Libertinajes del Imperialismo

Geopolítica

Periodista Manuel Ludueña

Abya Yala Soberana

En “La Traición de la Opulencia” J.P. Dupuy y J. Robert (1979) plantean que “La opulencia, acaso la nota característica de las sociedades avanzadas, acaba siendo traicionada por sus propios rituales”, se refiere a que las herramientas e instituciones creadas para determinados fines son los factores que obstaculizan el acceso a los mismos fines, más concretamente detallan que: la medicina nos enferma, la escuela nos embrutece, las comunicaciones nos vuelven sordos y mudos, el transporte nos inmoviliza. Hoy no podemos más que ampliar la lista: los acuerdos de Naciones Unidas no se cumplen, las elecciones presidenciales en los países son digitadas por intereses económico financieros, los contenidos de las comunicaciones sociales son privatizadas, las sospechas son “ajusticiadas” automáticamente. Es un panorama sombrío, en todos los continentes, donde las sociedades reclaman esclarecimiento, paz y un nuevo horizonte. 

Reconfiguración Hegemónica

Recientemente, el poder Ejecutivo de EEUU comenzó a desplegar una serie de estrategias y tácticas, en representación de la plutocracia norteamericana, con el horizonte de conformar un macro Monopolio Made in USA. Para impone, tácitamente, que “Todos los caminos conducen al crecimiento del empresariado de EEUU”. No hay ninguna sofisticación, solo márquetin del miedo y asesinatos mediatizados. Se trata de una combinación de modos de operar, de condicionamientos con un accionar geoeconómico para obtener resultados que sostengan y acrecienten la riqueza y la acumulación empresarial, mediante una horrorosa deshumanización racial. 

EEUU cumple y recrea el mandato del capitalismo europeo: expansión, conquista, robo, narrativa, colonización, sometimiento o exterminio, absorción y endeudamiento, en atención a la premura y en aras del crecimiento productivista y el consumo. 

El avance autónomo de articulación entre Rusia y China en cuestiones de energía, comercialización, recursos naturales, militarización, ha sido y es una limitación al hegemonismo estadounidense. Debilitamiento que se profundiza ante la integración y acciones complementarias con otros países y el avance en un sistema de intercambios, comercialización, financiamiento y compensación monetaria, y territoriales multiprósitos, tal como el Camino y la Franja de la Seda y el Corredor Transantártico. 

Todo tiempo pasado fue igual

El estilo y la ambición norteamericana se origina desde el propio proceso independentista de las 13 colonias inglesas (1776-1787) y se acrecienta, mediante exterminio, expansión y esclavismo, sobre su entorno inmediato. Avanza hacia su hegemonismo como Imperio mediante diversas acciones de posicionamiento y adoptando la sentencia bíblica de “destino manifiesto” (1803), narrativa que se amplifica con la doctrina Monroe de “américa para los americanos” (1823), el corolario Roosevelt sobre el “derecho a intervenir militarmente en América Latina para estabilizarla y prevenir la intervención europea” como fundamento de sometimiento territorial y poblacional (1904) y, el corolario Lonch (1912) por el cual “EEUU se opone a cualquier adquisición indirecta de territorios del hemisferio por potencias extra hemisféricas”. Instancias que se acrecentaron tras la Primera y la Segunda guerra mundial (finalizadas en 1918 y 1945, respectivamente). La posición Imperialista se consolida con el Consenso de Washington (1990) y la desintegración de la URSS (1991), divulgando el “fin de la historia” y el relato de la inexistencia de alternativa al capitalismo. Desde entonces, se sucedieron decenas de persecuciones donde la guerra se transforma, durante este siglo, en la caza del enemigo, guerra cinegética; así, en América Latina secuestraron tres (3) presidentes en ejercicio -Manuel Antonio Noriega de Panamá (1990), Jean Bertrand Aristide de Haití (2004) y Manuel Zelaya de Honduras (2009)- y otros tantos presidentes depuestos para establecer autoridades afines. 

Fuerza bruta

A partir de 2025, segunda presidencia de Donald Trump, se ejerce un despliegue de seguridad transcontinental, intracontinental e interestatal, que, ante el desvanecimiento de su hegemonismo y la falta de perspectiva de dominación en el largo plazo, busca hilvanar un Hiperimperialismo basado en: 750 bases militares en 80 países y 159 ciudades, un presupuesto militar equivalente al de las tres (3) mayores potencias militares mundiales juntas y con un dispositivo militar atómico-digital-industrial-financiero superlativo.

