Porqué duele tanto la muerte de Eddie Palmieri…

Cultura

JAIME TORRES TORRES 

Prensa Sin Censura 

Cuando Tito Puente murió la madrugada del 1 de junio de 2000 las redes sociales no dictaban la pauta noticiosa, como la dictan 25 años después con el fallecimiento de Eddie Palmieri. 

Su deceso, a los 88 años, trasciende hoy como un fenómeno de la comunicación digital que repercute a nivel global.

Hay gente de la radio que nunca tocó su música que alardea de haber conocido al Sol de la Música Latina.

Pero, mucho más allá de la noticia de su inesperado deceso, es oportuno analizar el fenómeno del legendario pianista, compositor y director de La Perfecta cuya muerte, en tiempos de las redes, impacta a la masa de manera insospechada desde el Bronx y el Barrio Latino hasta San Juan, Sidney, Tokio y Moscú.

Era un chamaquito cuando La Perfecta grabó “Bomba del corazón”, que en 1964 se convirtió en un himno para la diáspora boricua en Nueva York, estampado en el álbum “Lo que traigo es sabroso”.

Quisiera yo dedicarle , esta bomba que tengo aquí
a mi tierrita querida, bella y hermosa donde nací
es la isla del encanto, donde fue primera vez en ti
orgullo y alegría por eso vivirá siempre en mí
.

Dos años después, en la onda del jazz latino y con Cal Tjader, grabó la composición “Los jíbaros”, otra feliz y orgullosa afirmación de su identidad boricua.

En “La libertad/lógico” del lp “Vámonos pa’l monte” de 1971 Palmieri denunció la condición colonial de Puerto Rico:

Económicamente, económicamente esclavo de ti…

No pocos de mi generación reconocen su gesto de empatía y solidaridad cuando en 1973 presentó un concierto grabado en vivo en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Su respeto y cariño a la población penal fue evidente un año antes cuando grabó en vivo en la cárcel de Sing Sing, localizada en Ossining, Nueva York.

Otra razón por la que siempre recordaremos con respeto a Eddie Palmieri es que, al margen de Fania, en 1973 produjo el clásico “Sentido” para Mango Récords, quemando las ondas radiales sin payola con los sencillos “Puerto Rico” y “Adoración”. El impacto fue de tal magnitud que Fania firmó como solista a su cantante Ismael Quintana.

No pocas dificultades afrontó Palmieri con disqueras como Coco de Harvey Averne y la división CBS de Columbia Récords.

Palmieri tuvo la valentía de enfrentar a los Estefan con una demanda cuando Gloria grabó una canción con el estribillo “Oye mi canto”, del éxito “Páginas de mujer” del elepé blanco junto a Cheo Feliciano e Ismael Quintana de 1981.

Su humildad también le ganó miles de adeptos. Decía que su hermano Charlie era el Pianista y él, un estudiante. Sin embargo, Eddie era un genio que creaba los arreglos y orquestaciones de sus composiciones en las partituras de su imaginación y se las dictaba a maestros como René Hernández y Ray Santos.

Para Palmieri, la salsa romántica era una blasfemia. Siempre se mantuvo fiel al tambor y la tradición, sin claudicar a sus principios a pesar de las presiones y payoleos de una industria que amordazó la clave.

En 1998, hastiado de la monotonía salsera, produjo el clásico “El rumbero del piano” con los cantantes Wichi Camacho y Herman Olivera, a quien bautiza con el apelativo de Sonero del Siglo XXI. 

Si bien la bomba “El dueño monte”, con Wichi, fue secuela 27 años después de “Vámonos pa’l monte”, la obra cumbre de la secuencia fue su composición “Para que escuchen”. 

¿Qué le han hecho a mi canción?

¿Qué le han hecho a la estructura?

Un ejemplo muy dañino 

Y te lo explico aquí mi amigo:

En mi alma estoy sufriendo 

Por lo que estoy oyendo 

¿Qué le han hecho a mi canción?

Los tambores están callados…

Es la esencia de una orquesta 

Respetar los fundamentos…

Así lo escribió Palmieri, El Sol de la Música Latina, que nunca grabó nada de Tite pero defendió la cultura salsera afrocaribeña a capa y espada, como modelo de autenticidad y honestidad ante la mediocridad del establishment discográfico y el mainstream musical. 

Tampoco podemos olvidar su respaldo a la nueva generación de músicos del jazz, como los Hermanos Curtis, aparte de ser mentor e inspiración de virtuosos percusionistas como Giovanni Hidalgo, Richie Flores, Paoli Mejías, Anthony Carrillo, Javier Oquendo y otros.

El impacto social de su rol como músico es igualmente indiscutible. Palmieri siempre será venerado por su sabiduría, experiencia y contagiosa alegría.

Maestro, usted ya es referente histórico y espíritu de la música concebida con el sentimiento del ritmo y cadencia del tambor que se cultive hasta el final de los tiempos…

 ¡Aché!

Eddie Palmieri. Foto/Facebook

Deja un comentario