¿A sacrificar culebras?

Especies Invasoras

(Nota del Editor: Esta historia fue publicada en 2024, pero no pierde actualidad.)

Dr. Rafael L. Joglar

Profesor Universitario

“La grandeza de una nación puede ser juzgada por la manera en que trata a sus animales”. 

Mahatma Gandhi 

Tenemos ante nosotros un reto de enormes proporciones. Cómo convivir en armonía con otras especies de animales, plantas y otros seres vivientes cuando nuestro pueblo conoce muy poco, si algo, sobre nuestra biodiversidad y además tiene marcadas tendencias a resolver conflictos por medio de la violencia.

Puerto Rico atraviesa la peor crisis ambiental en su historia moderna. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la destrucción de hábitat, la destrucción y privatización de las costas, y el incremento de las especies invasoras son sólo algunos de los componentes que la definen.

Los problemas de las especies invasoras en Puerto Rico han tomado proporciones alarmantes. Según el Grupo de Especialistas de Especies Invasoras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) una especie invasora es una que ha sido introducida a un ambiente donde no es nativa y que causa daños ambientales, económicos o a la salud humana.

Puerto Rico no está ajeno a especies invasoras. Cinco especies de anfibios, tres especies de monos, dos especies de ratas, ratones, mangostas, iguanas, caimanes, cerdos, cabros, venados, boas y pitones sólo por mencionar algunos ejemplos de vertebrados terrestres invasores en nuestra Isla. 

En el Departamento de Recursos Naturales debemos buscar personas con sensibilidad ambiental y comprometidas con la biodiversidad y los recursos naturales y no personas que actúan como verdugos o gatilleros de nuestra biodiversidad.

En medio de esta mega crisis ambiental surge una propuesta que lejos de ayudar a aliviarla la podría empeorar. Me refiero a que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) recientemente ha autorizado la caza (sin límite de cantidades) de cinco especies de culebras invasoras. Ya que en Puerto Rico casi nadie sabe distinguir las culebras nativas de las invasoras, me preocupa de sobremanera que esto pueda llevar a la matanza (masacre) de las culebras nativas de Puerto Rico y a maltrato animal. Sin una campaña efectiva y masiva de educación ambiental sobre nuestras culebras y en particular de nuestra Boa Puertorriqueña (que está en peligro de extinción), esta medida, lejos de ser una medida de conservación podría ser un error con serias y nefastas repercusiones para nuestra biodiversidad, que es desconocida por tantos, por no decir todos.

La realidad es que el problema de las especies invasoras se ha manejado muy mal en Puerto Rico. Hace 30 años, comenzamos a alertar al DRNA y al Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS) sobre las consecuencias de estas especies. No pasó nada. Hoy en día tampoco pasa nada. Mientras se habla de sacrificar culebras invasoras como una forma de controlarlas, estas se venden descaradamente en lugares públicos, ferias agrícolas y hasta en las redes sociales. Aquí no pasa nada.  

Antes que la gente comience a masacrar culebras a escopetazos o a machetazos, es importante considerar posibles consecuencias y otras alternativas.

¿Qué se debe hacer? La prevención siempre es la mejor opción en caso de las especies invasoras. Una vez estas especies han llegado, se han establecido y se convierten abundantes, es muy poco lo que se puede hacer. La educación es otra acción vital. Como le suelo decir a mis estudiantes: la educación puede hacer maravillas. Es por eso por lo que la educación ambiental sobre la Boa Puertorriqueña, otras culebras nativas, especies invasoras y nuestra biodiversidad es de vital importancia. Sin embargo, en vez de mejorar la educación, la estamos tirando a pérdida al quitarle más de la mitad del presupuesto a la universidad del estado y al continuar politizando nuestro sistema de educación pública.

El DRNA ha perdido su Norte y requiere cirugía mayor. Con urgencia necesitamos aumentar su presupuesto para que esta agencia tan importante sea funcional. De igual forma tenemos que exigir una mejor selección de sus secretarios. La selección de estas personas históricamente ha sido muy pobre pero la de los últimos tres, ha sido vergonzosa. Esto habla muy claramente de las personas que los nombraron. Debemos buscar personas con sensibilidad ambiental y comprometidas con la biodiversidad y los recursos naturales y no personas que actúan como verdugos o gatilleros de nuestra biodiversidad. También es necesario activar el comité asesor del Secretario del DRNA, tal como establece el reglamento de esa agencia.

Por otro lado, Puerto Rico está entre los países de vanguardia que han adoptado estatutos a favor de los animales. Desde el 4 de agosto de 2008 existe la Ley 154, conocida como la “Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales”. Dicha ley, establece el derecho de todo animal a la existencia, respeto, atención, cuidado y protección por parte del ser humano. La misma, también define términos como: “Eutanasia” (muerte rápida, sin dolor, método de muerte humanitario); “Sufrimiento innecesario” (causar sufrimiento que no es necesario para la seguridad, salud o bienestar del animal o de otros seres en su ambiente y “Tortura” (acción tomada con el propósito primordial de infligir o prolongar dolor), entre otros, y, además, fija responsabilidades y penalidades contra quienes violenten la ley.

Habiendo dicho esto, maltratar una culebra no sólo es ilegal, sino que muestra un problema aún mayor: menosprecio por la vida. El maltrato contra animales en PR es otra crisis de enormes proporciones. Debemos enfatizar que las especies invasoras pueden (y deben) ser manejadas, pero no puede ser de una manera cruel y no debe convertirse en maltrato animal.  Por otra parte, existen estudios científicos sobre la conexión que hay entre el maltrato hacia los animales y la violencia hacia las personas, dato relevante que no debemos pasar por alto.

El objetivo de este escrito no es defender a las culebras invasoras o acusar a las personas que las sacrifican, sino que aprovechemos esta oportunidad para reflexionar sobre esta situación, evitar que otras especies invasoras sigan llegando a PR y que continúen ocurriendo otros casos de maltrato animal en nuestra hermosa Isla. Tenemos que trabajar fuerte para ser parte del cambio que sólo se logra a través de la educación, la conciencia y la compasión. 

Por último, antes de considerar sacrificar una culebra invasora, los invito a reflexionar sobre este escrito. Después de todo no es culpa de la culebra invasora que algún tonto la trajo a Puerto Rico.

Foto/suministrada por Dr. Rafael Joglar

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