Ambiente
JAIME TORRES TORRES
PRENSA SIN CENSURA
Dos expertos; una doctora en arqueología ambiental y marítima y un investigador arrecifal, explicaron, desde el rigor científico, su bagaje académico y su experiencia en el estudio de las costas de Puerto Rico, lo que pudiera acarrear el PC25 que redefine la zona marítimo terrestre si, tras ser aprobado en la Cámara de Representantes, es endosado por el Senado y eventualmente convertido en ley por la gobernadora Jenniffer González.
En entrevista exclusiva para Prensa Sin Censura, realizada en las inmediaciones de Punta Bandera en Luquillo, la Dra. Mariela Declet Pérez y Ricardo Laureano detallaron las razones por las cuales el PC25 se necesita colgar en el Senado.
“Sería un impacto devastador porque estamos hablando de una redefinición de la zona marítimo terrestre, en la cual no se toman en consideración aspectos importantes, como el aumento en el nivel del mar, la marejada ciclónica y lo que propone básicamente es reducir la zona marítimo terrestre, en lugar de ampliarla, que es lo que debiéramos estar considerando por los cambios en la erosión acelerada que se observa en la Isla de Puerto Rico”, dijo la arqueóloga ambiental y marítima.
El PC25 es peligroso porque podría privar al Pueblo de acceso a sus bienes de dominio público. “Podría alterar el acceso porque estamos viendo esa reducción del área al poner en propenso que las construcciones sean más cerca de la costa, lo que en un futuro significaría que cuando el nivel del mar siga subiendo, que es lo que vemos, el agua estará chocando con esas estructuras y tendremos más estructuras dentro del agua, cemento y falta de arena, lo que impedirá que no tengamos el espacio de recreación que históricamente hemos disfrutado en Puerto Rico”, explicó la doctora Declet Pérez, quien propone que no se firme en el Senado y que se expanda la zona marítimo terrestre más tierra adentro.
“50 metros no dan. El nivel del mar está subiendo a una velocidad que no estaba contemplada. Según los modelos climáticos, estamos más acelerados de lo que se había contemplado. Por lo tanto, se deben tomar medidas pensando en el futuro. Unos 150 ó 200 metros tierra adentro para entonces dar tiempo y espacio para que se logren los esfuerzos de restauración de dunas”.
Por su parte, Ricardo Laureano reflexionó sobre el escenario de Punta Bandera la mañana del martes 17 de febrero, en que desarrollamos la entrevista.
“Ahora no tenemos una marejada grande y esto es bajamar y muy probable esté secando porque parte de la arena se ve húmeda. Si tenemos una marejada se va por encima de las rampas que observamos en la orilla y entra allá adentro [en el bosque costero] donde vimos materia de algas descompuestas de hace mucho tiempo. El problema que tenemos con este tipo de legislación que se busca aprobar es que vamos a perder un espacio y no conforme con eso, si estamos desarrollando proyectos de restauración de dunas, ¿los estamos desarrollando para que les construyan encima?”, detalló Laureano al puntualizar que se afectaría el turismo playero, la biodiversidad de la zona, en particular el anidaje y eclosión de la tortuga marina, y se perjudicarían las barreras arrecifales que protegen la costa en escenarios de marejadas por eventos extremos.

