Geopolítica–Opinión
Antonio Camacho
Para Prensa Sin Censura
La inviolabilidad de las soberanías nacionales y la obediencia estricta al derecho internacional, según ha sido establecido por la carta de las Naciones Unidas, no son principios vacíos sujetos al cumplimiento caprichoso de una que otra nación, son la base misma de la paz mundial y la armonía entre las naciones.
Si algo debemos aprender de la historia es que cuando una nación viola descaradamente estos principios, como hicieron las grandes potencias antes y durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, otras potencias se sienten inclinadas, amenazadas o impunes para hacer lo mismo arrastrando al mundo al caos y, por tanto, a grandes conflagraciones y enfrentamientos bélicos.
Trump en su prepotencia e ignorancia histórica, al igual que fue el führer alemán, alimentado por la ignorancia, cobardía e idolatría de grandes multitudes, muchos gobiernos títeres del mundo y del poder militar imperial que dirige, se cree impune al agredir a otras naciones, imponer su voluntad y apoderarse de sus recursos naturales.
Recordemos las causas de las grandes guerras mundiales y la confrontación que se desató por los misiles soviéticos en Cuba. Las preguntas que debemos hacernos ante las circunstancias del momento son: ¿Permanecerán otras potencias pasivas ante sus desmanes?¿Hasta cuándo Rusia, China, Paquistán, la India y la misma Europa van a tolerar las violaciones descaradas, al estilo de la Alemania nazi, de Estados Unidos y su cocainómano emperador?
La tolerancia tiene sus límites.

