Editorial
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
Comenzó la cuenta regresiva para el desahucio de doña Ramona en Playuela.
Los hermanos Carlos y Víctor Añeses, de Playa India SE, aseguran que son los titulares del solar que Ramona y sus hermanos ocupan. A través de artículos publicados en Prensa Sin Censura han sustentado de manera categórica e inequívoca su titularidad.
Finalmente han logrado que el Tribunal de Primera Instancia de Aguadilla establezca como fecha límite para que Ramona abandone su casa el plazo de 20 días a partir del pasado 20 de enero de 2026, que se cumplirán el domingo 8 de febrero.
Los demandados por los hermanos Añeses, según la sentencia del juez Miguel Trabal, son Ramona Cruz Sanabria, su esposo Jacobo Pérez y los hermanos Margot y Jesús Cruz Sanabria, adultos mayores con discapacidades.
Sin embargo, es más lo que tienen que perder los hermanos Añeses que lo que pudieran ganar en este proceso de desahucio. A pesar de que es indiscutible el valor de la propiedad, toda vez está localizada en la cima de una acantilado con una panorámica vista espectacular hacia el pasaje de la Mona y parte del Atlántico, lo que la convierte en un lugar de ensueño, los hermanos Añeses pudieran recordar que ‘perdiendo’ también se gana y mucho.
Ramona alega que su familia ha residido ahí por generaciones. Hoy ella ocupa el lugar junto a Jacobo y sus hermanos.
Los hermanos Añeses, en artículos publicados en Prensa Sin Censura, insisten en el desahucio. Pero olvidan que hay una opinión pública, tanto en la calle o en el plano real como a nivel virtual o las redes sociales, que ha dicho que se solidariza con Ramona y su familia y hará lo imposible para evitar el desahucio.
Hay manifestaciones programadas y recorridos por las calles de Aguadilla, como la que se realizará el sábado 7 de febrero a las 5 pm frente al tribunal.
A sus edades, pues también son adultos mayores, a los hermanos Añeses no les falta nada. Y aunque a sus instancias el tribunal ha emitido la sentencia de desahucio, aún podrían revertirla por una consideración CÍVICA y si se quiere humana, en aras de justicia social con adultos mayores enfermos.
El desahucio posiblemente les revertirá como búmeran con el repudio y el escarnio de parte de la sociedad.
Seguramente perderán paz y sosiego, privacidad, quizás seguridad y quién sabe si sumarán amargura a sus conciencias si ocurre una fatalidad durante la operación de desahucio. Eso sería parte de lo que perderían y es DEMASIADO.
Podrían quedar ante la opinión pública y el País como unos villanos. ¿Necesitan los hermanos Añeses eso? Definitivamente no.
La opinión editorial de Prensa Sin Censura es que ganarían mucho si, a pesar de la orden del tribunal, intentan revertirla en aras del respeto al respaldo y la simpatía popular a favor de Ramona.

Uno de los hermanos Añeses [Carlos] es abogado y podría suscribir un documento tipo declaración jurada en el que detalle que el día que fallezcan Ramona, su esposo Jacobo y los hermanos de la señora la propiedad que insisten les pertenece finalmente la recuperarían y podrían vender si es lo que planifican [porque vale muchísimo dinero, pero su PAZ más].
Posiblemente estamos hablando de varios años, o quién sabe si un tiempo más considerable, lo cierto es que al final del día ni los hermanos Añeses ni Ramona y su familia podrán disfrutar del lugar eternamente porque la vida es una brevedad, un suspiro, efímera por demás y casi un espejismo.
Mejor es vivir en paz, cediendo un poco, que vivir atormentados el resto de sus días.
Hay un Pueblo a favor de Ramona y eso merece consideración.


