El contexto del ataque israelí contra Irán: una lucha más allá de las armas nucleares

OpiniónEmergencia mundial

Pablo Francisco Cruz Azize

Para Prensa Sin Censura

El 13 de junio de 2025 el estado de Israel lanzó una serie de ataques militares contra la República Islámica de Irán bajo pretexto de evitar el desarrollo de armas nucleares iraníes. 

Me preocupan mucho los peligros que pueda suponer esta movida pero me inquieta además que se trate en los medios este conflicto como si fuera un mero asunto de armas nucleares. 

Realmente me cuesta mucho creer en los argumentos israelíes y estadounidenses sobre la supuesta producción iraní de armas nucleares. Era demasiado joven en aquel entonces, pero me recuerda mucho a cómo el presidente de los Estados Unidos George Bush acusó a Irak de desarrollar armas de destrucción masiva y lo invadió… solo para que hoy se lamente tal pretexto como una farsa. Mucho se ha dicho sobre los verdaderos motivos tras la invasión de Irak, pero algunos analistas culpan a la influencia sionista en los EE.UU. que motivó a los líderes estadounidenses a derrocar los regímenes considerados como amenazas para Israel. 

Temo que algo muy similar ha ocurrido entre Israel e Irán. La República Islámica de Irán es un régimen revolucionario radical que por más de cuarenta años ha desarrollado una economía independiente que le ha permitido ser una potencia militar regional capaz de sostener una política internacional libre de los dictámenes de Israel y de los EE.UU.

Es por esta razón que Irán es de los pocos países que defiende (o dice defender) a Palestina y su derecho a ser libre. Este antisionismo tan radical ofende naturalmente a Israel, fundado sobre la usurpación de la Tierra Santa de Palestina y la expulsión de sus habitantes árabes. 

Irán pues se destacó supliendo, a través de la República Árabe Siria, armas a la resistencia contra Israel en la Palestina Ocupada y en el Líbano. Esto le valió de parte de Israel y los EE.UU. la clasificación de patrón del “terrorismo”, ya que suelen considerar a dichos grupos de resistencia armada “terroristas”: si bien podría decirse que los actos de estos grupos pueden ser en ocasiones “terroristas”, puede decirse también conforme a mi opinión que dicha clasificación es arbitraria considerando que “terrorismo” además puede ser el abuso de Israel y de los EE.UU.

Creo que esto ha sido gran parte de la razón por la cual Israel atacó intrépidamente a Irán el pasado 13 de junio, pero este ataque además se da en medio de una coyuntura histórica que, según algunos analistas, los sionistas han estado intentando crear: la caída de la República Árabe Siria y, con ella, el debilitamiento de la Resistencia Islámica en el Líbano.

La Resistencia Islámica en el Líbano era el enemigo más temido de Israel: fue la única fuerza árabe capaz de vencer a Israel, expulsándolo del Líbano el 25 de mayo del 2000 y luego volviéndole a derrotar en la Guerra de Julio del 2006. Este movimiento de resistencia está inspirado en la prédica islámica chiita revolucionaria del Ayatolá Khomeini, difunto líder de la Revolución Islámica de 1979 en Irán: era considerada un aliado de Irán. 

La República Árabe Siria por su parte estaba gobernada por un régimen nacionalista árabe que incluía en su constitución su propósito de resistir a Israel como parte de la defensa del mundo árabe. Apoyaba a la resistencia palestina y a la resistencia en el Líbano y era otro aliado de Irán. 

El ataque israelí del 13 de julio se dio luego de la reciente revolución ocurrida en Siria, en la cual, a finales de año pasado, rebeldes salafistas derrocaron al gobierno. Revolucionarios como estos habían librado una guerra contra el gobierno durante la década pasada y recibieron algún apoyo de Israel. El nuevo régimen, según se ha informado, ha buscado la paz con Israel: paz que, en el contexto del Conflicto Palestino-israelí, acaba siendo el abandono de los palestinos ante la impunidad colonialista de Israel. Esta revolución en Siria se dio un mes después de que la Resistencia Islámica, si bien impidió la reocupación israelí del Líbano, libró una dura y costosa guerra contra Israel: la revolución salafista en Siria ha dejado pues a la resistencia libanesa sin el medio para obtener las armas de Irán necesarias para combatir a Israel. 

El momento actual es entonces propicio para que Israel ataque a Irán: haberlo hecho antes, con una República Árabe Siria supliéndole armas a la resistencia, arriesgaría sufrir bombardeos con misiles lanzados desde el Líbano en apoyo a Irán. 

Esta coyuntura ha sido posible sin duda por la guerra genocida contra la resistencia palestina en Gaza comenzada en el 2023: la misma provocó la intervención de la resistencia libanesa, la guerra en el Líbano pudo, tal vez (en verdad no tengo pruebas pero me ha parecido una coincidencia muy llamativa), motivado secretamente el estímulo israelí a la ofensiva revolucionaria en Siria, y finalmente la caída de Siria ha permitido el ataque contra Irán. 

No es sin embargo un producto único de la guerra en Gaza: creo que responde a un plan israelí desarrollado en la década del 90 para enfrentar a sus enemigos regionales. Richard Perle sometió en 1996 un plan al gobierno de Benjamín Netanyahu que proponía estrategias dirigidas para contener el poder de la Resistencia Islámica en el Líbano, la República Árabe Siria y la República Islámica de Irán, así también como Irak, en aquella época gobernado por Saddam Hussein, otro enemigo de Israel. 

El título en inglés del informe sometido a Netanyahu es el siguiente:  A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm.

Un plan similar fue desarrollado en los Estados Unidos por los llamados “neoconservadores”: el testimonio del general Wesley Clark así lo consta. Este general se enteró, tras el fenómeno del 11 de septiembre del 2001, que existía una lista de siete países que debían ser invadidos por los Estados Unidos en un periodo de cinco años: Irak, Siria, el Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.

Clark comentó además que recordó que los “neoconservadores” comenzaron a idear este plan en la década de 1990, aprovechando que tras la caída de la Unión Soviética no había surgido una nueva súper potencia capaz de resistir a los Estados Unidos. La mayoría de los países mencionados fueron invadidos o intervenidos por los Estados Unidos o Israel.

Los “neoconservadores”, según denuncian algunos críticos, son realmente agentes de Israel, ya que algunos son de origen judío y pueden estar actuando de acuerdo a lo que ellos creen ser el mejor interés de Israel.  

No sé en qué quedará la nueva guerra directa entre Israel e Irán, pero creo que merece conocerse el contexto en la cual está ocurriendo. Puede que así más personas la cuestionen y trabajen para evitar las funestas consecuencias que podría tener para la humanidad. 

Nuevamente, ante la propaganda de guerra surgida de ambos bandos, debemos recordar la enseñanza de Albizu Campos cuando en su época anticipó los peligros de la Segunda Guerra Mundial: desconfiar en los lemas internacionales que embrutecen a la humanidad. 

Foto/redes sociales

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