Fe
Por José Alayón
Teólogo
La fragilidad de la vida en este planeta, este Oasis de abundantes organismos vivos, en medio de un entorno planetario hostil, es un hecho muy raro dentro de las estadísticas de probabilidades.
Nuestro planeta ya ha tenido cinco grandes extinciones masivas. Estas fueron producto de eventos que afectaron nuestro planeta, como asteroides o algún fenómeno en nuestra estrella, el Sol.
Según las investigaciones hechas en el planeta Marte, sabemos que hace millones de años tuvo océanos y una atmósfera similar a la nuestra, lo que le permitía tener agua en forma líquida. Por lo tanto, existió la posibilidad de que el planeta rojo pudiera albergar vida (se han encontrado rocas con elementos producidos en nuestro planeta por bacterias). Pero su núcleo se enfrió, perdiendo su ionósfera, dejando el planeta a merced de los vientos solares, que solo le han dejado una delgada atmósfera que se sigue reduciendo y que evaporó sus océanos.
Recientemente geólogos han detectado cambios en nuestro núcleo y existen teorías que plantean que el campo magnético de nuestro planeta invierte la polaridad. Eso, con el incremento en la temperatura planetaria por causa de la alteración del ciclo del carbono, elemento responsable de regular la temperatura planetaria.
Durante los ciclos de glaciación un peligroso gas invernadero llamado metano, quedó atrapado en los glaciares en un tipo de hielo llamado permafrost. Con la elevación de las temperaturas planetarias, muchos glaciares se están derritiendo en la actualidad, como sucede con los Alpes, los Andes y hasta glaciares en Groenlandia.
Al perder esos grandes glaciares, como la plataforma Landser en la Antártica, de derretirse puede liberar grandes cantidades de metano a la atmósfera, lo que puede causar que bosques como el Amazonas sea eliminado por grandes incendios.
El planeta similar en tamaño a la Tierra, Venus, tiene las temperaturas más altas del Sistema Solar. El pequeño Mercurio, a pesar de estar tan cerca del Sol, por su tamaño no puede retener una atmósfera. Por lo tanto el lado del planeta que queda frente al Sol sufre de temperaturas muy altas. Sin embargo, el lado de este planeta contrario al Sol es muy frío.
Venus, en cambio, posee una densa atmósfera, con muchos gases invernadero. Sus nubes dan paso a una lluvia de ácido sulfúrico y volcanes en constante erupción dan paso a esa densa atmósfera con gases invernadero, con una temperatura promedio de 464 grados Celsius o 867 grados Fahrenheit.
En nuestra galaxia la Vía Láctea existen muchos tipos de amenazas para la vida. Las estrellas supermasivas al terminar su vida dejan un residuo superdenso llamada estrella de neutrones. Pero cuando dos estrellas de neutrones se fusionan se forma una kilonova, que al virar sobre su eje dispara un has de rayos gamma que dejarían un planeta como el nuestro en una roca inerte. Está es solo una de las muchas amenazas cósmicas.
Por esa razón ante la fragilidad de la vida, es menester pensar que los seres humanos hemos creado armas de destrucción masiva, como lo las nucleares. Las armas nucleares modernas son considerablemente más potentes que las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Las bombas de 1945, “Little Boy” y “Fat Man”, tenían potencias de aproximadamente 15 y 20 kilotones (miles de toneladas de TNT), respectivamente. En contraste, muchas armas nucleares modernas son termonucleares (de fusión) y tienen potencias de al menos 100 kilotones, con algunas alcanzando potencias mucho mayores, como la Bomba del Zar que fue 3.300 veces más destructiva que la de Hiroshima.
Para entender el término fusión es cuando dos átomos (como sucede en estrellas como el Sol) chocan a alta velocidad hasta de dos átomos formar uno y en donde se libera una gran cantidad de energía.
La diferencia con las armas convencionales es que las nucleares, en caso de una guerra, contaminarán la superficie durante siglos o milenios con radiación, incluyendo cuerpos de agua con isotopos de deiterio o trititio.
Además, el impacto de este tipo de armas en la superficie, puede arrojar tanto polvo a la atmósfera que no permite la entrada de luz y calor, causando el invierno nuclear y llevaría a la destrucción de gran parte de la flora del planeta, los organismos que liberan el oxigeno que necesitamos para llevar a cabo el ciclo de respiración celular (ciclo del ATP o trifosfato de adenosina, útil para producir energía a nivel celular).
En cuanto a lo que explica la escatología, creo en un ente como Dios, capaz de crear el universo y establecer leyes que lo preservan. Así que, el Gran Arquitecto y Legislador del Universo es capaz de reconocer conductas destructivas al ser humano y que lo acercan a su propia extinción. Elementos como el odio, el egoísmo, la codicia ese afán por una vida apegada al hedonismo, son algunas de las razones autodestructivas que acercan al ser humano a su extinción.
El egoísmo y la codicia humana han menoscabado ese delicado equilibrio natural, convirtiendo al ser humano en el gran depredador de recursos naturales. El ser humano sabe que en nuestro planeta los desechos son utilizados en una serie de ciclos naturales como el del agua, el del oxígeno, el del carbono, el del nitrógeno, el del azufre y otros. Pero el ser humano desarrolló materiales como el plástico que forman parte de los grandes vertederos en nuestros océanos y que a través de la cadena alimenticia consume esos micro plásticos en perjuicio de su Salud.
Décadas atrás, los residuos industriales creaban grandes nubes de smog. El fenómeno suele tener lugar en ciudades muy pobladas y se manifiesta en forma de nube sucia que dificulta la visibilidad. Este tipo de nubes daba paso a la conocida lluvia ácida y a qué millones de personas en el planeta sufren de enfermedades de las vías respiratorias como el asma bronquial.
Por esa razón, el planteamiento en la escatología de eventos desastrosos, es producto de que el Eterno Dios es capaz de ver la resistencia de los seres humanos a conformarse con los valores del Reino de Dios.
Aunque otros han identificado la figura escatológica de Apocalipsis 18 de diferentes maneras, yo asoció está figura a la propia destrucción que está desarrollando ese Cristianismo que ha desfigurado al Jesús que dice representar.
Bien lo expreso el Apóstol Pablo en 1 Corintios 13 cuando expresa que al final de todo tres cosas prevalecerán que son la fe, la esperanza y el amor, pero el mayor de estos es el amor.
Ese cristianismo mecánico y sin amor tendrá su día final, pero los que nos esforzamos por vivir conforme al camino de amor trazado por Jesús, podemos esforzarnos hoy por construir el Reino de Dios y disfrutar de la justicia del Reino Venidero. Que Dios les bendiga.

