Geopolítica
Por Antonio Camacho
Frente Anti electoral (FAE)
Tenemos muchísimas razones para repudiar las prácticas militares.
Primero– porque cuando hablamos de militarismo, hablamos del envenenamiento con metales pesados de nuestra tierra, ríos y mares y del esparcimiento en la atmósfera de toneladas de micropartículas producto de las explosiones balísticas y causantes de cánceres, problemas respiratorios y decenas de otras enfermedades.
También, por la constante intranquilidad y sobresaltos de las personas que viven alrededor de las bases debido al ruido de las explosiones y el constante temor a ser destrozadas por una bomba como pasó con David Sanes en Vieques.
Segundo– Repudiamos el militarismo imperial capitalista en nuestra patria, porque ese militarismo no está dirigido para la defensa nacional ni para la defensa de la democracia como mentirosamente nos han hecho creer. Ese militarismo es el instrumento imperialista para su expansión territorial en detrimento de la integridad territorial de otros países. Claramente lo podemos ver en sus pretensiones de apoderarse de Groenlandia, del canal de Panamá y del Golfo de México.
Tercero – Repudiamos ese militarismo porque pisotea las leyes internacionales para imponer sus políticas de despojo y saqueo. Porque es el instrumento para invadir naciones, violar su soberanía y cometer genocidio y así saquear su petróleo y demás riquezas como lo hicieron en Libia, Irak, Siria, Gaza, e intentan hacer en Irán y Venezuela.
Cuarto– Porque ese militarismo no tiene conciencia humana. Es un instrumento deshumanizado, sádico, diabólico que se nutre de ríos de sangre de los pueblos más débiles para enriquecer el complejo militar norteamericano.
Quinto– Repudiamos el militarismo imperial capitalista con todas las fuerzas de nuestra conciencia porque ese militarismo, cuando los imperios están en decadencia, como en este momento histórico es el caso de Estados Unidos, necesitan exprimir sus respectivos pueblos para fortalecer el aparato militar.
Hemos visto como eliminan servicios públicos, encarecen el costo de la educación, servicios médicos, las contribuciones, gravan las importaciones, crean inflación, debilitan el valor de la moneda, empobrecen a la clase trabajadora y persiguen a los indocumentados al mismo tiempo que incrementan desproporcionalmente el gasto militar.
Sexto– Repudiamos ese militarismo con todas las fuerzas de nuestra conciencia porque tan pronto la gente, frustrada y cansada, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico, se lance a la calle a protestar por el encarecimiento de la vida será reprimida y aplastada por los agentes de ese militarismo. Esto es lo que han vivido los residentes de Minnesota bajo las milicias de inmigración: palizas, arrestos indiscriminados, allanamientos de morada sin ninguna orden judicial, detenciones arbitrarias y el vil asesinato de una mujer y un hombre blancos.
Asesinatos claramente captados por las cámaras, pero que quedarán impunes porque los psicópatas fascistas de ese militarismo se abanderizan con los asesinos y condenan a las víctimas.
Séptimo– Repudiamos el militarismo imperial capitalista porque ese militarismo si no se detiene a tiempo nos arrastrará a una tercera guerra mundial y por ende a la destrucción de la Humanidad.
Este es el militarismo que toda persona moral, toda persona ética, toda persona con principios religiosos, toda persona con conciencia social debe repudiar.
¡Estamos con la vida no con la muerte!
¡Fuera el militarismo de nuestra patria!

