El decadente imperio vuelve a hacer el ridículo

Geopolítica-Opinión

Por Antonio Camacho

Para Prensa Sin Censura

Es más poderosa la inteligencia que la fuerza. Estados Unidos tiene la fuerza pero carece de inteligencia.

Para la mente llana el Emperador Trump –con palabras de pueblo– se la comió con su ataque, a lo Don Vito Corleone de El Padrino, contra la hermana república Bolivariana de Venezuela. Muchos celebran con bombas y platillos el secuestro de los contemporáneos hermanos Graco, que luchan para empoderar a sus pueblos y sacarlos de la pobreza, la ignorancia y la insalubridad contra los depredadores de los recursos naturales patrios y acaparadores del capital. 

(En la antigua Roma los hermanos Tiberio y Cayo Sempronio Graco impulsaron reformas a favor de la plebe hambrienta, por lo que fueron asesinados a palos por la oligarquía dominante).

La mayoría de los autoproclamados humanos juran y perjuran que adoran a un Dios de amor, bondad y justicia, pero en su ignorancia desconocen que se han pasado la vida adorando al dios equivocado, al dios de la iniquidad. “Perdónalos que no saben lo que hacen.” Como simples ingenuos se dejan seducir por la mentira y la calumnia y ven la luz de la verdad como algo vano, sin sentido.

Estados Unidos se ensancha contra Venezuela, no porque sea un imperio poderoso, sino porque es un imperio en franca decadencia. Los imperios en estado decadente se convierten en bestias heridas de muerte y embisten contra todo a su paso.

Para ilustrar a los miopes que celebran el secuestro de Maduro, Trump no realizó ninguna hazaña en Venezuela, todo lo contrario, cometió su mayor metida de patas. No sólo se distinguió como el más grande violador del derecho internacional sino como el hampón que se hizo la ilusión de que el mundo es su vasallo. Y el mundo reaccionó y reaccionó en su contra y en detrimento de la imagen de Estados Unidos. 

Trump se hizo la idea de que con el secuestro de Maduro el pueblo venezolano reaccionaría como el pueblo azteca cuando Hernán Cortés secuestró a su emperador Moctezuma: que el pueblo quedaría sin dirección, se desataría el caos social, habría ingobernabilidad en Venezuela y sería necesaria la intervención de Estados Unidos para reestablecer el orden. 

Pero el pueblo venezolano le dio una lección de altura, civismo, consciencia social y sobre todo cohesión patriótica. Trump trató de destruir la revolución bolivariana y el pueblo indómito venezolano le ha demostrado que la revolución es indestructible.

Ha pretendido presentar a Maduro como un narcoterrorista, pero todas las mentes preclaras del mundo saben que todo es una calumniosa patraña para saquear las riquezas de Venezuela.

Quiso utilizar a Venezuela para intimidar a toda América del Sur, y América del Sur le responde con nuevos proyectos de unidad y posiciones contestatarias como Petro en Colombia, Lula en Brasil y Sheinbaum en México.

Quiso alejar la influencia de China en Sudamérica y China responde con cientos de miles de millones de dólares para préstamos a los países suramericanos con intereses 30% más bajos que los préstamos del Fondo Monetario Internacional.

Una información para aquéllos que celebran la invasión a Venezuela. En las próximas semanas serán bien recompensados con el incremento del valor del petróleo que se reflejará en el aumento del valor de la gasolina, los alimentos, los pasajes, etc. 

Para finalizar, les tengo malas noticias a los compulsivos masoquistas que, perturbados por las calumnias y la mentira oficial, se castigan a sí mismos.

El furor y la indignación a nivel mundial que ha creado la descarada invasión contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de sus gobernantes actuará como un bumerán en detrimento de los mismos Estados Unidos. Lo que obligará al imperio, más temprado que tarde, a dar marcha atrás y liberar a Maduro y a su esposa Cilia Flores.

Foto/publicada por Telemundo

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