Cultura-In Memoriam
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
¿Cómo Willie Colón terminó como un simpatizante de Donald Trump y un aliado de Make America Great Again [MAGA]?
Es un secreto que se llevó a la tumba.
La gente tiene derecho a pensar diferente hoy a lo que pensó ayer o pudiera pensar mañana. En el caso de Willie, su aporte a la cultura es INCONMENSURABLE y, a pesar de sus contradicciones ideológicas, a nuestro juicio no eclipsan su grandeza e importancia cultural e histórica, aunque no faltan algunos “fanáticos” recalcitrantes que aprovecharon su comunión trumpista para desmerecer su trabajo.
La obra de Willie Colón lo inmortaliza, no así sus posturas políticas, como tampoco se debe ser del todo implacable con las felicitaciones de Rubén Blades a María Corina Machado después del Nobel de la Paz.
En 1991, hace 35 años, Willie Colón dedicó el disco “Honra y Cultura” a Puerto Rico, aprovechando la coyuntura del Quinto Centenario de su colonización.
Willie despertó políticamente junto a Blades, se me ocurre pensar, porque de lo contrario no hubiera endosado canciones como “Pablo Pueblo”, “Pueblo”, “Según el color”, “Plástico”, “Siembra” y “Tiburón”.
Cuando firma con la multinacional Sony Discos debuta en 1990 con “Color americano”, que incluye la canción homónima y “Colgaditos”, una denuncia social de la explotación infantil.
En “Honra y cultura” fue más radical con “No” y, en particular, con “Quinientos años” del ponceño Augusto Coen, director de orquesta y compositor nacido en 1895 que emigró a Nueva York, donde fue muy popular.
La letra de “Quinientos años” versa así:
Hacen quinientos años que aprisionada
Llora sin esperanza su triste pena
Sin que a nadie le importe su amargura
Sin que a nadie la importe su condena.
Año tras año solo se escuchan
Canciones y lamentos de dolor.
Levanta la frente, lucha y no temas.
¿Por qué te quejas?
¿Por qué no gritas?
Arranca de un tirón la vil cadena.
Nunca te humilles.
No implores caridad.
No temas al grande si te mancilla.
Porque los grandes solo son grandes
Para aquel que se arrodilla.
Coro: Arranca de un tirٕón la vil cadena.
“Quinientos años” es una canción anti norteamericana y anti imperial; una denuncia del ultraje colonial; una letra de emancipación política y de reafirmación nacional.
En el primero de dos mambos Willie Colón repite la mención de los pueblos latinoamericanos que en 1978 junto a Blades enumeraron en “Plástico”.
Willie menciona a Borinquen, Ecuador, Brasil, Nicaragua, Chile, Panamá, Argentina, Honduras, Bolivia, Cuba, México, Quisqueya, Perú, Costa Rica, Colombia, Uruguay, Guatemala y Venezuela.
Antes de Benito en el show del medio tiempo del Super Bowl, Willie Colón convocó a la unión de los pueblos latinoamericanos con Blades en “Siembra” y 13 años después en la secuencia de “Honra y cultura”.
Los soneos son radicales:
“Arranca ya la cadena/¿por qué te quejas?/si tu no gritas/no mereces pena”.
“Oye arranca de un tirón/si tienes la inclinación/con una declaración/de tu emancipación”.
“Si no quieres tú no te quedes/no aceptes plato de segunda mesa/no te arrodilles”.
“Quinientos años, quinientos años de amargura/triste y desolada levántate y da cara/nunca te humilles”.
En 1991 la leyenda de la salsa comentó en entrevista con este periodista cultural que deseaba participar en la solución del estatus colonial de Puerto Rico. Orientaba su ideal a una integración con América Latina y el Caribe, justo en concordancia con el concepto del concierto “Una Sola Casa: Latinoamérica Unida” que presentó con Blades en Bellas Artes
“Borinquen merece un trato especial ya que los compatriotas que hoy viven en mi patria tendrán que enfrentar situaciones y tomar decisiones que cambiarán nuestro sitial en el mundo. Este álbum es parte de mi aportación para la solución final en la cual quiero participar”.
Así lo escribió y firmó el 28 de abril de 1991, día de su cumpleaños 41, en las notas discográficas del álbum “Honra y Cultura”.
¿Cómo cambió?
¿Qué le sucedió?
¿Por qué asumió lo que parecieron posturas fascistas?
Nadie se lo preguntó, que sepa yo.
Lo cierto es que una semana después de su muerte, la obra de El Malo del Bronx trasciende con mucho más peso que sus contradicciones políticas e ideológicas.
¡Descanse en paz, Willie Colón!

