Don Pedro González no murió de vejez, sino de tristeza

Leyes y Tribunales

El sistema fue más eficiente matando de tristeza a Don Pedro González de León que cumpliendo con la ley federal que lo protegía

Publicado por Ley ADA Puerto Rico

Un hombre de 91 años. Un grillete. Cero acomodos. Una muerte.
Hay algo brutalmente eficiente en el sistema de justicia de Puerto Rico. No para hacer justicia — eso siempre tarda. Sino para destruir a quien se atreve a pedirla.

A Don Pedro González de León le tomó una vida entera — literalmente, 91 años — construir un hogar en Hatillo. Tres décadas viviendo en el mismo lugar. Al sistema le tomó semanas quitárselo todo: su casa, su mascota, su rutina, su dignidad, sus ganas de vivir.

Le pusieron un grillete electrónico en el tobillo.

Como si fuera un narcotraficante prófugo. No un hombre nonagenario que necesitaba ayuda para caminar hasta el baño.

El grillete le destrozó la piel. La burocracia le destrozó la vida.

El grillete le causó dermatitis documentada. El 16 de enero de 2026, un médico lo certificó por escrito. No era opinión — era diagnóstico.

Se presentó una Moción Urgente ante la Sala Superior de Arecibo. Se invocó todo lo que había que invocar:

→ ADA, Título II — la ley federal que prohíbe que el gobierno discrimine por discapacidad.

→ Sección 504 de la Ley de Rehabilitación — que aplica a toda agencia que recibe fondos federales (y el sistema judicial de Puerto Rico recibe millones).

→ Carta de Derechos del Adulto Mayor, Ley 121-2019 — que protege a toda persona mayor de 60 años.

→ Jurisprudencia federal directamente aplicable — Mathis v. U.S. Parole Commission (2024-2025), donde un tribunal federal dijo, claro como el agua: cuando un dispositivo de supervisión causa más daño a una persona con discapacidad que a una sin ella, el gobierno tiene que buscar alternativas.

Todo en orden. Todo correcto. Todo a tiempo.

¿Y el acomodo razonable?

Todavía lo estaban evaluando cuando Don Pedro dejó de respirar.

Murió por el sistema

Su sobrina, Perla González, lo dijo en una oración que ningún tribunal se atrevió a escribir en una resolución:

«Mi tío Pedro murió de dolor y de tristeza. La depresión fue muy grande.»

No murió de viejo.

No murió de enfermedad.

Murió de que lo arrancaron de todo lo que conocía — su casa, su gente, su perro — y lo metieron en una facilidad con un aparato en el tobillo que le comía la piel, mientras el sistema se tomaba su dulce tiempo para decidir si un hombre que no podía caminar solo merecía que le quitaran el grillete.

La respuesta llegó tarde. La muerte fue más puntual que el gobierno.

Lo que el gobierno tenía disponible y decidió ignorar. Esto es lo que más indigna. No es que no existieran alternativas.

La política federal de los propios Tribunales de Estados Unidos reconoce opciones para personas con condiciones médicas verificadas:

* Verificación de voz telefónica — llamadas automatizadas que confirman presencia por huella vocal.
* Reportes del personal de facilidad — la propia institución certifica que la persona está ahí. Don Pedro estaba en un hogar de cuido 24/7. ¿A dónde iba a huir? ¿Al bingo?
* Dispositivo de muñeca — cuando el tobillo está médicamente contraindicado.
* Aplicaciones con verificación biométrica — check-in con reconocimiento facial desde el celular.

La política federal dice textualmente que debe usarse «la opción de monitoreo más rentable y menos restrictiva.» Para un señor de 91 años en una facilidad cerrada, el grillete de tobillo no era la opción menos restrictiva. Era la más perezosa.

¿Qué es un «acomodo razonable»? Porque ese término suena a cosa de abogados, y eso es parte del problema.

Un acomodo razonable no es un favor. No es una cortesía. No es algo que el gobierno te da si le caes bien.

Es esto, en arroz y habichuelas:

Si el gobierno te procesa, te supervisa, te encarcela, o te impone condiciones — y tú tienes una discapacidad, una condición médica, una limitación física — el gobierno tiene la OBLIGACIÓN LEGAL de ajustar lo que te impone para que no te cause más daño del necesario.

¿Grillete que te rompe la piel? El gobierno tiene que buscar otra opción.

¿Facilidad que no es accesible? El gobierno tiene que mover la vista o proveer acceso.

¿Condición de supervisión que una persona físicamente no puede cumplir? El gobierno tiene que modificarla.

No cuando quiera. No cuando le convenga. No cuando se muera el compareciente.

Ahora. Bajo ley federal. Con determinación escrita si dice que no.
Eso dice el 28 CFR § 35.164. Y eso es lo que se le exigió al Tribunal de Arecibo.

La pregunta que Puerto Rico tiene que contestar:
Si Don Pedro — con abogados de derechos civiles activos, con una moción urgente presentada, con certificación médica, con toda la ley federal a su favor — no recibió su acomodo razonable a tiempo…

¿Qué pasa con tu abuela?
¿Qué pasa con tu padre?
¿Qué pasa con los miles de adultos mayores en Puerto Rico que ni siquiera saben que tienen ese derecho?

Puerto Rico tiene una de las poblaciones más envejecientes del hemisferio. Cada año hay más Don Pedros. Y el sistema sigue operando como si el ADA fuera una sugerencia y no una ley federal vinculante con remedios y consecuencias.

Esto no es solo una historia triste. Es un llamado a la guerra.
No la guerra de violencia. La guerra de conocimiento. La guerra de exigir lo que es tuyo por derecho.

Si tienes un familiar mayor bajo supervisión del gobierno:

* Exige evaluación médica que documente cualquier daño del dispositivo.

* Invoca el ADA, Título II, y la Sección 504 — por escrito, con copia.

* Exige alternativas. Existen. El gobierno las conoce. Que las implemente.

* Si te dicen que no, exige la determinación por escrito — porque la ley los obliga a dártela (28 CFR § 35.164).

* Busca un abogado de derechos civiles. No mañana. Hoy. Porque si algo nos enseñó Don Pedro González de León con su vida y con su muerte, es esto:

En Puerto Rico, esperar a que el sistema cumpla la ley puede costarte la vida.

No esperes.
Pelea.
Exige.

Porque un acomodo razonable no debería llegar después del funeral.

Descanse en paz, Don Pedro. Que su caso no descanse hasta que cambie algo.

Si usted o un familiar enfrenta una situación similar, tiene derechos. Comuníquese con Ley ADA Puerto Rico a:

@LeyADAPR

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