‘Los yanquis jamás podrán someter a Venezuela a su control y dominio’

Geopolítica

Dr. Ramón Nenadich

Presidente ENSB

Para Prensa Sin Censura

El Gobierno Originario del Estado Nacional Soberano de Borinken quiere expresar por este medio su más profunda condena, repudio y rechazo a la agresión armada ejecutada por el ejército imperialista de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, así como el ilegal secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, y la diputada de la Asamblea Nacional, y primera dama Cilia Flores. Esta acción llevada a cabo por parte del gobierno neofascista dirigido por Donald J. Trump y su camarilla de asesinos, el pasado 3 de este mes, es violatoria del derecho internacional consagrado en la Carta de la Organización de Naciones Unidas, así como del propio ordenamiento jurídico del imperio yanqui.

Aun cuando el secretario de Estado Marco Rubio ha dicho que no fue una operación militar, sino de captura de un fugitivo de la justicia, lo cierto fue que las fuerzas militares imperialistas atacaron varios lugares importantes como torres eléctricas y cuarteles militares, provocando más de 80 personas asesinadas, entre militares y civiles, algunos de los cuales residían en pueblos lejos de la capital, Caracas.

Entre los muertos por ejecución extrajudicial y bombardeos indiscriminados, están 32 oficiales cubanos de la guardia de seguridad del presidente Maduro y más de 40 soldados del ejército venezolano. 

Asimismo, condenamos y rechazamos el uso de nuestro territorio nacional como base de operaciones del ejército invasor yanqui sobre nuestra tierra. Ésta es una muestra fehaciente más, de que la ocupación militar beligerante que los Estados Unidos cometieron contra nuestra patria el 25 de julio de 1898 sigue vigente.

Esto merece nuestro más profundo repudio, sobre todo cuando el gobierno yanqui bloqueó el espacio aéreo de nuestro país para llevar a cabo la invasión a Venezuela.  

Es obvio que las acusaciones contra el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores son solamente una cortina de humo para justificar su secuestro y salida del gobierno de ese país, con el propósito principal, según lo expresado por el propio Trump, de quedarse con las riquezas naturales venezolanas.

Ayer, el Departamento de Justicia estadounidense dijo que el otrora famoso Cartel de los Soles, en realidad, no existe, por lo que se vieron en la obligación de descartar ese cargo contra el presidente Maduro.  

Así que ahora resulta que esa organización criminal inexistente tampoco puede ser catalogada como terrorista, porque si no es real, tampoco puede cometer actos de terrorismo.  

El problema al que se enfrenta ahora el imperialismo, es al hecho de que la estructura del gobierno nacional bolivariano ha quedado casi intacta y el pueblo chavista no está dispuesto a entregar su patrimonio nacional a un imperio criminal, que lo que busca es volver a hacer de ese país un vasallo neocolonial más.  

Las amenazas del señor Trump lo que han hecho es unir aún más la voluntad de resistencia, no sólo del pueblo venezolano, sino de una gran parte de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Los yanquis jamás podrán someter a Venezuela a su control y dominio.

Sin embargo, la situación se presenta mucho más grave, ya que el propio presidente yanqui ha dicho que el próximo en su agenda agresiva va a ser Gustavo Petro y le seguirán Cuba, Nicaragua y México.  

Ésa es la verdadera razón del ataque a Venezuela, no es exclusivamente por el petróleo, sino también para enviar un mensaje a los demás gobiernos de la región de que ahora el emperador va por ellos.

Mientras, el problema más grave no es la desunión de América Latina, sino el hecho de que la extrema derecha zionista-fascista ya domina gran parte de nuestra región. Esta realidad incluye a los gobiernos de Argentina, Perú, Paraguay, Ecuador, Chile, El Salvador y Panamá, así como otros que no se ubican tan a la derecha pero que son colaboradores sumisos del imperio yanqui, como República Dominicana, Costa Rica, Guatemala y ahora Honduras.  

Este plan, concertado por el gobierno de Donald Trump, lo que busca es controlar a toda América Latina y el Caribe para consolidar su zona de influencia y asegurar la explotación de las riquezas de esos países para el beneficio de las élites estadounidenses, otorgándole una participación menor a las clases dirigentes criollas.  

Frente lo antes expuesto, hacemos un llamado a la unidad de todas las fuerzas anti-fascistas de la región, para rechazar esas políticas intervencionistas y ayudar a liberar a nuestros pueblos hermanos y al nuestro, del dominio al que nos ha sometido el imperialismo yanqui y sus aliados internos.  

Debe quedarnos claro que el ataque contra Venezuela constituye una declaración de guerra contra todos los gobiernos que muestren algún tipo de resistencia a las órdenes de Trump.  

Desafortunadamente, en América Latina y el Caribe siguen predominando las ideas y mentalidades que largos siglos de dominio colonial nos legaron. Estas formas colonialistas de comportamiento, se encuentran caracterizadas por el hecho de asumir posiciones políticas de pueblos vasallos. Y se encubren en unos “nacionalismos” superfluos que sólo han servido, desde la época de las independencias, para mantener a todos los pueblos latinoamericanos y caribeños divididos y enfrentados, como ocurre al presente.

Palacio Miraflores, Venezuela. Foto de ABC

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