Cultura
Denuncian deterioro de condiciones laborales y de servicio al público en edificios históricos administrados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña
(13 de febrero de 2026, San Juan, Puerto Rico) – PROSOL UTIER. que representa a los trabajadores y trabajadoras del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), expresa su profunda preocupación ante la utilización de edificios históricos para actividades privadas mediante contratos de renta sin controles adecuados que, lejos de fortalecer su conservación y operación, están provocando interrupciones en los servicios al público, afectando las labores del personal y exponiendo a empleados y visitantes a condiciones inaceptables.
Recientemente, en el Museo Casa Blanca, se celebraron actividades privadas durante varios días consecutivos mientras persistía un problema de desbordamiento de aguas usadas en las facilidades sanitarias. La situación no fue atendida con la urgencia requerida, obligando al personal a continuar labores en condiciones insalubres y exponiendo al público visitante y a los propios arrendatarios a instalaciones en mal estado.
“Ante esta realidad, surge una pregunta legítima: ¿en qué se invierten los ingresos generados por el alquiler de estos espacios históricos si continúan los problemas de mantenimiento, faltan reparaciones esenciales y se consumen materiales operacionales sin que se vean mejoras en las instalaciones? Resulta preocupante que los edificios patrimoniales, en lugar de beneficiarse de estos ingresos, continúen deteriorándose mientras el personal debe ofrecer servicios en condiciones precarias”, expresó Marisel Flores, presidenta del CapituloProsol UTIER ICP
De otra parte, el presidente de la Junta de Directores y Coordinador de Prosol UTIER, Ángel Figueroa Jaramillo señala que existe un cuadro general de desorganización y falta de liderazgo efectivo. “Dentro del Programa de Museos y Parques, no existe una visión clara de la preservación y conservación del nuestro patrimonio nacional situación que impacta directamente la conservación de los espacios patrimoniales y la calidad del servicio al público”, dijo.
Se señala igualmente que, en lugar de atender de forma responsable las preocupaciones internas y los señalamientos sobre problemas administrativos, la atención institucional parece concentrarse en reaccionar ante denuncias anónimas, en vez de resolver las situaciones que afectan diariamente a empleados y visitantes.
PROSOL UTIER afirma que se han intentado múltiples vías de diálogo para proteger tanto al personal como al patrimonio cultural del país. Sin embargo, las controversias continúan desplazándose a instancias administrativas y legales externas, en lugar de resolverse mediante una gestión responsable y preventiva que fortalezca las relaciones laborales y la operación institucional.
“Puerto Rico merece instituciones culturales sólidas, transparentes y comprometidas con la preservación del patrimonio y con el bienestar de quienes lo custodian y sirven al público. La situación actual exige acciones correctivas inmediatas y un compromiso real con la administración responsable de nuestros espacios históricos. Es importante es corregir, no desmantelar el ICP ni destruirlo”, concluyeron.


