad interior e inmovilizar la libertad de expresión de los mismos -remedo de los tiempos de gobiernos de facto-. La memoria, la verdad y la justicia claman por Nunca Más.

Tampoco son aceptables los acuerdos militares que puedan llevar a prácticas de intervención contrarias a la autodeterminación de los pueblos con argumentos de “guerra contra las drogas”, como el “Escudo de las Américas”. Fórmula gastada para intervenir en los países del área, de nula eficacia en la eliminación del narcotráfico, que, en segundo lugar, podría contribuir a limitar, aún más, toda expresión política interna contrahegemónica, y, en tercer lugar, como vigilancia para detectar la influencia de potencias extra hemisféricas. Combo que habilita al control imperial y presagia la tríada de opresión, tortura y desaparición de personas en el continente y las islas de Abya Yala.

El interés economicista, esencia del accionar de las guerras, subyuga la vida de más de 7 mil millones de personas, utilizando grupos armados -Estatales y paraestatales- favorecidos por la ciencia de la muerte, las tecnologías del siniestro, las empresas armamentistas de la extinción y las financieras del 1 por ciento de los habitantes más ricos del mundo. 

La guerra no nos representa. No es el sentir de los pueblos. No se puede “ser” en la guerra porque se busca la muerte y el sometimiento. La “vida” es cooperación, convivencia, reproducción, resistencia. En Abya Yala se ofrenda y se agradece la Vida.

24 de marzo de 2026, Argentina

Foto/Freepik

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