Desde el “Día de la Liberación” (2 de abril de 2025), de aumento de impuestos a las importaciones, los acuerdos comerciales (con El Salvador, Guatemala, Ecuador, Argentina; noviembre de 2025), la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, enfocada en las migraciones, drogas y delitos e influencia de China (noviembre 2025) y el corolario Trump “negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro territorio”. También, las presiones político electorales (en Argentina, Honduras, Ecuador, Chile), las amenazas a países (como Panamá, Venezuela, Cuba, Colombia y Mexico), las matanzas en aguas internacionales del Caribe (con 115 asesinatos extrajudiciales sin reconocimiento, en 35 acciones contra embarcaciones, en noviembre y diciembre de 2025), la provisión de armamentos a Ucrania, Israel y Japón, las infiltraciones para desestabilizar gobiernos en el Congo, Irán, Siria y Taiwan. Recientemente, 80 muertos y el secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa (3 de enero de 2026), la antigua demanda de posesión sobre Groenlandia (desde 1867 y reiterada en diversos gobiernos estadounidenses), los anuncios de la “Verdadera Seguridad Nacional e Internacional” de dominación militar, la conformación de la “Junta de Paz para Gaza” y la iniciativa de dos (2) desarrollos inmobiliarios sobre los cadáveres palestinos (Davos, 21 de enero 2026). Todo ello, sazonado por una guerra cognitiva de: disputa por la información, la construcción de enemigos y la manipulación de los medios, las redes sociales y la inteligencia artificial. Es el abanico del avasallamiento y el cinismo que opera en un mundo sin reglas, violando despóticamente la soberanía de los países.

Debilidades de la seguridad

El Plan de Seguridad de EEUU, exhibido en el Caribe, mostró una inusitada maniobra militar eminentemente desigual para con su presa.  

El despliegue en Caracas basado en la capacidad tecnológica electrónica de vigilancia, paralizó radares, inhabilitó el funcionamiento del sistema de energía eléctrica y de comunicaciones, aseguró el ataque aéreo, así como el desempeño de los operadores Delta con visión nocturna y armamento de precisión. Cabe plantearse que, en sí, tiene la semilla de la debilidad; se presenta como un sistema materialmente poderoso, pero es un sistema vulnerable, interferible y neutralizable mediante ataques informáticos.

Por otra parte, cuando observamos la localización de EEUU frente a los territorios que pretende, esta en el centro entre Groenlandia y Tierra del Fuego, entre los Océanos Pacífico y Atlántico, rodeado con decenas de bases militares distribuidas en el continente americano, la disponibilidad del mayor armamento atómico y 8.500 satélites -de vigilancia, científicos, para internet de alta velocidad-. Es decir, un complejo militar y de seguridad que parece procurar invulnerabilidad, que se acrecienta en el propio territorio norteamericano con el proyectado escudo de defensa antimisiles Cúpula Dorada (mayo 2025). Es el costo de la inseguridad de la hiperhegemonía, pudiendo, no obstante, quedar atrapados con la toma de llave del aikido.

Cambian sus tecnologías, pero no su comprensión de mundo

Los capitalistas siempre anularon la dignidad del otro; ha sido una constante. Pero, actualmente, la ferocidad, el aniquilamiento por presunción, transforma a los capitalistas norteamericanos y a sus socios europeos e israelíes en emprendedores sin sentimientos, a tal punto que obturan las palabras. Solo conciben administrar con la sensibilidad mecánica de los robots que ordena, asesina poblaciones (algoritmos Palantir y armamento estadounidense), implosiona edificios e infraestructuras y arrasa bienes naturales para “construir civilización”, en un despliegue de posicionamiento geoeconómico, donde la política procura asegurar la localización estratégica de bases militares de control, la disponibilidad de reservas energéticas y minerales para la producción y financiarización, enunciando que Estados Unidos fomentará los movimientos antiétnicos en europa (JD Vance, febrero 2025), “sin inmiscuirse en otros ámbitos”, ni «imponer cambios democráticos o sociales que difieran ampliamente de sus tradiciones e historias» (Trump, diciembre 2025).

Todo anhelo humanista, de comunidad de vida, de reencuentro, de valorar lo intersubjetivo y una ética, alejados de la cosificación, lo instrumental, lo artificial, esta deslegitimado, preñando dudas y fragmentando, difundiendo odio, inseguridad y exacerbando el individualismo y la acumulación como principios de existencia.

La violencia envenena, repliega, encadena al “tanto tienes, tantos vales”, al futuro inviable del tener y no ser. Ese no es el mundo de la vida, de la reciprocidad, de la cooperación, del cuidado. Las comunidades de Abya Yala siguen en resistencia pacífica, desde hace más de 500 años, por un mundo donde podamos estar todos; esa es nuestra meta. 

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